04 febrero, 2007

UN LARGO ACOSO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN TURQUÍA

Tras el asesinato de Hrant Dink y la salida de Turquía de Orhan Pamuk, vale la pena recordar brevemente como está la situación del derecho a la libertad de expresión en dicho magnífico país, y cuales son las principales amenazas que se ciernen sobre el mismo. El presente texto está hecho en base a extractos de diferentes comunicados de Amnistía Internacional. La responsabilidad por los errores es mía.

Una gota que ha hecho rebasar un vaso muy lleno. Orhan Pamuk ha seguido sin tenerlo fácil en Turquía, pese a su reciente premio Nobel, concedido el pasado 12 de octubre. En su decisión de abandonar de nuevo su país el pasado jueves 1 de febrero “por un largo tiempo”(1) ha pesado, sin duda, el aviso dejado hace quince días por el asesino del periodista turco-armenio Hrant Dink(2) en el que se leía “Pamuk, espabila, que puedes ser el próximo”, el cual no es, por desgracia, sino sólo un nuevo paso en la campaña de hostigamiento emprendida contra el escritor hace dos años.

Esta situación que sufre Pamuk, como la que padecía Dink y siguen padeciendo cientos de personas en Turquía es algo bien conocido por las autoridades turcas, que han hecho hasta la fecha muy poco para protegerlas de forma efectiva, más allá de esporádicas declaraciones, no siempre claras, en los medios de comunicación. Para atajar ciertas situaciones no sólo hace falta poner guardaespaldas a los afectados, sino toda una política de firmeza en las medidas legales, en las declaraciones públicas y en los hechos que claramente apoyen el respeto de la libertad de expresión.

También conocen bien la situación las organizaciones que trabajan en favor de los derechos humanos en Turquía, que la han denunciado constantemente y con muchas de las cuales han colaborado a menudo de forma activa las víctimas de esta problemática.

HRANT DINK
El asesinato de Hrant Dink el pasado 19 de enero de 2007 llegó sólo cuatro meses después de que Amnistía Internacional señalara —en un comunicado hecho público el 26 de septiembre de 2006(3)— que la nueva causa abierta en aquellos días contra él por “denigrar la identidad turca” según el artículo 301 del Código Penal turco(4), parecía mostrar “una constante de acoso judicial contra el escritor por expresar pacíficamente su opinión discrepante”. En ese mismo comunicado Amnistía Internacional había hecho público también su ‘desaliento’ por ello.

El motivo de la nueva causa había sido unas declaraciones del periodista a la agencia de noticias Reuters en las que había hablado de las muertes de miles de armenios durante la Primera Guerra Mundial, en el momento final del Imperio Otomano,: “Por supuesto que digo que fue un genocidio, pues sus consecuencias demuestran que eso es lo que fue. Aquellos actos exterminaron a personas que habían vivido en este suelo durante 4.000 años”(5).

Fueron, precisamente, éstas supuestas “ofensas” y otras similares el motivo por el que su asesino justificó haberle dado muerte mediante tres disparos a la salida de la redacción del semanario bilingüe (en turco y armenio) Agos, que Hrant Dink dirigía.

Sin duda, fue la demostración palpable de lo que dijo Nicola Duckworth, directora de programas de Europa y Asia Central de Amnistía Internacional(6), tras enterarse de la noticia de su asesinato “en Turquía todavía hay un buen número de leyes severas que respaldan la supresión de la libertad de expresión. Dichas leyes, junto con las persistentes declaraciones oficiales del gobierno y de funcionarios estatales y militares condenando el discusión crítico y las opiniones disidentes, crean una atmósfera en la cual los ataques violentos puedan ocurrir”.

Las autoridades turcas pudieron hacer más para evitar esta muerte. Pese al lamento posterior por lo sucedido, no hay duda que en Turquía el gobierno está manteniendo viva una situación de confrontación contra la libertad de expresión, que pone en grave riesgo a los que se atreven a alzar su voz en contra de una cierta concepción de la historia que no permite en absoluto la crítica de la misma. Como indicaba hace poco Amnistía Internacional en un comunicado, ello ha implicado “una práctica emergente de acoso contra los periodistas que ejercen su derecho a la libertad de expresión”(7).

El del pasado otoño no fue el primer proceso abierto contra Dink, sino el tercero. De hecho, el escritor ya había sido condenado antes a una pena condicional de seis meses tras haber sido declarado culpable en octubre de 2005 por los mismos cargos de haber denigrado a la identidad turca, en una condena que ya había sido confirmada por el Tribunal de Apelación en julio de 2006 y que, por lo tanto, de haber sido declarado culpable de nuevo por el mismo cargo hubiera motivado su encarcelación. En ese caso, Amnistía Internacional lo habría considerado un preso de conciencia(8), por lo que habían invitado a las autoridades turcas a condenar de forma firme y clara todas las formas de intolerancia, y a que facilitaran el mantenimiento de los derechos de todos los ciudadanos de Turquía(9).

EL CASO DE ORHAN PAMUK
El artículo 301 del código penal turco que se invocó para abrir a Hrant Dink diferentes causas y para acusarle de denigrar la identidad turca era el mismo que ya había alcanzado una gran notoriedad internacional cuando fue invocado contra el novelista turco Orhan Pamuk(10) por unos comentarios similares a los del autor turco-armenio hechos durante una entrevista publicada por el periódico suizo Tages Anzeiger en febrero de 2005. Pamuk dijo en su entrevista que “Treinta mil kurdos y un millón de armenios fueron asesinados (...). Difícilmente nadie se atreve a mencionarlo, así que yo lo hago. Y es por eso por lo que me odian”. El caso mereció amplios titulares en periódicos de todo el mundo.

Tras publicarse este comentario, el escritor fue víctima de una fuerte campaña en su contra que le obligó a abandonar Turquía. A Pamuk se le citó para ser juzgado el 16 de diciembre de 2005, lo cual no evitó que repitiera de nuevo sus declaraciones un par de meses antes, en octubre, cuando le fue entregado el Premio de los Libreros de la Feria del Libro de Francfort (Alemania), lo que amplió aún más el eco de su situación y motivó que el Parlamento Europeo decidiera enviar observadores a su juicio.

Esa preocupación se vio acompañada así mismo por el apoyo al escritor turco de numerosos escritores de todo el mundo(11) en una declaración conjunta hecha pública el 13 de diciembre de 2005, en la que se acusaba al gobierno de Turquía de no respetar los derechos humanos. El 16 de diciembre, sin embargo, el juicio de Pamuk se aplazó hasta el 7 de febrero de 2006, en espera de que el Ministerio de Justicia turco determinara si debía aplicarse el código penal entonces vigente o el que había estado en vigor en febrero de 2005.

Antes de que se cumpliera el plazo, el Ministro de Justicia turco promovió el archivo de la causa de acuerdo con el nuevo código penal turco (un mero tecnicismo legal(12)), motivo por el cual el Tribunal de Primera Instancia de Estambul Número 2 procedió a cerrar el caso el 23 de enero de 2006(13), pese a lo cual ha continuado el acoso constante contra su persona en su país, que de momento obliga al escritor a fijar su residencia fuera de su país natal.

EL ARTÍCULO 301 DEL CÓDIGO PENAL TURCO
En opinión de Amnistía Internacional, este artículo 301, como el anterior 159 al cual sustituyó en junio de 2005, debería derogarse en su totalidad, poniendo fin así a la aplicación arbitraria de una ley mal definida, que limita gravemente la libertad de expresión.

Sus términos, muy amplios, genéricos y vagos, permiten que pueda ser utilizado contra cualquiera que se pueda entender que, de algún modo, ha agraviado la “identidad turca” (sin definirse exactamente que significa ello), a la propia república turca, al parlamento, al gobierno, a la judicatura o a los servicios de seguridad. Se puede aplicar arbitrariamente para darle carácter delictivo a una enorme gama de opiniones críticas.

Así, dicho artículo establece:
  1. El agravio público a la identidad nacional turca, a la República o a la Gran Asamblea Nacional de Turquía se castigará con pena de prisión de seis meses a tres años.
  2. El agravio público al gobierno de la República de Turquía, a las instituciones judiciales del Estado, a las fuerzas armadas o a las estructuras de seguridad se castigará con pena de prisión de seis meses a dos años.
  3. En los casos en que el agravio a la identidad nacional turca lo cometa un ciudadano turco en un país extranjero, la pena se aumentará en un tercio.
  4. La expresión de pensamientos cuyo fin sea la crítica no constituirá delito(14).
Pese a la aparente salvaguarda de la salvedad expresada en el punto 4º, no queda clara la diferencia ente ‘crítica’ y ‘agravio’ y, de hecho, no ha sido aclarada en la admisión de denuncias ni en los juicios habidos hasta el momento, en los que toda crítica, de entrada, se han entendido normalmente como ofensas en primera instancia. Para Amnistía Internacional “tratar de establecer la diferencia entre crítica y agravio es tarea harto problemática. La falta de certeza jurídica sobre la tipificación de este delito determinará que fiscales y jueces hagan interpretaciones arbitrarias del artículo”(15). Para el propio ministro de Justicia turco, Cemil Cicek “el meollo de la cuestión radica en la forma en que se interpreten las leyes”.

La amplitud de lo que puede llegar a abarcar esa norma ha implicado que se hayan abierto causas a determinadas personas sólo por haberse mostrado en contra de la versión “oficial” de la historia de Turquía, o por haber escrito artículos con opiniones negativas acerca de sus fuerzas armadas, o por haber impreso comentarios satíricos de funcionarios o funcionarias del estado o, sencillamente, por haber puesto en una carta dirigida a las autoridades el nombre de una ciudad del Kurdistán turco en kurdo... El resultado es un hostigamiento continuo y la amenaza de encarcelamiento simplemente por hablar o escribir sobre los aspectos de la historia o de la cultura turca que no se conforman con el ideal nacionalista impuesto.

Como hemos podido or viendo, la frecuencia con la que el artículo 301 se ha estado utilizando y la naturaleza arbitraria de su aplicación representan una amenaza verdadera para la libertad de expresión en Turquía y va en contra de las obligaciones contraídas por dicho país en virtud de la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los cuales ya han sido ratificados por el gobierno turco. Dichos tratados obligan a las autoridades turcas a asegurarse de que en su país se mantiene la libertad de la expresión y la misma es observada en todo lo que queda bajo su jurisdicción.

Si Turquía debe satisfacer sus obligaciones legales —y promover una sociedad civil sana en la que las ideas puedan ser expresadas y discutidas libremente— entonces debe terminar inmediatamente con los procesamientos por el artículo 301, suprimiéndolo sin demora(16).

El resultado del artículo 301 es un clima de represión en el cual la gente que se atreve a expresar sus opiniones de forma pacífica se arriesga a padecer unas serias repercusiones judiciales y un duro acoso por parte de grupos ultranacionalistas(17), que pueden desembocar en la muerte de la persona que ha tratado de hacer público aquello que piensa (como le ha pasado a Dink) o en la huida del país, como ha pasado ahora a Pamuk o a otros periodistas en el pasado(18).

MUCHOS AFECTADOS Y AFECTADAS
Los procesados y las procesadas incluyen todo tipo de personas, desde novelistas a periodistas o desde cantantes a defensores y defensoras de derechos humanos. Si bien unos, por lo general los más conocidos, son absueltos, los que lo son menos pueden continuar con problemas durante años. Así, la última causa abierta contra Hrant Dink se consideró por Amnistía Internacional como “particularmente decepcionante”, tras la absolución unos días antes, por falta de pruebas, de la novelista Elif Shafak, por cargos similares... ¡relacionados con lo que ella escribió que decían algunos personajes de su novela El bastardo de Estambul, con más de 60.000 ejemplares vendidos en Turquía!(19)

Para Amnistía Internacional dicha absolución, como la de Pamuk, había sido un paso positivo. Pero, por lo que se ve, fue excepcional. Probablemente, algunos miembros del poder judicial y la fiscalía de Turquía no interiorizan el derecho internacional, conforme establece el artículo 90 de la Constitución turca.

Pero Dink, Pamuk o Shafak no están solos. “Los cargos contra mi son absurdos” ha dicho otro encausado, Baskin Orán, antiguo miembro del Consejo Consultivo de Derechos Humanos (Human Rights Advisory Board, HRAB) del gabinete del Primer Ministro turco. “Mi libertad de expresión está siendo amordazada por razones estratégicas.”

Baskin Orán junto con Ibrahim Kaboglu (antiguo responsable del HRAB) fueron procesados por su informe sobre minorías y derechos culturales. En él se refirieron a la “gente de Turquía” y no a los “turcos”. Debido a ello, se le acusó también de haber agraviado la identidad turca. Los cargos, finalmente, fueron suspendidos, pero los dos están aún encausados por ‘incitación a la enemistad étnica’(20).

Pero hay muchos más casos. A los periodistas Murat Belge, Ismet Berkan, Hasan Cemal, Erol Katircioglu y Haluk Sahin se les imputó judicialmente por el artículo 301 debido a sus comentarios periodísticos sobre una decisión judicial que prohibía una conferencia sobre la situación de los armenios durante el imperio otomano. Cada uno de ellos se enfrentaba a unas penas de prisión entre 6 meses y 10 años. Mientras que los cargos contra cuatro de ellos se han anulado, otra vez por un tecnicismo legal, el caso de Murat Belge continúa.

Ridvan Kizguin, responsable de la Asociación de Derechos Humanos turca en la ciudad de Bingöl, ha sido también sometido a amenazas por su trabajo como defensor de los derechos humanos por la cuestión de la libertad de expresión en relación con el controvertido artículo 301. Desde el año 2001, se han incoado contra él más de cuarenta y siete procedimientos judiciales, los más recientes por “insultar al Estado”. La última de las denuncias de las cuales tengamos constancia ha sido por enviar una carta a las autoridades en la que figuraba la palabra ‘Cewlik’, que es el nombre kurdo de la ciudad de Bingöl, lo que fue admitido ha trámite por el juez que ha instruido el caso. Su caso ha sido objeto de una acción en la Web por parte de la sección española de Amnistía Internacional(21). Según el diario turco Özgür Gündem (Actualidad Libre) de 14 de octubre de 2006, el Tribunal Penal nº 4 de Diyarkabir sentenció el pasado 13 de octubre a Ridvan Kizgin a tres años y nueve meses de prisión por 'colaboración con una organización ilegal', en razón del artículo 169 del antiguo Código Penal turco.

AMNISTÍA INTERNACIONAL Y EL ARTÍCULO 301
Como hemos ido viendo, Amnistía Internacional ha ido efectuado diversos llamamientos a las autoridades de Turquía para que sea abolido el artículo 301 de su actual código penal. Sería urgente que las autoridades turcas:

  • Trataran de que se desestimaran los procedimientos que aún estén abiertos contra diferentes personas a causa de dicho artículo 301.
  • Trataran que el mismo fuera derogado del código penal turco.
  • Aseguraran que todas las personas que han sido encausadas pueden continuar con sus legítimas actividades pacíficas sin miedo a ser víctima de más acciones de hostigamiento ni de recibir más amenazas.
  • Tomaran las medidas necesarias para que los defensores de derechos humanos puedan sentirse más amparados por la ley y ser libres para supervisar en las mejores condiciones posibles la situación de los derechos humanos en Turquía, así como de informar sobre la misma.

Alfonso López Borgoñoz

NOTAS
  1. “Pamuk deja Turquía”, artículo de Juan Cruz publicado en la página 54 del diario español El País de 4 de febrero de 2007 y visible en Internet en El País.com (ver en http://www.elpais.com/articulo/cultura/Pamuk/deja/Turquia/elpepucul/20070204elpepicul_2/Tes).
  2. Dink tenía en el momento de su muerte 53 años, y era el director del semanario Agos, la única revista armenia de Turquía (con una tirada de 6.000 ejemplares) y escribía regularmente en el diario Zaman. Fue un promotor apasionado de la universalidad de los derechos humanos, colaborando en diversas plataformas con activistas de derechos humanos, periodistas e intelectuales de todo el espectro político (ver “Turkey: Turkish-Armenian journalist murdered” Comunicado de prensa de Amnistía Internacional, Índice AI: EUR 44/001/2007 -público-, News Service 12, de 19 de enero de 2007). Según se escribía en la noticia sobre su muerte “Asesinado en Turquía un intelectual juzgado por defender a la comunidad armenia” (El País, 19 de enero de 2007), Dink era un activista defensor de los armenios que había tenido que afrontar tres procesos judiciales, entre otras cosas por declarar: “No soy turco; soy armenio de Turquía”.
  3. Declaración Pública de Amnistía Internacional “Turquía: Ataque contra un periodista, una vez más”, Índice AI: EUR 44/017/2006, de 26 de septiembre de 2006 (Servicio de Noticias: 252/06), accesible en la Web http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR440172006.
  4. Como veremos en una sección especial en este mismo artículo, Amnistía Internacional lleva a cabo en la actualidad una fuerte campaña por la abolición del artículo 301 del Código Penal Turco (Índice AI: EUR 44/002/2006, Action Reference: CAPA 6/6, de 28 de enero de 2006). Por parte de la sección española se ha redactado la Circular interna 069/2006 (Índice: A06906PAS.doc), sobre “Libertad de expresión. Promoción red de acciones urgentes y Acción Turquía” (con vigencia hasta diciembre 2006), que se distribuyó en el Correo semanal nº: 19/06. Hay una acción en la Web para luchar contra este artículo, que es visible en la dirección en http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/turquia-libertad-de-expresion. Para ampliar detalles sobre la posición de Amnistía Internacional se pueden leer los informes “Turkey: Article 301: How the law on “denigrating Turkishness” is an insult to free expression (Índice AI: EUR 44/003/2006) y “Turquía: El artículo 301 del Código Penal es una amenaza a la libertad de expresión y ¡debe derogarse ya!” Servicio de Noticias: 325/05, Índice AI: EUR 44/035/2005 de 1 de diciembre de 2005, visible en http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR440352005 (versión en inglés: “Turkey: Article 301 is a threat to freedom of expression and must be repealed now!”).
  5. Declaración Pública de Amnistía Internacional “Turquía: Ataque contra un periodista, una vez más”, Índice AI: EUR 44/017/2006, de 26 de setiembre de 2006 (Servicio de Noticias: 252/06), accesible en la web http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR440172006
  6. “Turkey: Turkish-Armenian journalist murdered” Comunicado de prensa de Amnistía Internacional, Índice AI: EUR 44/001/2007, News Service 12, de 19 de enero de 2007. Ver más información en “Turkey: Outspoken Turkish-Armenian Journalist Murdered”, comunicado de Human Rights Watch de 20 de enero de 2006 visible en http://hrw.org/english/docs/2007/01/20/turkey15135.htm.
  7. Declaración Pública de Amnistía Internacional “Turquía: Ataque contra un periodista, una vez más”, Índice AI: EUR 44/017/2006, de 26 de septiembre de 2006 (Servicio de Noticias: 252/06), accesible en la Web http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR440172006
  8. “Turkey: Turkish-Armenian journalist murdered” Comunicado de prensa de Amnistía Internacional, Índice AI: EUR 44/001/2007, News Service 12, de 19 de enero de 2007.
  9. “Turkey: Turkish-Armenian journalist murdered” Comunicado de prensa de Amnistía Internacional, Índice AI: EUR 44/001/2007, News Service 12, de 19 de enero de 2007.
  10. Para ser exactos, al principio Pamuk fue acusado por al anterior artículo 159, el cual fue sustituido en el mes de junio de 2005 por el 301.
  11. Entre los que se contaban autores de ideologías tan diversas como José Saramago, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Umberto Eco, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, John Updike, Salman Rushdie y Mario Vargas Llosa.
  12. Amnistía Internacional “Turkey: Court drops case against novelist Orhan Pamuk” Comunicado público, Índice AI: EUR 44/001/2006, News Service 19 de 23 de enero de 2006.
  13. Ver las peripecias judiciales algo más ampliadas en el artículo sobre Orhan Pamuk de la Wikipedia (en castellano en http://es.wikipedia.org/wiki/Orhan_Pamuk).
  14. “Turquía: El artículo 301 del Código Penal es una amenaza a la libertad de expresión y ¡debe derogarse ya!” Servicio de Noticias: 325/05, Índice AI: EUR 44/035/2005 de 1 de diciembre de 2005, visible en http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR440352005.
  15. “Turquía: El artículo 301 del Código Penal es una amenaza a la libertad de expresión y ¡debe derogarse ya!” Servicio de Noticias: 325/05, Índice AI: EUR 44/035/2005 de 1 de diciembre de 2005, visible en http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR440352005.
  16. “Turkey quashes right to free expression” The Wire (Amnistía Internacional), mayo 2006, Vol. 36 nº 4 pág. 1.
  17. Debe recordarse que procesamientos como el de Dink y muchos otros se derivan, según los informes, de denuncias presentadas por elementos de la sociedad civil que se oponen a la abolición del artículo 301. Estos grupos han efectuado denuncias similares en el pasado para tratar de conseguir el procesamiento de los que ellos consideran que insultan a la patria turca, aunque sólo sea por verter opiniones sobre sucesos como la muerte de miles de armenios hace casi un siglo, y han organizado repetidas protestas (en ocasiones, violentas) durante los juicios, creando una atmósfera amenazadora en los tribunales. Amnistía Internacional ha denunciado estas actitudes y ha pedido a las autoridades turcas que garanticen que se toman todas las medidas necesarias para asegurar en estos casos la protección tanto de los acusados como de sus abogados y simpatizantes, así como del curso de la justicia en sí.
  18. El pasado 9 de agosto de 2006 Amnistía Internacional recibió una carta de la embajada turca en Londres (Reino Unido) en la que el gobierno de este país respondía a la campaña para la derogación del artículo 301 del código penal turco. Aunque la misma no trataba muchas de las preocupaciones que se habían hecho públicas, esa carta demuestra la importancia de la presión hecha al respecto por Amnistía Internacional y la importancia de continuar con la campaña (Human Rights Defenders Update, Agosto – Septiembre de 2006).
  19. No creemos que haya traducción al castellano. Para conocer más sobre el caso ver también el artículo periodístico de Ricardo Ginés “Elif Shafak, madre y absuelta” La Vanguardia, pág. 52, de 22 de septiembre de 2006.
  20. “Turkey quashes right to free expression” The Wire (Amnistía Internacional), mayo 2006, Vol. 36 nº 4 pág. 1.
  21. “Turquía: Libertad de expresión”, visible en http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/turquia-libertad-de-expresion, desde el mes de junio de 2006 (también en http://ara.amnesty.org/pages/tur-161105-action-esl).

30 enero, 2007

APROBADA LA REGULACIÓN DE TERAPIAS NATURALES EN CATALUNYA

Hoy creo que en Catalunya la sanidad ha dado un importante paso atrás a causa de la aprobación del "PROJECTE DE DECRET PEL QUAL ES REGULEN LES CONDICIONS PER A L'EXERCICI DE DETERMINADES TERÀPIES NATURALS".

En su preámbulo se dice textualmente:

'L'existència de diverses maneres d'entendre la persona, el diagnòstic, la malaltia i el tractament, relacionades amb la tradició de les diferents cultures, condiciona els criteris o les opcions mèdiques i terapèutiques distintes. Aquestes concepcions diverses es troben tant a la medicina oficial, convencional o al·lopàtica, com a la resta de criteris anomenats no convencionals, complementaris, alternatius, naturals o holístics. Cada un d'aquests criteris utilitza remeis o tècniques diferents.

Els criteris en que es basen les teràpies naturals parteixen d'una base filosòfica diferent a la que suporta la medicina convencional o al·lopàtica i apliquen processos de diagnòstic i terapèutics propis."

Vale la pena leer el texto aprobado (no por su calidad ni solidez de argumentación, sino por lo contrario), así como (si tenéis paciencia) un texto mío sencillo y un manifiesto redactado al respecto (y publicado en la revista 'El Escéptico 22-23), que recogen las alegaciones presentadas en el tiempo y forma correspondiente y que la Generalitat no se ha dignado a contestar en absoluto.

A partir de ahora, la diferencia de los médicos serios con los homeópatas, osteopatas, acupuntores y (llegará...) echadores de cartas será (al menos para las autoridades sanitarias catalanas) meramente un problema filosófico o cultural (según se deduce del preámbulo de este proyecto). Todo vale, parecen decirnos desde el Departament de Salut, si el paciente así lo cree.

Sin duda, es un primer paso (al que tememos seguirán otros, por lo que vemos en la misma norma ahora aprobada -que así lo dice o amenaza-) en contra de un proceso centenario -que se remonta a la ilustración- que trataba de sacar de la sanidad pública la ignorancia, la superstición y el fraude, mediante la búsqueda de la objetivización de las terapias gracias a la puesta en marcha de una serie de procedimientos -en proceso de mejora continua y sometidos a una dura crítica constante para mejorarlos- que trataran de validar su eficacia.

Pensemos que la misma introducción teórica sirve para cualquier práctica médica o supuestamente médica. Desde tratar el SIDA con limon y aceite, hasta el curanderismo. Todo es respetable y 'tiene su lógica' según la voluntad del enfermo. Pero eso no es verdad y todos lo sabemos. Incluso los 'alternativos' saben que eso no es verdad, que no todo vale (auqnue erróneamente crean que lo suyo sí pese a no haber demostrado su eficacia).

Las mismas bases hay para aprobar la mayor parte de las terapias reguladas en este decreto que cualquier otro tipo de terapias. Las mismas.

Sin el preambulo, podríamos haber admitido que podía haber un cierto interés en regular unas prácticas pseudoterapéuticas para minimizar su impacto negativo sobre la salud pública, siempre que quedaran claras que las diferencias no son meramente religiosas, culturales y filosóficas sino basadas en miles de ensayos clínicos y en millones de horas de investigación. ¿Para qué invertir en el Parque Científico de barcelona y en biomedicina si basta con recoger florecillas sin método?

Pero no ha sido así. Se ha preferido un camino que permite tener sólidos temores de cara al futuro de la sanidad en Catalunya. Ojalá me equivoque.


Gracias a los que me habéis apoyado en el proceso de alegaciones y de recogida de firmas, y me habéis alentado en continuar con el esfuerzo de defender la sanidad pública.

Gracias a aquellos que sin estar del todo de acuerdo, y por eso no han apoyado el manifiesto, también ven con preocupación el cariz que pueden llegar a tomar las futuras decisiones de las autoridades sanitarias catalanas, especialmente si las decisiones de éstas se toman sobre unas bases tan endebles como las presentes.

No se trata de cerrar el paso a las novedades, ¡bienvenidas sean éstas si realmente son útiles!, sino tan sólo de exigir a todas las terapias los mismos sistemas de validación de su eficacia que realmente permitan avanzar en la defensa de las mejores prácticas para la sanidad pública.

En cualquier caso, la cosa continua y vamos a seguir demostrando (hasta que nos demuestren lo contrario -lo que no nos importa en absoluto-) que esas terapias no tienen eficacia comprobada, según los estándares sanitarios habituales...

Alfonso López Borgoñoz

25 enero, 2007

MENORES SOLDADO

El próximo día 12 de febrero se conmemora (que no es lo mismo que decir que se celebra), el día internacional de los menores soldado, en recuerdo de esos cientos de miles de chavales y chavalas, entre (a veces) 6 y 18 años, cuya vida pasa en las peores condiciones imaginables en milicias armadas, a las órdenes por lo general de señores de la guerra que han hecho de la violencia más absoluta su método personal de supervivencia.

Precisamente sobre este tema he tenido la suerte de poder publicar un artículo, escrito conjuntamente con Patty Masip, en el número 1 de marzo de 2007 de una revista muy interesante llamada Revista de Estudios de la Violencia, que edita el ICEV (Institut Català d'Estudis de la Violència).

La referencia del artículo (en PDF) es
"Los niños y las niñas en los conflictos armados" de Alfonso López Borgoñoz, miembro de la comisión internacional de la sección española de Amnistía Internacional y Patricia Masip, vocal de comunicación del Comité ejecutivo de Amnistía Internacional Catalunya (Revista d'Estudis de la Violència, nº 1 marzo 2007 pp. 1 a 24).

Una versión con algunas actualizaciones hasta agosto de 2007 de dicho trabajo, elaborada en html, es posible encontrarla directamente haciendo click en este enlace.

¿UNA GUERRA DE LAS GALAXIAS ORIENTAL?

A finales de enero nos sorprendía la desagradable noticia de que China había lanzado el 11 de enero, en el más absoluto y preocupante de los secretos, un misil balístico para destruir un satélite meteorológico de casi una tonelada de peso, no se sabe aún bien porqué. Bueno, seguramente el porqué era el comprobar la capacidad de destrucción en el espacio del nuevo armamento chino y, subsidiariamente, algún problema que se dirá que se encontró en el satélite. Sea cual sea la causa en este caso concreto, lo evidente es el desarrollo previo de toda una compleja capacidad bélica de dudosa utilidad ‘científica’.

Según parece, el misil alcanzó su objetivo, destruyendo el objeto impactado y llenando el espacio de microchatarra que, en el mejor de los casos, tardará décadas en desaparecer. La operación, por los pocos datos que tenemos, fue un éxito, aunque ello sólo lo habrá sido, claro está, en la estrecha mente de los actuales mandatarios de esa gran nación asiática.

Debo reconocer, sin embargo, que esa valoración positiva de los responsables chinos sólo la supongo dado que, de momento, éstos guardan silencio sobre el lanzamiento. Sólo un portavoz oficial, hablando en general de la carrera espacial, ha dicho que China no desea emprender ninguna carrera armamentística más allá de nuestra atmósfera, en una muestra de cinismo sólo comparable al anuncio de ETA de que, pese al miserable atentado y a los dos asesinados en Barajas, no habían roto el alto el fuego...


El descubrimiento de este hecho gracias al espionaje estadounidense ha provocado una alarma más que justificada. Que China se una a Rusia y a los EE.UU. en el grupo de países con esa capacidad de llevar la guerra al espacio no tranquiliza, sino todo lo contrario. Quizás alguien se alegre porque otro país rompa con la hegemonía estadounidense, pero a nosotros nos gustaría que eso se hiciera de otra manera y por otros gobiernos con una mayor tradición democrática. Con tantas cosas que se pueden hacer en el espacio, centrarse en su militarización es una idiotez que nos acabará por afectar a todos.

Los riesgos de este tipo de acciones ya fueron expuestos en los años ochenta, cuando se desarrollaba en los EE.UU. el proyecto conocido como ‘guerra de las galaxias’, el cual fue frenado gracias a la presión de una parte importante de la ciudadanía de dicho país y del resto del mundo. Por desgracia, en China, la gente puede hacer poca presión, sólo asistir a unas Olimpiadas que, seguramente, estarán dedicadas a la paz mundial y en las que se soltarán palomas en su inauguración...


Pero tan peligroso como el hecho en sí, puede que sea la reacción de sus vecinos (India, Pakistán, Japón, Rusia o EE.UU. —algo más lejos, al otro lado del Pacífico—,...) a los que la preocupación por la capacidad china haga que se vean tentados en invertir en un armamento similar o incluso ‘mejor’, quitando recursos de finalidades sociales o de investigación más necesarias.

A cincuenta años vista del Sputnik, conviene recordar cómo, por desgracia, han ido indisolublemente unidos los avances en el uso pacífico del espacio con el de su uso militar, excepto en el caso de la agencia espacial japonesa o en el de la Agencia Espacial Europea (aunque no en la de algunos de los países que la integran, como Francia o el Reino Unido, por ejemplo).
Sin duda, se hace imprescindible un nuevo tratado internacional que acote aún más el uso de armamento en el espacio, con más y mejores controles internacionales.

Alfonso López Borgoñoz

(versión larga del editorial un poco más breve publicado en la revista Astronomía en marzo de 2007)

17 enero, 2007

RECUERDA, ALMA DORMIDA

Nuestra relación con la muerte propia o ajena es algo deprimente. Es por eso que tenemos una serie de comportamientos o ritos funerarios con los difuntos que son diferentes según cada cultura. En cambio, más allá del canibalismo, el vínculo con los fallecidos de la propia especie de la gran mayoría del resto de los seres vivos no parece muy elaborado. Es poco más que aquello de ‘un fraile menos, una ración más’. Entre los humanos, sin embargo, normalmente eso no es así (claro está que, al menos, eso pasa entre aquellos que en cada grupo cultural se han reconocido como ‘humanos’ —lo que, habitualmente, casi nunca ha ido más allá de los componentes del propio grupo—).

Tampoco debieron quedarse indiferentes ante la muerte nuestros predecesores. Hay alguna prueba en el caso de los neandertales. Incluso, recientemente, Juan Luis Arsuaga (1)
indicaba que quizás el hallazgo de numerosos enterramientos de niños de dicha especie podía ser un síntoma del cariño que sentían aquéllos por éstos. De hecho, a igualdad de cronologías, se hallan más infantes neandertales enterrados que de humanos como nosotros.

Seguramente, más allá de los neandertales, otras especies anteriores también tuvieron una relación especial con sus amados difuntos. ¿Desde cuándo? Es difícil establecerlo con certeza. Los restos de hace unos 400.000 años de treinta Homo heidelbergensis en la Sima de los Huesos (Atapuerca) y el hallazgo de algún material lítico asociado a los mismos (como —quizás— el discutido bifaz llamado Excalibur), hace pensar que ya hubo entonces un trato diferenciado para los cadáveres de sus congéneres por parte de quienes los enterraron aunque, desgraciadamente, no es fácil ir mucho más allá de momento. Los restos arqueológicos escasean cada vez más a medida que se retrocede en el tiempo (especialmente los hechos con material perecedero). Sobre otros restos como los de la cueva Pontnewydd, en Gales (Reino Unido), donde se han encontrado los dientes de cinco neandertales de hace unos 230.000 años, también se ha especulado sobre si habrían sido depositados en dicha cueva con ánimo funerario.

Pero, tal vez, esas sensaciones hacia el último paso sean muy anteriores. Tenemos una ayuda para saberlo en el estudio del comportamiento de los chimpancés. Parece ser que se ha observado en algún caso (al menos entre los bonobos) una serie de comportamientos diferenciados hacia los cuerpos de sus muertos
(2). Pero ello no se observa siempre, lo cual hace que se piense que igual no es del todo instintivo, sino que hay algo cultural.

Escribía hace poco Steven Pinker
(3) que “está claro que nadie puede negar la importancia del aprendizaje y la cultura en todos los aspectos de la vida humana. Pero las ciencias cognitivas han demostrado que, para empezar, tiene que haber complejos mecanismos innatos para que sean posibles el aprendizaje y la cultura” . Tenemos una serie de estructuras mentales que ‘facilitan’ el que seamos como somos y que poseamos el lenguaje, por ejemplo, así como algunas otras de nuestras peculiaridades como especie. Quizás entre éstas, curiosamente, esté la del temor a la muerte y el respeto hacia nuestros fallecidos. Tal vez ese temor y respeto nos haga humanos, nos haga diferentes, en un sentido más profundo del que nunca habríamos imaginado. ¿Llorarían la muerte de Lucy, la afamada australopiteco, sus compañeros?

Alfonso López Borgoñoz

Notas
1.
Juan Luis Arsuaga “Lágrimas por un niño neandertal” El País, miércoles 29 de noviembre de 2006, pág. 55.
2. “Chimpanzees have been reported to possess funeral rites and to take away the bodies of the deceased after death”en http://en.wikipedia.org/wiki/Chimps. Groves, Colin (16 November 2005), extraído de Wilson, D. E., and Reeder, D. M. (eds): Mammal Species of the World, 3rd edition, Johns Hopkins University Press, 182-183. ISBN 0-801-88221-4. Ver también los casos en bonobos y chimpancés narrados por Paul Pettitt “When Burial Begins” British Archaeology Issue 66 August 2002, en http://www.britarch.ac.uk/BA/ba66/feat1.shtml.
3. Steven Pinker “Por qué la cuestión naturaleza/ medio no puede desaparecer” Claves de Razón Práctica nº 167. Noviembre 2006 pp. 58-64. Trad. E. Rodríguez Halfter.

(A publicar en Tecnociencia, febrero 2007)

28 diciembre, 2006

NUEVO PLAN DE DESARROLLO DE LA INDUSTRIA ESPACIAL

El pasado mes de diciembre nos traía la muy buena noticia, en principio, de que el Ministerio de Industria había elaborado un nuevo Plan Estratégico para el Sector Espacial en España, dotado con 1071 millones de euros para el total del quinquenio 2007-2011. Este plan, entre otras cosas, deberá permitir la puesta en órbita del primer satélite realmente español, que esperamos pueda servir como acicate de un sector en expansión, en un proceso para cuyo desarrollo se precisa que las empresas se impliquen también con sus inversiones propias.
Tras el importante paso dado con nuestra incorporación el año pasado al conjunto de países que forman el Observatorio Europeo Austral, vemos cómo ahora se pasará también, gracias así mismo a este plan, de una aportación a la Agencia Espacial Europea (ESA) del 6% a otra del 8% en el 2009, lo cual significa, de momento, unos 185 millones de euros en el 2007, cifra que está más relacionada con el peso de nuestro PIB en el conjunto de países miembros de dicho organismo.
El retorno de esta colaboración se espera que sea completa, es decir, que todo lo que se invierte desde España en la ESA sea pagado por ésta después a instituciones o empresas españolas que colaboren con sus proyectos. El dinero para la ESA saldrá de los fondos generales destinados al Plan Estratégico antes citado y representarán más del 90% de los mismos. Como siempre, este alto porcentaje sólo será bueno o malo en la medida que las autoridades de la agencia europea apliquen una política de retornos realmente adecuada.
Sin embargo, no podemos olvidar que estas noticias surgen en un ambiente enrarecido, dado el muy lento ascenso del porcentaje de nuestro PIB que destinamos a investigación, desarrollo o innovación entre entidades públicas y privadas (un ridículo 1,13% en el 2005). Recordemos que la agenda europea ‘obliga’ a llegar al 2% en el 2010 (lo cual no está muy lejos de la media europea actual, pero sí a casi el doble de la española). Lo que es nosotros, mal vamos.
Si de aquí al final de la década se cumple el objetivo de aumentar notablemente el porcentaje de nuestro PIB destinado a la ciencia, esas nuevas inversiones nos llenan de alegría. Si lo que se hace es desvestir un santo para vestir a otro, será un más de lo mismo que lanzará un claro mensaje mortecino a unas empresas españolas poco dadas a la inversión en ciencia como norma general. Y será que el gobierno no cree que sea importante en realidad esta cosa de la ciencia más allá de las declaraciones en los dominicales de los diarios o de movimientos ‘estrella’ de fondos, para hacer ver un mayor movimiento por la ciencia del que en realidad hay.

Alfonso López Borgoñoz

(A publicar en Astronomía, editorial febrero 2007)

14 diciembre, 2006

¿NOSOTROS, LOS NEANDERTALES?

En el año 2006 se conmemoró el 150 aniversario del hallazgo en 1856 de un fósil de Neandertal, cerca de la ciudad alemana de Dusseldorf, en el valle de Neander. Pese al tiempo pasado, si tuviéramos que destacar algo del año que acaba de finalizar, serían las noticias aparecidas en torno a este posible antepasado nuestro. Digo posible, porque hasta hace poco se creía que su evolución derivaba de una rama de homínidos paralela a aquella de la cual nosotros procedemos —aunque, obviamente, ambas surgidas de un antepasado común—, pero con la que teníamos muy poquito que ver. Pero, quizás, están más cerca de lo que creíamos. Eso, al menos, es lo que parecen defender algunos autores en base a diferentes estudios de su genoma (y del nuestro) publicados en noviembre último en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Nature y Science (1).
Sé que esta elección es discutible, y yo mismo podría haber seleccionado para esta sección —en la que pretendemos adentrarnos en el pasado desde una perspectiva multidisciplinar— otros temas en los que también han habido algunas interesantes novedades. Sin embargo, tal vez pocos temas —como los neandertales— sean tan sugestivos para la imaginación de los científicos que trabajan en este campo desde diferentes disciplinas, así como para el resto de los humanos modernos.
Y es que estos antiguos convecinos nuestros son el grupo extinguido de homínidos que, probablemente, ha estado más cerca del nuestro (si no contamos con aquel del que procederíamos directamente). El hasta qué punto estaban próximos era difícil precisarlo hasta hace poco. Pero, gracias a los avances en el estudio de la genómica, eso se ha facilitado. Según parece, compartimos con ellos el 99,5% de los genes y eso, sin duda, es compartir una parte muy importante de nuestras vidas.
Pero hay más. Según los trabajos publicados en PNAS y Nature, pudo haber flujo genético (gene flow) entre ambas especies, lo cual —si es sí y nos atenemos a la definición canónica de lo que es una especie— demostraría que no eran dos especies diferenciadas en sentido estricto, ya que nacieron crías viables (nosotros seríamos la prueba). Tal vez, las diferencias entre neandertales y cromañones (nosotros) sea como la que hay entre galgos y podencos, e inferior a la que hay entre burros y caballos, cuyas crías no se pueden reproducir.
Pero, si no eran dos especies, y una surge en Eurasia y la otra en África, el antecesor común a ambas también debía ser de la misma especie, lo cual revela que nuestra especie como tal debe tener, al menos, medio millón de años (si no el doble). Uno de los trabajos (PNAS) lo dice de forma suave, pero no hay duda que esta posibilidad, de corroborarse, avalaría algo la hipótesis llamada multirregionalista, que frente a la del origen único africano, defendería que los diferentes grupos humanos que habitaron Europa, África y Asia desde hace un millón de años evolucionaron en paralelo, pero sin separarse en exceso y con interacciones. En este caso, las diferencias entre neandertales, heidelbergensis, erectus, antecessor y los sapiens actuales, serían sólo raciales.
En resumen, según todo ello, tal vez los neandertales no se hayan extinguido del todo. Tal vez también lo seamos nosotros.

Alfonso López Borgoñoz

NOTAS
1.- Patrick D. Evans, Nitzan Mekel-Bobrov, Eric J. Vallender, Richard R. Hudson y Bruce T. Lahn “Evidence that the adaptive allele of the brain size gene microcephalin introgressed into Homo sapiens from an archaic Homo lineage” publicado el 7 de noviembre de 2006, en la edición online de los Proceedings of the National Academy of Sciences; Richard E. Green, Johannes Krause, Susan E. Ptak, Adrian W. Briggs, Michael T. Ronan, Jan F. Simons, Lei Du, Michael Egholm, Jonathan M. Rothberg, Maja Paunovic y Svante Pääbo “Analysis of one million base pairs of Neanderthal DNA” Nature, 444, págs. 330-336, 16 de noviembre de 2006 y James P. Noonan, Graham Coop, Sridhar Kudaravalli, Doug Smith, Johannes Krause, Joe Alessi, Feng Chen, Darren Platt, Svante Pääbo, Jonathan K. Pritchard y Edward M. Rubin"Sequencing and Analysis of Neanderthal Genomic DNA" Science Vol 314, págs. 1113-1118, 17 de noviembre de 2006.

(a publicar en
Tecnociencia, enero 2006 -Madrid-)

03 diciembre, 2006

EL INICIO DE LA CUENTA ATRÁS

Este año 2007 ha sido declarado como Año Heliofísico Internacional, en conmemoración del quincuagésimo aniversario del Año Geofísico Internacional (que tuvo lugar entre el 1 de julio de 1957 y el 31 de diciembre de 1958). Dada la cantidad y calidad de los diferentes observatorios solares ubicados en España, especialmente en las Canarias, esperemos que este evento pueda servir como un nuevo impulso al buen trabajo que realizan desde aquí un amplio número de investigadores, muchos de ellos ya con un sólido prestigio internacional.

Sin embargo, no hay duda que, principalmente, éste será el año en que el mundo recordará el vuelo del primer Sputnik. Cincuenta años se cumplirán también del lanzamiento el 4 de octubre de 1957 de la célebre sonda rusa, la primera en orbitar la Tierra. El reiterativo ‘bip, bip’ que se emitía desde la pequeña esfera —de sólo 58 cm de diámetro— con cuatro antenas que era este primitivo satélite, fue posible oírlo con preocupación y/o admiración (según el caso) desde todo un atento planeta durante cada una de sus órbitas de 96,2 minutos. La Tierra, a partir de ese momento, empezó a ser cada vez más pequeña. Algo que se recorre en hora y media no puede ser grande, ni puede tener fronteras que separen mucho a nadie. El segundo Sputnik partiría poco después, el 3 de noviembre, con la mítica perrita Laika como única pasajera.

No es casualidad la coincidencia de ambos eventos. Los esfuerzos del Año Geofísico Internacional y el envío al espacio del Sputnik están relacionados, ya que la excusa de disponer para ese año de satélites artificiales para cartografiar mejor nuestro planeta sirvió para incentivar que tanto los científicos de la Unión Soviética (en secreto) como los estadounidenses trabajaran para ser los primeros en poner un ingenio en órbita. Esta primera carrera la ganaron los soviéticos. Los estadounidenses respondieron con el lanzamiento del Explorer I el 31 de enero de 1958, menos de cuatro meses después (que, curiosamente, fue vivido como una eternidad por muchos).

A partir de ahí, el mundo asistió a un goteo espectacular y constante de acontecimientos históricos que iremos rememorando en los próximos años, tratando de revivir los asombrosos doce años siguientes de la astronáutica —su Edad de Oro—, que finalizaron con la llegada del hombre a la Luna en el año 1969. Tanto el del Sputnik, como el de Armstrong, fueron dos grandes pasos para la humanidad, aunque ahora parezca predominar el concentrar el esfuerzo en los satélites no tripulados.

Abróchense los cinturones. Hace cincuenta años, en estos momentos, una nueva era estaba a punto de despegar.

Alfonso López Borgoñoz

(Publicado en la revista Astronomía, enero de 2007)

SOBRE NÚMEROS Y EL UNIVERSO.
Comparando el Cosmos observable con la vida cotidiana

Nunca ha sido fácil para ningún ser humano el adentrarse en el mundo complejo de las cifras que se suelen dar en el ámbito de la astronomía. Cuando, en ocasiones, doy alguna charla sobre temas relacionados con el Cosmos veo cómo el público asistente acoge con una cierta frialdad los datos que se proporcionan en cuanto a tiempos y distancias, así como a las velocidades.

Esto no es raro. Y no únicamente porque vivimos en una sociedad en la que el
mundo de las cifras parece cobrar sólo sentido cuando se habla de economía, sino porque incluso los que nos dedicamos a la divulgación (también, supongo que los astrónomos más renombrados) somos muchas veces incapaces de imaginarnos exactamente qué implica en cuanto a tamaños lo que decimos.

Vivimos en una sociedad que, pese a los avances que se han realizado en el conocimiento y en la tecnología, sigue siendo normalmente anumérica, con un escaso sentido crítico ante las cifras y con un cierto nivel de ignorancia sobre ellas.

¿REALMENTE NOS MOVEMOS?

La primera sorpresa suele surgir cuando se mide la velocidad a la que nos movemos por el Universo. Hay un primer cálculo sencillo, que es el de la velocidad de la rotación terrestre por el ecuador. Ésta es fácil de calcular ya que, en principio, surge de dividir 40.000 km (que es aproximadamente lo que mide el círculo máximo de nuestro planeta) entre 24 horas, que es el tiempo en que tarda en dar una vuelta completa.

Esta sencilla operación nos dice que el movimiento de rotación es de unos 1.669 km/hora o, lo que es igual, unos 464 m/seg. Cada segundo (y, obviamente, todos los días a todas horas), un habitante de la zona media del planeta gira hacia el este cerca de medio kilómetro. Cuando se sienta a descansar cinco minutos en un banco un habitante de Colombia, por ejemplo, se mueve, en realidad, casi 140 km.

La cosa mengua al ir hacia el norte o hacia el sur.
Cada paralelo, a medida que nos vamos acercando a los polos, va midiendo menos, por lo que allí la velocidad de giro también es menor.

Si esta velocidad parece elevada, la cosa aún aumenta si calculamos la velocidad a la que la Tierra gira en torno al Sol en su movimiento de traslación. Para hacer el cálculo más sencillo, supondremos que nuestra órbita es redonda y que la distancia media al Sol es de 149,5 millones de kilómetros, lo cual es básicamente correcto.

Después, por la sencilla fórmula 2pr, calcularemos la longitud de dicha órbita, que es una especie de circunferencia. En este caso multiplicaríamos estos 149,5 millones de kilómetros por 6,28, lo que nos da una longitud, aproximada, de 939 millones de kilómetros. Esa distancia es la que nuestro planeta recorre anualmente. Dado que la duración media de un año es de 365,24 días (lo que hace que cada cuatro años debamos añadir un día a los bisiestos para que nos cuadren las cuentas), pasado a horas nos da 8.766 horas. Si dividimos la longitud de la órbita entre dichas horas, nos resulta una velocidad de traslación de 107.118 km/h o, lo que es igual, 29,8 km/seg (también cada segundo del año, todos los años).

Pero éstas, aunque sorprendentes para la mayoría, no son las únicas velocidades que nos afectan, ni las más rápidas. Para acabar podemos señalar la velocidad de giro de nuestro Sistema Solar alrededor del centro galáctico, que es de unos 245 km/seg. ¡Si están sentados, agárrense bien a la silla!

Es decir, vivimos en una especie de centrifugadora que se desplaza a toda velocidad por el espacio. Y hay más movimientos, dado que nuestra galaxia, evidentemente, no está quieta y se dirige hacia un misterioso “gran atractor”, conjuntamente con todo el llamado Grupo Local (nota 1).


¿Y LA LUNA DE LOS POETAS?
La Luna, la tranquila Luna, gira en torno a la Tierra a 1 km/seg y su rotación es de 4,626 m/seg. La relación gravitatoria con nuestro planeta ha conducido a ambas velocidades, las cuales son la causa (o el efecto) de que siempre veamos la misma cara de nuestro satélite.

Viendo esta rapidez, uno intuye que, si no fuera por la inercia, la dificultad de llegar a la Luna estribaría, en primer lugar, en cazarla en vuelo y, dada la velocidad de la Tierra, en volver después a nuestro mundo.

Pero se pueden hacer más consideraciones al respecto. ¿A qué distancia está la Luna? La media es de 380.000 km (lo que implica que a veces está más lejos y a veces más cerca). Pero eso, a algunos, nos dice poco, si no podemos evaluar el dato con algo que esté más en nuestro pequeño mundo diario.

Es como el precio de algunos pisos o la estupidez de algunos colegas, sabemos que es enorme pero es difícil hacerse una idea con precisión si sólo tenemos una cifra. Vale la pena el efectuar alguna comparación.

Para ello, usaremos una esfera, que simulará la Tierra, de un metro de eje (diámetro). En este caso concreto, y de una forma intuitiva, ¿a qué distancia se situaría la Luna? (pensemos, además, que nuestro satélite en este caso tendría un eje de sólo unos 27 cm).

Por lo general la gente la suele ponerla a un par de metros de distancia, lo sumo a tres. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el eje de la Tierra mide unos 12.000 km, ello implica que la distancia media entre la Luna y nosotros es de 31,67 veces el eje terrestre, por lo que en realidad, si multiplicamos dicho eje de un metro por 31,67 deberemos situar a la Luna a 31,67 metros de distancia. Y eso es mucho, si nos molestamos en comprobarlo, especialmente si vemos nuestra pequeñita esfera lunar y la algo mayor terrestre (un balón playero muy hinchado).

¿Y el Sol? Bueno, el Sol sería en este caso una enorme circunferencia, que mediría 3,66 veces la distancia media entre la Luna y la Tierra (es decir, 1.390.000 km en el mundo real y 115,9 m en este ejemplo), y estaría situado a cuatrocientas veces la distancia que nos separa de nuestro satélite, lo cual equivale en este caso a situar a nuestro Astro Rey a 12,7 km. Mucho, pues.

Cifras enormes, pero que podemos hacer pequeñas de golpe si nos fijamos en nuestra leve atmósfera, cuya envoltura respirable tiene sólo unos 10 km de altura (no llega, pero la que indico es una distancia fácil de recordar), lo cual es sólo 0,00083333 veces el eje terrestre. Muy poco. Una distancia que es fácil hacerla en un paseo largo.

En nuestro ejemplo anterior, si el eje de la Tierra mide un metro, su atmósfera mediría sólo 0,83 mm. Si la Tierra sólo fuera una enorme naranja de un metro de eje, su piel sería más fina que la de una manzana. Y su superficie igual de lisa (o más).


FACTORES DE ESCALA, TAMAÑOS Y EXPONENTES

John Allen Paulos menciona que un hombre es a un virus como la distancia que hay entre Alfa Centaurus y el propio hombre. Los tamaños son importantes en las cosas (especialmente en ciertos momentos) y, no obstante, muchas veces carecemos de la capacidad de sorprendernos ante las enormidades del Universo.
Un ejemplo claro lo tenemos en los exponentes, para mucha gente, hablar de un 1020, 1021 o 1022, es prácticamente lo mismo. Parece como si la diferencia entre dichas cifras fuera pequeña. Y, sin embargo, no lo es. La diferencia es enorme.

La primera de ellas es sólo la décima parte de la segunda y ésta, a su vez, es sólo la décima parte de la tercera, por lo que se puede deducir, sin dificultad, que la primera es sólo la centésima parte de la tercera o, lo que es lo mismo, se necesitan cien veces un objeto del tamaño de la primera cifra para ocupar el espacio señalado por la tercera. Para muchos esto es obvio matemáticamente, pero es posible que nunca hayan reflexionado en exceso sobre lo que implica en cuanto a proporciones.

Si nos da por medir en metros el Cosmos, vemos que el Sistema Solar (que imaginaremos meramente como la distancia entre el Sol y Plutón (sin contar ni al cinturón de Kuiper ni a la más lejana Nube de Oort) mide unas cuarenta unidades astronómicas, lo que es igual a casi 6 x 1012 m (es decir unos 5.982.955.240.000 m).

¿Y cuán grandes suelen ser las galaxias? Ello es más difícil de definir. Si vemos las cifras que se nos dan, vemos que una galaxia como la nuestra mide de diámetro 30 kiloparsecs (kp), lo que es igual a 1021 m; la de Andromeda (M 31) mediría 50 kp, o sea 1,5 x 1021 m y la del Triángulo (M 33), algo más pequeña, sólo 2,1 x 1020 m. Podemos suponer que las galaxias típicas miden, entonces, de diámetro, entre 1020 y algo más de 1021 m. Podemos pensar que las diferencias entre unas y otras son pequeñas y, en cambio, lo que en realidad nos indican es que hay galaxias que son la décima parte, o menos, que otras. Es decir que en el interior de las que miden 1021 m, cabrían diez de las que miden 1020 m.

Una pregunta a los lectores podría ser cuántos sistemas solares como el nuestro cabrían, en línea, en una galaxia del tamaño de 1020 m y en una que mida 1021 m. En el primer caso, la respuesta sería unos 17 millones y en el segundo, ¡unos 170 millones!. Y, no obstante, cuando volvemos a comparar el radio de 6 x 1012 m del Sistema Solar y el diámetro galáctico de 1021 m nos siguen sin parecer que sean tan diferentes...

Pero podemos seguir subiendo de tamaño, ampliando la escala. ¿Cuántos metros de diámetro mide el llamado Grupo Local? Se calcula que, aproximadamente, unos 3 millones de años luz, lo cual viene a ser 3 x 1022 m. No es tanto, podemos pensar, si lo comparamos con el tamaño de una galaxia de las grandes, 1021 m, y en cambio ¡es una enormidad! Es, sólo en línea recta, unas veinte veces el diámetro de la de Andromeda, unas treinta el de la nuestra y unas trescientas el de la del Triángulo. Y no sólo eso, al ser un volumen, el espacio interior cubierto sería muchísimo más elevado (ver apartado siguiente sobre volúmenes).

Ampliando algo la vista, pasemos a ver el diámetro del Universo observable. Las cifras, claro está, son aún mayores. Pero el cálculo es difícil, los últimos descubrimientos del telescopio espacial han ampliado notablemente nuestro horizonte de visión y parece ser que lo observable debe estar algo por encima de 1026 m, que es más o menos diez mil millones de años luz (hay alguna galaxia que se supone está a unos 13 mil millones de años luz, pero ello no altera significativamente nuestras cifras). La siguiente potencia, 1027, nos hablaría de una distancia de más de cien mil millones de años luz. Como se ve, sólo una potencia más (que sigue sin parecer tanto), y ya es una medida completamente imposible según nuestra actual concepción de cómo es el Universo. Cabrían, en línea recta, 1.000.000 de galaxias de las de 1020 m.

Un último dato, un núcleo atómico mide 10-14 m y un átomo entero, unas diez mil veces más 10-10 m. Esa diferencia no está mal. Si comparamos ahora la primera de dichas medidas, con las del Universo observable, 1026, vemos que hay una gran diferencia en la potencia pero, sin embargo, no parece que estemos hablando de dos cosas con unos tamaños tan absolutamente alejados.

VOLÚMENES
Pese a que el volumen también cuenta en todos los niveles, los datos que estamos señalando son lineales normalmente, en base a los diámetros de los objetos.

Como es obvio, si tenemos en cuenta los volúmenes, las cifras se disparan aún más, pero no creemos que valga la pena señalarlos aquí cuando hablamos del Sistema Solar o de galaxias, pero, sin duda, sí hemos de mencionarlos al hablar del Grupo Local o del Universo observable.

Si suponemos a ambos una forma esférica, el Grupo Local tendría un volumen de 2,7 x 1068 m3 y el Universo observable de 7,8 x 1078 m3 (en el primer caso, la cifra sería de un 1 con 68 ceros detrás y en el segundo caso, serían 78 los ceros que seguirían al 1). Ello implica que en el Universo caben 10.000.000.000 de asociaciones galácticas del tamaño de nuestro Grupo Local. Casi nada.

EL TIEMPO

Las consideraciones en torno al tiempo suelen ser también complicadas. Así, por la experiencia, nos cuesta pensar en un espacio que se dilata y expande (dado que ello no ocurre en el mundo que nos rodea) y, sin embargo, no nos parece causar mayor asombro que el tiempo pase sólo en un sentido, que las causas tengan efecto “algo después”, etc. Parece como si el tiempo se expandiera, si bien, aunque es fácil el que uno pueda desandar sus pasos en el espacio, ello no es posible en el tiempo.

Pero esos pensamientos no son el objeto de este artículo, lo que nos interesa es tratar de comprender qué implican las grandes cantidades de tiempo que han pasado desde el Big Bang, así como lo que aún queda por suceder. A la mayoría, cifras como diez mil millones de años, mil millones de años e incluso cien millones de años, le suenan básicamente igual, a mucho tiempo transcurrido, pero, como veremos hay grandes diferencias a tener muy en cuenta...

Vamos a tratar de ir hacia atrás pensando en algo que nos pueda dar una idea de cambio producido y que, al mismo tiempo, nos sea vagamente familiar. Pese a que el tiempo que nos separa de la construcción de las pirámides es sugerente (algo más de cuatro mil años), hemos de pensar que no es mucho, por lo que no nos sirve. La aparición del hombre actual se produjo en África hace unos treinta mil años. También se nos antoja poco. Sumergiéndonos algo más podemos llegar hasta el surgimiento de los neandertales, esa especie emparentada con la nuestra que, parece ser, se expandió por Europa hace cien mil años. Pero también son excesivamente contemporáneos. ¿Los homínidos de la Sima de los Huesos, en Atapuerca (Burgos)? Sus restos son de hace 300.000 años, pero no estoy seguro de que dentro de algunos millones de años los futuros paleontólogos sepan diferenciar con claridad sus restos en los museos de los de los conservadores actuales que los guardan.

Quizás el homo antecessor, también hallado en Atapuerca, y con una antigüedad superior a los 800.000, podría ser un buen dato. Probable antepasado de los neandertales y, quizás, de los humanos actuales, entre ellos y nosotros ya parece haber un salto evolutivo importante, pero sigue sin ser excesivo (¡y ello que entre dicho homo y los restos alojados en la Sima de los Huesos hay un mayor lapso temporal que entre estos últimos y nosotros!).

Vayamos más para atrás y lleguemos hasta el momento de la extinción de los dinosaurios, hace unos sesenta millones de años, con unos minúsculos mamíferos esperando su momento, medio agazapados.

Desde entonces, las cosas han cambiado mucho y nada es lo que era, ni las especies animales, ni el clima y ni tan sólo los mapas de la superficie de nuestro planeta (debido al movimiento de las placas tectónicas). Como es lógico, podemos esperar que las mismas variaciones se han de producir en los próximos sesenta millones de años.

Cuando llegue ese momento, y sin contar con la acción humana (nota 2), podríamos volver a tener dinosaurios dominando la Tierra. ¿Qué especies poblarán nuestro planeta en esa época tan lejana? Es inimaginable.

¿Y cómo serán nuestros descendientes? Si seguimos sin contar con nuestra posibilidad de alteración genética, y teniendo en cuenta el ritmo al que han ido surgiendo las especies de antropoides y homínidos en los últimos millones de años, quizás nos separen como mínimo de los seres ¿humanos? que procedan de nosotros unas ciento veinte especies intermedias, unos ciento veinte pasos evolutivos, cada uno con su inteligencia, que creen sus civilizaciones y que den paso a otras especies. Y si controlamos la genética de forma eficiente, ¿a qué nuevas especies humanas no darán paso las mutaciones de ingeniería que nosotros seamos capaces de establecer? Tal vez más de ciento veinte, también. El resultado de todo ello serán unos seres cuya “humanidad” difícilmente seamos capaces de reconocer.

Sesenta millones dan para mucho. Cuando lleguen, no les será fácil hallar nuestros restos, ni diferenciarlos de los que nos han precedido ni de los que nos seguirán. No creo probable que nadie lea ya el Quijote (quizás ni tenga capacidad para entender las sensaciones que emanan de dicho texto), ni sea capaz de emocionarse con la despedida de Héctor en La Ilíada, que a nosotros nos parece tan próxima (pese a narrarnos una historia de hace cerca de tres mil años). Serán más diferentes de nosotros que nosotros lo somos de los chimpancés, de los gibones o de las musarañas. Mucho más.

Sin embargo, cuando llegue ese tiempo futuro, sus científicos, al referirse al fin del mundo, cuando un enorme Sol, creciendo como gigante roja se engulla nuestro planeta, dentro de cinco mil millones de años, también dirán que aún quedan por pasar cinco mil millones de años y, así mismo, dirán que la Tierra nació hace unos 4.500 millones de años, como nosotros.

Es decir, desde la perspectiva de la naturaleza, desde la perspectiva del nacimiento del Universo, del Sistema Solar, de la Tierra o del final de estos cuerpos, esos sesenta millones de años, o el doble, son indiferentes.
Y eso es el tiempo, algo que se desliza rápido, aunque no sepamos bien qué es, y que nos separa del pasado por el telón más inamovible que se pueda jamás llegar a crear.

El tiempo y la vida

Pensemos que el surgimiento de la vida pluricelular en la Tierra aconteció hace sólo unos quinientos o seiscientos millones de años. Sólo. La vida unicelular, que surgió hace unos 3.750 millones de años, vivió tranquila durante más de 3.000 millones de años, hasta que ese subproducto suyo, la vida pluricelular, empezó a desarrollarse. Pero, la verdad, es que ese residuo evolutivo, tan absurdamente complejo, apenas inquieta a las bacterias dado que, pase lo que pase, ellas son, muy posiblemente, las reinas ciegas de la creación.

Nuestro mundo se formó hace unos 4.500 millones de años, lo cual implica que hasta que surgió la vida tal vez pasaron “sólo” ochocientos millones de años. No parece mucho cuando nos movemos en estas cifras, pero, claro, cabe más de trece veces el tiempo que nos separa de los dinosaurios y unas mil veces el que nos separa del homo antecessor.

Tiempo mayúsculo y minúsculo
Los inicios del tiempo y del espacio, con la Gran Explosión, tuvieron lugar en un lapso de tiempo no bien establecido, que está sobre los 12.000 millones de años (aunque pudiera haber sido mucho más o mucho menos, según el criterio de datación que se escoja, variando entre unos diez mil millones y unos quince mil millones, nada menos).

Entonces tuvieron lugar una serie de sucesos muy rápidos, que tampoco describiremos, pero que implican una teoría que empieza sus explicaciones a partir del llamado tiempo de Planck, que es igual a 10-43 segundos, es decir 0,0000000000000000000000000000000000000000001 segundos. Una fracción de tiempo igual que la que necesitamos para... no se me ocurre ningún ejemplo, por breve que sea, ya que todos son mucho más largos.

LAS MEDIDAS DEL SISTEMA SOLAR

Un ejercicio que siempre resulta divertido es el tratar de hacerse una idea sobre las distancias reales que separan entre sí a los planetas de nuestro Sistema Solar, en base a modelos a escala.

Como todos sabemos, en los mapas se suelen sacrificar siempre las escalas de distancia, con el ánimo de que en ellos quepan todos los planetas. El problema es que esto suele conllevar la creencia en un Sistema Solar mucho más pequeño de lo que en realidad es.

Así, hemos elaborado una serie de tablas que esperamos permita a los lectores el poder establecer, de forma razonable, comparaciones entre los distintos cuerpos mayores que pueblan nuestro sistema.

En la tabla I, lo que hemos hecho ha sido dar el valor de la unidad a la distancia al Sol, diámetro y masa de la Tierra y, sobre esa base, calcular, por comparación, cuáles son las distancias, diámetros y masas del resto de los cuerpos de nuestro sistema.

TABLA I: Distancia, diámetro y masa de diferentes cuerpos del Sistema Solar, contando la distancia Tierra-Sol como 1, así como el diámetro y la masa de la Tierra como 1 también (haga click sobre la tabla para ampliarla).
En la siguiente tabla lo hemos querido complicar un poco más. Y así, hemos tratado de establecer todas las medidas en base a la comparación con el diámetro terrestre. Para ello hemos dividido todos los diámetros y distancias del Sistema Solar por dicha cifra.

TABLA II: En base a la hipótesis de un planeta Tierra de sólo 1 m de diámetro, cálculos de las distancias relativas medias al Sol, diámetros y perímetros de los planetas del Sistema Solar, así como de otros objetos de interés, como el Sol y Ceres. Todos los datos "relativos" son los que sirven para facilitar las comparaciones (haga click sobre la tabla para ampliarla).
Diámetro relativo: diámetro del planeta/diámetro terrestre; Distancia (Dist.) al Sol relativa: distancia al Sol/diámetro terrestre y Longitud ecuador (Long. ecuad.) relativo: long. ecuador/diámetro terrestre.

Complicándolo un poco más, si cabe, podemos calcular lo mismo para los satélites más conocidos del Sistema Solar y así nos surgen los datos que presentamos en la tabla III:

TABLA III: En base a la hipótesis de un planeta Tierra de sólo 1 m de diámetro, cálculos de las distancias relativas medias al planeta al que orbitan, diámetros y longitud de su ecuador de los satélites principales del Sistema Solar. Todos los datos, una vez divididos por el diámetro terrestre, se pueden transformar en metros, para mayor claridad (haga click sobre la tabla para ampliarla).

Diámetro (Diám.) relativo: diámetro del planeta/diámetro terrestre; Distancia al planeta (Dist. plan.) relativa: distancia al planeta/diámetro terrestre y Longitud ecuador (Long. ecuad.) relativo: long. ecuador/diámetro terrestre.
* Los datos sobre Caronte son aún dudosos.

UN DIDÁCTICO SISTEMA SOLAR EN MINIATURA
Para hacer más comprensibles las medidas de las tablas, vale la pena el situarnos con un mapa de nuestro pueblo o ciudad (mejor, de la comarca) y empezar a señalar las distancias en él. No elegiremos ninguna ciudad en concreto, dejando a la imaginación del lector ubicar los diferentes puntos donde corresponda en relación a su medio geográfico cercano.

Así, situaremos mentalmente un monumento esférico que tenga el tamaño del Sol en el centro de alguna plaza mayor. Si el tamaño del diámetro de la Tierra fuera de 1 m (como un especialmente gigantesco balón playero), nuestra estrella sería entonces una enorme esfera de casi 109 m de diámetro (un edificio de más de 35 pisos de altura y la anchura de un campo de fútbol, o mucho más del doble del tamaño de la cúpula de la catedral de San Pedro, en el Vaticano). El ecuador de dicha esfera mediría unos 342 m.

En este caso, Mercurio estaría situado a una distancia de unos 4,54 km y Venus a unos 8,48 km. Sus diámetros serían de 38 y de 95 cm y la longitud de sus ecuadores de 1,20 y de 2,98 m.

La Tierra mediría el metro de diámetro que hemos comentado y se situaría a casi 12 km. Su ecuador, que en condiciones normales mide cerca de 40.000 km, se vería reducido a sólo 3,14 m. La Luna, que en la realidad está a 384.000 km, ahora la tendríamos a poco más de 30 m, con un diámetro de 27 cm y con un ecuador lunar de 0,86 m. Probablemente, a muchos, si miden lo que digo, les sorprenderá el dato de lo pequeño y enormemente lejano que está nuestro satélite. Vale la pena comprobarlo. Para hacernos una idea, sería tener una esfera de 1 m en la calle (nuestro planeta) y encima de una terraza, diez pisos por encima, un balón de fútbol, que sería nuestra Luna.

Marte ya empezaría a alejarse más. Con un diámetro de sólo 0,5 m, la mitad que la Tierra, su ecuador mediría 1,67 m y estaría situado a casi 18 km. Sus minúsculos satélites Fobos y Deimos, con unos diámetros de 2,1 y 0,4 cm, y con unos ecuadores que medirían, respectivamente, sólo 0,07 y 0,025 m, estarían muy próximos al planeta, a 0,74 y 1,84 m, aproximadamente.

El minúsculo asteroide Ceres, que sin embargo es el mayor de su tipo, estaría a 32,4 km, con un diámetro de 7 cm y un ecuador de un cuarto de metro.
Después vendrían los dos planetas gigantes de nuestro sistema, los únicos que se pueden comparar algo (lejanamente) al Sol, Júpiter y Saturno. Estarían separados de nuestra estrella por casi 61 km el primero y por casi 112 el segundo, sus diámetros serían de 11,21 y de 9,45 m y sus ecuadores medirían 35,21 y 29,69 m cada uno.

Los satélites conocidos como “galileanos”, Io, Europa, Ganimedes y Calisto, tendrían en los dos primeros casos un tamaño semejante al de la Luna, siendo algo más grandes los otros dos, cuyo ecuador mediría algo menos de metro y medio (superiores al de Mercurio y Plutón en el caso de Ganimedes). Sus distancias orbitales de Júpiter, respectivamente, serían de 33,05, 52,59, 83,88 y 147,62 m. Sin embargo, la fuerza gravitatoria de este planeta es tal, que su acción se nota en, por ejemplo, su satélite Sinope (que no figura en la tabla), al que con sólo un diámetro de 0,3 cm lo mantendría en una órbita muy elíptica a una distancia media de casi 2 km.

Los cuatros satélites de Saturno que hemos elegido para la comparación son más pequeños que los de Júpiter, excepto en el caso de Titán, el segundo satélite por tamaño del Sistema Solar, que también es mayor que Mercurio o Plutón, y que se hallaría a casi 91 m de Saturno. Los otros, Mimas, Encélado y Rea, están a más 14, 18 y 95 m de Saturno, con unos tamaños que nunca pasarían del cuarto de metro. Febe, a un kilómetro, sería otro pequeño satélite muy alejado del gigante anillado.

Urano y Neptuno son los dos últimos planetas de tipo gaseoso. Su lejanía del Sol ya sería considerable, ya que en el primer caso estaría a 225 km y en el segundo a 352 km. Sus tamaños serían inferiores a los de los dos cuerpos citados antes, ya que quedarían reducidos a 4 y 3,88 m de diámetro y sus ecuadores respectivos medirían 12,59 y 12,20 m.

Tritón, el satélite de Neptuno, sería el único algo grande de entre los satélites de Urano y Neptuno, con un tamaño menor que el de la Luna, y se hallaría situado a casi 28 m de Neptuno, según este modelo. Los pequeños satélites de Urano que hemos seleccionado son Miranda, Titania y Oberón, situados a 10, 34 y 45 m del planeta al que orbitan, y con un diámetro que iría desde 0,04 m, en el primer caso, a 0,12 m en los otros dos.

El último planeta de nuestro sistema, el aún casi desconocido Plutón, estaría ya muy lejos, mucho, a más de 463 km, con un diámetro de tan sólo 18 cm, lo cual nos da un ecuador de algo más de 0,5 m. Su también minúsculo satélite tendría un diámetro de 0,09 m y una longitud en su ecuador poco más de un cuarto de metro. Su pequeña distancia de Plutón, que no ha permitido hasta hace poco el fotografiarlos separados, sería de más de metro y medio.

A partir de aquí la atracción gravitatoria del Sol sólo se ejercería sobre los “nidos” de cometas, es decir, el llamado Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort. El primero estaría a 500 km de media y el segundo a una distancia media de ¡más de 2.000.000 km! (seis veces la distancia que separa en la realidad a la Luna de la Tierra).

Por último, la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, está a unas 270.491 unidades astronómicas de distancia (unos 4,3 años luz) y, sin embargo, en nuestro modelo a escala, estaría a unos 3.010.808 km de este Sol de casi 109 m de diámetro. ¡Serían como dos campos de fútbol, situados a una distancia similar a la que nos separa de Venus!

A MODO DE EPÍLOGO

Es posible que el lector haya experimentado un cierto vértigo al ver las cifras. Quizás, incluso, haya notado esa rara sensación en su interior que muchos sentimos al contemplar las primeras imágenes sobre cielo profundo que tomó el Telescopio Espacial.

La maravilla de las matemáticas, incluso en un nivel tan sencillo como el que aquí hemos visto, es que nos permiten, si se usan adecuadamente, establecer modelos lógicos (adaptados a la escala del cerebro humano) sobre el Cosmos que nos rodea. Gracias a dichos modelos podemos adentrarnos más fácilmente en el conocimiento de las cosas y, al hacerlo así, apreciarlas de forma más profunda.

Creo que fue Leonardo da Vinci quien escribió que sólo se podía amar de verdad aquello que se conocía. Es por eso que, seguramente, los mejores textos que el hombre pueda llegar a escribir surgirán a medida que vayamos adentrándonos en la lectura racional del libro del Universo.


Alfonso López Borgoñoz

(Versión ampliada del texto publicado en la revista
Universo, en el mes de mayo del año 1999)

NOTAS
1. El Grupo Local lo compone una treintena de galaxias, la mayor parte de las cuales se halla alrededor de la nuestra, de la del Triángulo (M 33) y de la de Andromeda (M 31).
2. Lo lamentable es que, contando con dicha acción humana, es también posible que ello ocurra.


04 noviembre, 2006

INVENTANDO LA RUEDA

Eje de ruedade carro encontrado cerca de Ljubljana (Eslovenia), de finales del IV milenio a.C. (Slovenia News)

Pocos descubrimientos, seguramente, son tan apreciados como el de la rueda. Sencillo y genial. Un descubrimiento redondo, se mire como se mire. Para muchos, incluso imprescindible...

Y, sin embargo, no debe ser así ya que, básicamente, es un invento reciente (al menos, relativamente) y no es universal.
Sí bien el otro famoso gran hallazgo de la antigüedad, el del fuego, es anterior a nuestra especie —con restos de hogares de hace medio millón de años—, la invención de la rueda fue muy posterior. Mucho.

Su entrada en escena fue al final del Neolítico, de la mano de sociedades en las que la agricultura, el pastoreo y el comercio tenían una gran importancia. Es decir, sociedades en las que había un excedente importante para ser transportado. Evidentemente, no debe confundirse la rueda con objetos con forma redondeada o de disco, sino sólo en su sentido de ingenio para facilitar el movimiento o el transporte.

Para muchos, su origen estaba en el Próximo Oriente en el cuarto milenio a.C. y se asociaba a los tornos de alfarero. Su uso para el transporte fue algo posterior y se dio en el mismo área, más exactamente en la Mesopotamia de época sumeria, donde hay representaciones de ruedas —sin radios— fechables en ese tiempo, y donde algunos hallazgos así parecían haberlo demostrado hasta hace poco.

Así, la primera rueda conocida como tal procedía de la antigua ciudad de Ur, ubicada en el sur de lo que ahora queda de Irak. Dicha rueda no era de transporte, sino que era un disco de arcilla agujereado en el centro, con algunas pequeñas perforaciones en su zona media. Se trata de un objeto muy sencillo construido hacia el año 3250 a.C. La primera rueda con radios no nacería hasta mucho más tarde, hacia el 2000 a.C., tal como atestiguan sus representaciones más antiguas en bajorrelieves egipcios.


Pero quizás, la cosa no fue tal como hasta ahora se suponía. En el año 2002, un equipo de arqueólogos liderado por Anton Velušček encontró en una zona pantanosa a 20 km de la ciudad eslovena de Liubliana —entre los restos arqueológicos de un poblado de palafitos (casas de madera, sostenidas sobre el agua por postes)— una rueda de madera compacta, hecha con dos paneles de fresno del mismo árbol —y con algún elemento de roble— y sin radios, que debía tener un diámetro de 1,40 m y unos 5 cm de grosor. Se halló cerca del que posiblemente fue su eje, hecho de roble, de 1,20 m de longitud. La rueda y el eje habían sido requemados.

Según los expertos austriacos que la dataron mediante carbono 14, los restos hallados podían fecharse ente el 3350 y el 3100 a.C., siendo un siglo o dos más antiguos que otros similares encontrados con anterioridad en Suiza o Alemania. Y es que los récords no duran.
Seguro que esta rueda tampoco es la más antigua, pero nos muestra que en el cuarto milenio ya habían ruedas no sólo en Mesopotamia sino también en Europa.

¿Un mundo sobre ruedas a partir de entonces? No exactamente, pero eso lo veremos en otro texto futuro.

Alfonso López Borgoñoz
(A publicar en Tecnociencia , núm 7, diciembre 2006)

02 noviembre, 2006

LO BUENO, LO FEO Y LO RARO

A punto de llegar al 2007, el año del cincuentenario del Sputnik, vemos cómo en estos últimos meses se han publicado varias noticias relacionadas con la astronáutica, de diferente signo, que, de alguna manera, nos recuerdan las grandezas, miserias y curiosidades que aún nos depara esta ciencia tan compleja. Todas nos llegan de EEUU.
La nota positiva son los mil días (ya sean terrestres o marcianos —que son ligeramente más largos—) sobre Marte de los dos pequeños róvers gemelos Spirit y Opportunity, llegados al planeta rojo en enero de 2004. Pese a que se les había calculado una corta vida, allí siguen con su trabajo, que ha podido ser captado desde el espacio por una de las muchas sondas que rodean Marte continuamente tratando de desentrañar sus misterios y descubriendo agua cada poco.
Entre lo negativo está la noticia —aparecida también en octubre— de que el actual presidente estadounidense ha dictado una nueva política por la que el control del espacio exterior es considerado tan vital para la defensa de su país como el control del espacio terrestre, reservándose el derecho a tratar de evitar que haya en él nada que pueda llegar a perjudicar los intereses de los EEUU.
Cierto es que, desde su inicio, uno de los principales motores de la carrera espacial fue el de su uso militar. Pero dadas las supuestas amenazas actuales más allá de la atmósfera (tan irreales en la práctica como las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein), el revisar ahora —desde un temor que sólo es teórico— la política estratégica en este campo elaborada hace trece años bajo el mandato de Clinton —que ya era muy defensiva—, nos parece un exceso sólo justificado por el interés en desplegar en el espacio nuevos artefactos bélicos que obliguen al desarrollo militar acelerado también de otras potencias, articulando un sistema de ingenios de contragolpe (cada vez más sofisticados, complejos y rápidos), cuyas dificultades prácticas de control en caso de error (ante la velocidad a la que se suceden los acontecimientos) ya fueron denunciadas en los años ochenta por científicos como Carl Sagan entre otros.
Entre las curiosidades está la desaparición de las cintas originales de la NASA relacionadas con el primer alunizaje. Pese al reciente hallazgo de algunas de ellas (las importantes siguen perdidas), no hay duda que la fragilidad de nuestro recuerdo exige unas mejores medidas de protección de un bien que debiera estar ya catalogado como patrimonio de la Humanidad.
1957-2007. Abróchense los cinturones. Hace cincuenta años, en estos momentos, una nueva era estaba a punto de despegar. Pero, tampoco lo olviden, también comienza un nuevo año. Ojalá nos vaya muy bien a todos.
Alfonso López Borgoñoz

(Publicado en 'Astronomia' Página 5 Diciembre 2006)