09 febrero, 2010
27 enero, 2010
PEQUEÑA CRÓNICA MARCIANA
Un segundo, es nuestra incapacidad tecnológica actual para mantenerlos vivos durante los casi tres años que duraría la aventura.
Un tercero, es la desolación que causaría la muerte de esos humanos (en caso de llegarles) abandonados tan lejos, y sin poder hacer nada por ellos.
Ese tercer motivo lo he sentido yo, un poco, al leer que el rover Spirit, que desde hace seis años va dando tumbos, trabajando afanosamente para enviarnos datos sobre sobre el planeta rojo (lo único realmente rojo que uno puede ver últimamente), se ha quedado atorado en una trampa de arena en Marte. A partir de ahora, funcionará como estación fija, no móvil.
Vamos que Spirit, como mi antigua lavadora, dejará de funcionar.
Sin embargo, pese a que quizás mi lavadora trabajó más e hizo más por mi (al menos a corto plazo, lodel a largo plazo ya se verá), la injusticia en el mundo de los humanos hace que, ciertamente, me haya llenado de pena leer que el ya, casi, viejo Spirit, no va a poder caminar más sobre Marte y que sólo le queda esperar inmóvil y sólo, a que su final, lentamente, le llegue.
(o no, quizás no nieve tanto en Marte este año como en Madrid o en la casa de mi amigo Ramón Hartopp, en Hadlow, Reino Unido).
Alfonso López Borgoñoz
21 septiembre, 2009
LA PLAZA DE LA IGLESIA DE CASTELLDEFELS Y SU ENTORNO. HISTORIA DE UNA EVOLUCIÓN
EL INICIO DEL CAMBIO DEL EJE DE CASTELLDEFELS
A finales del siglo XIX e inicios del XX los escasos habitantes de Castelldefels vieron sucederse una serie de importantes novedades en su término municipal tras casi un milenio de existencia.
Así, el tren llegaba el 29 de diciembre de 1881 a un primer apeadero ubicado en el lugar donde en 1883 se inauguraba la nueva Estación. Ésta se hallaba entonces casi completamente aislada, sin viviendas cerca, en el mismo solar en el que ciento veintiocho años después aún se ve, en el fondo de la plaza cuyo nombre está dedicado a la misma. Por motivos que ignoramos se la situó en un espacio algo alejado del antiguo centro del núcleo urbano, que se correspondía entonces con la actual Plaça Major del Poble Vell (plaza cuyo nombre ha pervivido hasta ahora).
También en 1881 se abría al tránsito la carretera de Santa Creu de Calafell (la actual av. de la Constitució), que facilitaba —y aún facilita— enormemente el tráfico rodado de vehículos entre las poblaciones de Sant Boi, Viladecans, Castelldefels y Gavá, así como hacia Sitges. Se construyó a su paso por el pueblo a sólo cincuenta metros de las vías del tren y en paralelo a éstas, al tiempo que se instalaban en sus inmediaciones algunos comercios como Casa Guardià.
Es más que probable que en los años siguientes algunas autoridades y grandes terratenientes del municipio (que más o menos eran los mismos) empezaran a pensar en que el crecimiento del lugar tendría que ser desde el centro del pueblo en aquella época hacia la nueva estación y carretera. Especialmente tras ser las viñas atacadas por un minúsculo insecto llamado filoxera y cuya plaga, que se extendió por Catalunya a partir del año 1877, hizo que éstas perdieran su valor. Con seguridad muchos se plantearon que con las nuevas vías de comunicación quizás se revalorizarían algo unas fincas empobrecidas en las décadas del cambio de siglo…
Pero no había mucha prisa, pese a todo. En el Castelldefels de la época, sin industrias aún, había sólo unos trescientos habitantes dedicados en su mayoría a las faenas del campo.
En un posible aumento del precio de la tierra tal vez no pensaron sólo los del pueblo. En el año 1897, con casi ochenta años de edad, compraba los amplios terrenos de la antigua baronía del Eramprunyà el financiero y senador Manuel Girona i Agrafel (1818—1905). Con ellos adquiría también (quizás de rebote) el semiderruido Castillo de Castelldefels, al que restauraba en parte con unas obras apresuradas.
Algunos autores indican que se hizo dueño de estas posesiones a precio de saldo, en previsión de que su cotización subiría cuando al poco las mismas se urbanizaran, como efectivamente pasó en muchos casos. Ciertamente, la compra de la baronía y sus terrenos poco antes de acabar el siglo XIX se debe relacionar con la llegada del ferrocarril a la zona, tren del que los bancos de Girona eran en parte propietarios. También influiría en su decisión el escaso precio a pagar por la misma, dado el ataque ya mencionado de la filoxera a unos viñedos que cubrían una parte grande del territorio de su nueva propiedad. Su sustitución por algarrobos, tal como se ve en alguna acta del Ayuntamiento de inicios del siglo XX, no debía aportar a la zona una gran riqueza.
Y, sin duda, la posible idea de la ampliación se vio completamente reforzada cuando el mismo Girona situó en 1903 —a menos de 500 metros de la Estación de tren y frente a ella— la construcción de la nueva iglesia que donaba a Castelldefels, a la que ubicó en un solar agrícola sin ninguna casa cerca, fruto de la cesión que para tal fin había realizado unos años antes Concepción Costa, madre de Arcadi Balaguer Costa, que era entonces una de las mayores terratenientes del término municipal junto a Girona y a Francisco Viñas.
Los terrenos se enclavaban entre la montaña del Castillo y el cerrito de la Muntanyeta, en la llamada “gleva” (gleba o campo cultivado, en español) de Can Valls, cuyo nombre nos indica que era un terreno que pertenecía o había pertenecido a la masía del siglo XVI mismo nombre (situada en la Muntanyeta) que en esa época ya estaba abandonada y en franca decadencia, con sus muros derruidos, conservándose sólo en pie el torreón que la acompañaba.
La decisión de donar este terreno para una iglesia tenía que ver con los deseos de Concepción Costa y del párroco Juan Claramunt de edificar una nueva parroquia debido al mal estado de la casa rectoral y de la iglesia del castillo (que como el resto del edificio se mantenía en pie con dificultades), y por lo dificultoso del acceso hasta dicho templo, con una incómoda subida, lo que prohibía el poder ir a los oficios religiosos a las personas de cierta edad o con problemas de salud.
La viuda de Balaguer (una de las mayores contribuyentes del municipio) cedió el terreno y donó una parte del presupuesto que se requería para la nueva construcción, pero tanto ella como el párroco sabían que se precisaba la cooperación de los vecinos de Castelldefels, ya fuera con su trabajo o con su dinero, para acabarla. El Ayuntamiento acordó hacer una propuesta de donativos incluso a los contribuyentes que no residían en el término municipal. Y el que aceptó la demanda fue Manuel Girona…
Sin duda influyó en el buen ánimo de la familia Balaguer de donar el terreno el que el mismo fuera barato y muy accesible desde el resto del pueblo al estar en llano. Posteriormente, las mismas razones debieron contar cuando su hijo también donó algunos solares, entre 1926 y 1931, en las actuales plazas de la Iglesia y de España, como el del propio Ayuntamiento, el de una escuela o el de una fuente pública.
En ello no sólo hubo algo de paternalismo hacia una población con pocos recursos, frecuente en el tiempo, sino que es posible entrever razones especulativas en los donantes, por su posible deseo de afianzar a la larga la creación de un ‘nuevo centro’ en una población muy pequeña que era previsible que pudiera crecer bastante, como les pasaba a otras de su entorno.
Muchas de las industrias de una pujante Barcelona necesitaban pueblos cercanos a ella bien comunicados por tren y carretera —y con suelo barato— para expandirse, como hizo la Compañía Roca Radiadores en Gavà a principios de la década de 1920.
Volviendo a la iglesia, siempre se ha dicho que Girona hizo seguramente su donación de la misma al municipio para poder usar la de ‘su’ Castillo como capilla privada llegado el caso. Dada la edad que tenía entonces, 85 años, creemos que es dudoso que pensara en venir muy a menudo por Castelldefels y menos para oír misa, aunque es cierto que vino en ocasiones, incluso a alguna fiesta con las autoridades de la comarca y de Barcelona (tanto civiles como militares) en 1902. Tal vez fue sobre todo el deseo de que nadie ajeno entrara en su finca. También su generosidad pía en la vejez, típica de la época, debió ayudar y, así mismo, debió pesar posiblemente su visión menos espiritual sobre el aumento del valor de los terrenos del llano gracias a ello.
La iglesia de Santa Maria, rodeada de viñas, una vez finalizada su construcción a finales del año 1909. (Arxiu Municipal)
El banquero encargó los planos de la iglesia en el propio 1903 al afamado arquitecto barcelonés Enric Sagnier (1858—1931), empezándose las obras al poco y finalizando las mismas en el mes de diciembre de 1909, cuando el donante ya hacía cuatro años que había fallecido (por lo que pese a su inversión tuvo que ‘soportar’ a los habitantes del pueblo en ‘su’ iglesia del cerro del castillo hasta el fin de sus días).
Probablemente, al espacio vacío frente a la nueva iglesia, una vez acabada ésta, se le conoció como plaza de la Iglesia (Plaça de l’Església) por los vecinos y el propio Ayuntamiento, aunque sin nombre oficial, al no estar urbanizada la zona en absoluto.
Basta un breve vistazo a algunas de las fotos de inicios del siglo XX para poder apercibirse del curioso aspecto entonces de la zona alrededor de la iglesia de Santa María de la Salud, completamente rodeada de viñas (que aún eran atacadas por la filoxera en aquel tiempo), sin edificios a su alrededor. Lo mismo se muestra en imágenes tomadas desde el Castillo, con una iglesia solitaria, justo enfrente de la estación de tren. Nada por delante, nada por detrás.
Hacia 1909. Vista de la iglesia de Sta. Maria (centro) desde el Castillo. En primer término se ve Can Roca de Baix. A la derecha de la iglesia está Can Baixeres y la torre de Can Valls, en la Muntanyeta. Se puede ver la Torre Barona sobre el perfil de la montaña del fondo, a la derecha. (Arxiu Municipal)
En Castelldefels, por otras circunstancias, todo parecía ir a mejor. Con el término municipal saneado ya en la tercera década del siglo XX, la malaria había empezado a disminuir e incluso en las playas aparecían los primeros bañistas en un gran número.
En cualquier caso, tras situar la estación y la iglesia cara a cara, la evolución del centro de la población quedaba marcada por ambas ubicaciones hace ahora un siglo.
LOS AÑOS VEINTE DEL SIGLO XX
A finales de 1926 las autoridades municipales aprobaban el proyecto de “Urbanización y Ensanche Sudoeste de Castelldefels” del arquitecto municipal José Mª Deu Amat , que planificaba por primera vez el entramado de calles situado entre la iglesia y la estación de ferrocarril, dando su diseño actual a la pl. de la Iglesia. El proyecto comprendía la zona que se extiende más o menos entre el Poble Vell, la iglesia, la carretera y la estación, así como el paseo que debía unir el aislado barrio de Les Botigues y la playa, y un incipiente paseo Marítimo que después se ampliaría hasta llegar a Gavà y Sitges, etc.
La mayor parte del terreno en los alrededores de la Iglesia debía pertenecer a la familia Balaguer y, posiblemente, también a la familia Viñas y a los herederos de Manuel Girona, pero este dato no lo tenemos confirmado más que de modo indirecto, por la propiedad de los terrenos sobre los que se asentará la urbanización del área situada entre el Poble Vell y la pl. de la Iglesia algo más tarde, en 1932.
Arcadi Balaguer, por otra parte, había colaborado en facilitar el nacimiento de este proyecto de urbanización al escribir al Consistorio el 4 de marzo de 1926, tal como consta en el acta de Pleno del Ayuntamiento del 28 de marzo del mismo año, que “queriendo dar una prueba de la gran consideración que le merecen los intereses de esta localidad, cede gratuitamente al Ayuntamiento, como representante legal del pueblo de Castelldefels, dos porciones de terreno de cabida respectivamente mil siete [sic] cientos cincuenta y ocho metros cuadrados treinta y cinco decímetros cuadrados y mil setecientos sesenta y tres metros cuadrados cinco decímetros cuadrados con destino la primera porción a Escuelas Nacionales y dependencias y la segunda a Casa Consistorial, y también dependencias anexas”, donación que fue aceptada en el mismo Pleno, el cual además acordó “dar el nombre de Arcadio Balaguer a la calle en proyecto del plano parcial de urbanización aprobado por el Ayuntamiento a dicho señor, comprendida entre los terrenos cedidos y que atraviesa la plaza de la Iglesia”. La prolongación de la c/ Arcadi Balaguer hacia el noreste, más allá de la plaza de la Iglesia y hacia el Poble Vell y Gavà, fue siguiendo una especie de diagonal que trazaba un ramal del antiguo Camí Ral de Valencia que se internaba en la población.
Ambas construcciones en dichos solares tardaron bastante tiempo en ser ejecutadas, por lo que el edificio de la Iglesia fue el único que funcionó en la plaza hasta el fin de la Guerra Civil, aunque con diferentes usos no siempre religiosos.
El ensanche aprobado en 1926, además, iba a ser muy necesario poco tiempo después por otra causa. Las probables expectativas que se habían ido creando entre los dueños de propiedades se vieron colmadas con la instalación de la fábrica de La Rocalla en Castelldefels. Su construcción y puesta en marcha entre 1929 y 1932 supuso un fuerte aumento de población en la localidad por sus trabajadores y trabajadoras, así como por sus familias, que inicialmente residieron en casas por la actual c/ Doctor Trueta y por la c/ Santiago Rusiñol (demolidas las últimas de éstas en el 2007).
Este crecimiento en el número de vecinos y vecinas impactó fuertemente en un término municipal entonces muy poco denso y con pocas construcciones (unas 78 casas en 1918 que incluían al Ayuntamiento, la iglesia y el Castillo: 51 por el Poble Vell, 14 casas del barrio de Les Botigues y 13 del de Llopart —actual Vista Alegre—).
La población de Castelldefels fue pasando de 365 habitantes en 1920, a 797 en 1930 y 2.013 en 1940 (pese a la Guerra Civil), y el número de edificaciones se multiplicó por tres en veinte años, aumentando hasta un total de 243 edificaciones hacia el año 1939.
También en la segunda mitad de los años veinte llegaba la electricidad a la localidad, gracias a los buenos oficios de Arcadi Balaguer, lo que facilitaría la ubicación antes comentada de La Rocalla o la primera iluminación eléctrica pública del pueblo, con ocho luces que se colocaron en la c/ Major, en el llamado “paseo de la Iglesia” (que no debía ser la actual c/ Iglesia, sino tal vez el camino de la Estación hasta la iglesia) y en la misma pl. de la Iglesia.
Un leve cambio en la imagen de la iglesia fue que en el año 1929 se realizaba por José Mª Deu el proyecto de una nueva rectoría y sacristía adosadas a la iglesia por su lado oeste (el que da en la actualidad a la c/ Pintor Serrasanta) , reformándose también en el año 1930 por el mismo arquitecto la antigua rectoría original, situada al otro lado de la iglesia, para convertirla en un salón de actos y en dos viviendas.
Dicho espacio no queda claro quien lo financió pero, dado el problema de espacios educativos que tenía el municipio, se llegó a un acuerdo con el sacerdote de la iglesia para hacer servir la antigua rectoría una vez se reformara —tras acabar las obras de la nueva— como escuela pública, según el acta del Pleno del 15 de septiembre de 1930.
Pero esta buena relación entre el Ayuntamiento y la iglesia varió con la llegada de la República. El pacto entre el equipo de gobierno municipal y el capellán se anuló el 6 de mayo de 1931, al medio mes de la llegada de la nueva administración.
Las cosas aún cambiaron mucho más con la Guerra Civil... pese a que, como veremos, durante la misma, finalmente el espacio volvió a ser necesario que se usara para impartir clase.
EL TIEMPO DE LA REPÚBLICA, HASTA LA GUERRA
Por fin, en el acta del Pleno del Ayuntamiento de 4 de mayo de 1931 se daban los nuevos nombres a las calles proyectadas en 1926, cuya relación y variaciones veremos en el siguiente apartado de este trabajo.
En dicho texto municipal se denominaba como pl. de Pi i Margall a la actual pl. de la Iglesia. Era su primer nombre oficial, en recuerdo de Francesc Pi i Margall (1824—1901), presidente catalán del gobierno español durante la Primera República Española, entre el 11 de junio y el 18 de julio de 1873.
A continuación, se indicaba asimismo como de nuevo el arquitecto municipal José Mª Deu hacía entrega del “proyecto completo del grupo escolar unitario para ambos sexos y dos pabellones para los maestros respectivos […] renunciando Deu a todos los honorarios”, que sería la base del posterior colegio Lluís Vives que estuvo durante muchos años en la c/ Arcadi Balaguer y que en la actualidad se conoce como CEIP Josep Guinovart. La construcción de la nueva escuela empezaba entonces con su dificultoso trayecto.
Las casas para los maestros se construirían justo enfrente de la escuela, en terrenos que habían sido también donados por Balaguer en la calle que lleva su nombre, en el solar que ahora ocupa el edificio nuevo del Ayuntamiento desde el año 2000.
Pero la habitabilidad de la zona requería dar más pasos. Fruto de ese interés vemos como en otro acta de Pleno, ahora del 7 de septiembre de 1931, se resolvía “demanar a D. Arcadi Balaguer Costa la deguda autorització per a fer un pou de proba (que en cas de donar els resultats perseguits quedaria com a definitiu proveïdor d’aigua a la població) en aquells terrenys propietat del dit Sr. Balaguer conegut pel Camp de la Vila i que en l’actualitat te en arrendament o parceria al vehí de Gavà Josep Cardona Pujol”. Seguramente este espacio era la actual pl. de España. También se le pidió a Balaguer la cesión al Ayuntamiento a perpetuidad de los terrenos del pozo.
Debió contestar que sí el terrateniente, ya que la población gozó de dicha fuente durante muchas décadas. Otro dato para pensar en el sí de Balaguer es que en el Pleno de 13 de octubre de 1931, que presidía el alcalde Josep Vilardell, se indicaba que “a continuació s’ha posat de manifest per la Presidencia el gran nombre d’actes d’altruisme portats a cap per D. Arcadi Balaguer Costa, tots ells en benefici del ornat [sic] i engrandiment de la població; s’acorda per unanimitat nominar a dit Sr. fill predilecte de Castelldefels, donant un vot a la presidència per a que s’encarregui de gestionar la confecció del corresponent pergamí en el que consti el acord a l’interessat”.
Poco a poco algunas zonas de su entorno, como la manzana entre las actuales c/ 11 de Setembre y del Dr. Trueta, se fueron poblando con unos pocos edificios nuevos más para los trabajadores de La Rocalla, como se ve por las imágenes de la época.
En el año 1932, tras finalizar las obras de la nueva fábrica, se da un paso más y se aprueba la urbanización de otras nuevas fincas de Arcadi Balaguer así como de Salvador Viñas que enlazaban el nuevo ensanche con el antiguo centro de la población.
Seguirá habiendo un amplio espacio vacío alrededor de la iglesia hasta las masías del siglo XVI más próximas o hasta el núcleo del exiguo Poble Vell. Sólo la escuela en construcción junto a la pl. de Pi i Margall (que en la actualidad es la de la Iglesia), modificaba algo el panorama.
Como hemos visto, el área que se abría ante la puerta de la nueva iglesia se le conoció popularmente en Castelldefels como plaza de la Iglesia, pese a no estar urbanizada la zona en absoluto.
Que así era conocida se puede deducir por el uso de dicho término en el acta del Pleno de 28 de marzo de 1926, en la se daba oficialmente su nombre actual c/ de Arcadi Balaguer y donde se citaba que la misma atravesaba ‘la plaza de la Iglesia’.
El que no era un nombre ‘oficial’ lo pensamos debido a que tras el proyecto de urbanización de toda la zona aprobado en 1926, al proceder a dar nombre a las calles planificadas en el mismo en el Pleno de 4 de mayo de 1931 —cuando aún no se cumplía un mes del advenimiento de la segunda República—, leemos que la plaza se menciona meramente como un espacio frente a la iglesia, sin nombre propio, a la que se da nombre oficial por primera vez.
Así, se decidió en dicha reunión:
“Rotular las calles del plano de urbanización del ensanche S. O. de Castelldefels, con las siguientes denominaciones:
— Boulevar [sic] de la República a la avenida que une la estación de Ferrocarril con la plaza que existe frente a la iglesia designada en el proyecto con las letras S.S. (?)
— Plaza de Pi i Margall a la que existe frente a la Iglesia.
— Francisco Maciá [sic] a la calle señalada en el proyecto con las letras L. L.
— Plaza de los Mártires de Jaca a la situada en el cruce de la calle de Arcadi Balaguer y la designada en el proyecto con las letras S.3(?).
— Rambla del Catorce de Abril a la que une la plaza de los Mártires de Jaca con la carretera de Santa Cruz de Calafell.
— De 1º de Mayo a la calle señalada en el proyecto con las letras (?).
— De Niceto Alcalá Zamora a la señalada en el proyecto con las letras F.F. (?).
— Calle de la Libertad a la designada con las letras B.B.
Se numerarán los solares y construcciones de Sud [sic] a Norte y de Este a Oeste”
El no haber podido contemplar el plano dificulta conocer exactamente el nombre de las calles que se indican en el acta y no es sencillo —con los datos que hoy tenemos— proceder a su restitución exacta en algunos casos. Tampoco se ha conservado clara la memoria de los nombres entonces de dichas calles. Aquellos vecinos con los que he podido hablar, muy jóvenes entonces (menos de diez años) no lo recuerdan, pese a que eran públicos dado que el Ayuntamiento en su Pleno de 15 de junio de 1931 mandaba ya comprar y situar los rótulos de las calles, orden que suponemos se cumplió.
Pese a todo, he confeccionado una pequeña tabla al final que trata de dar cuenta de algunas de las variaciones habidas en los nombres de las calles y plazas del centro del pueblo desde la República hasta ahora.
Aunque para muchos los nombres puestos a las calles en aquel pleno de la República (o los impuestos durante el franquismo) está claro lo que indican (y a quiénes o qué se refieren), vale la pena recordar en un par de líneas las personas a las que se dedicó cada espacio, ya que por mi experiencia he podido comprobar que muchas de las fechas y personajes ya han sido olvidados por la mayoría en muchos casos.
Por lo aprobado en el Pleno citado de inicios de la República, ya hemos visto y comentado que el primer nombre oficial que recibió nuestra ahora céntrica plaza fue el de Pi i Margall, que ya hemos indicado que fue un breve presidente catalán del gobierno español durante la Primera República durante poco más de un mes del verano de 1873.
Sin embargo, el primer espacio en ser citado en el pleno que dio el nombre a las calles no fue el de la pl. Iglesia, sino el del bulevar de la República, que sin duda, es la actual avenida de Santa María (y que antes tal vez fuera conocida por los habitantes como paseo de la Iglesia). Seguramente este paseo fue sentido por las autoridades de la época como la que sería con el tiempo la vía más importante de todas.
El nombre de pl. de los Mártires de Jaca creemos que se debió dar a la actual plaza delimitada por las calles Major, Dr. Barraquer, Arcadi Balaguer y Einstein. El nombre de la rambla 14 de abril, conectada con esta plaza, se refiere a la porción de la actual c/ Dr. Barraquer entre la Av. Constitució (antigua carretera de Santa Creu de Calafell) y la c/ Arcadi Balaguer. Su nombre nos habla de la fecha del 14 de abril de 1931, cuando se proclamó la Segunda República española.
La c/ Francesc Macià que se indica no tiene nada que ver con el espacio del mismo nombre dedicado al president de la Generalitat que hoy existe en Castelldefels, que es de los años noventa del siglo XX. Ignoramos a que calle se refiere (¿la actual 11 de setembre? ¿Pompeu Fabra?).
De otras dos calles no conocemos tampoco su exacta ubicación. La primera, dedicada a la fiesta de los trabajadores del 1º de mayo, probablemente no tiene nada que ver con la actual avenida del mismo nombre. La segunda, dedicada a Niceto Alcalá-Zamora y Torres (1877–1949), tuvo este nombre por el primer presidente de la Segunda República española, cargo que ocupaba justo en el momento de poner el nombre a su calle y en el que estuvo desde el 14 de abril al 14 de octubre de 1931.
La c/ Libertad es la misma que la actual, ya que durante el franquismo se conservó sorprendentemente la denominación, aunque sin duda no lo que se entendía por la misma.
Como curiosidad, no se cita la pl. de la Estación, siendo su actual área ocupada en aquel momento por el mismo bulevar de la República que iba desde la Estación hasta la plaza de la Iglesia. Probablemente la plaza que nos permite acceder al tren recibiría su nombre tras su primera urbanización con el franquismo.
Los nombres de algunas calles planificadas en el centro de la ciudad hacia 1935. (Alfonso López Borgoñoz)
LA GUERRA CIVIL
Tiempos convulsos. En el año 1936, en los inicios del conflicto armado, se incendia intencionadamente la iglesia y sus archivos. También se destruyen dos figuras representativas de evangelistas y el campanario, cuya refacción no tuvo lugar hasta medio siglo más tarde, en 1988.
A partir del incendio, con su techo medio destruido —por ser de madera— y las paredes requemadas, la iglesia pasó a ser usada como una especie de mercado público, con diferentes paradas de personas de Castelldefels o de Gavà hasta el final de la contienda.
Durante la guerra, el edificio religioso pasó por varias circunstancias más. Por el acta del Pleno del Ayuntamiento del 3 diciembre de 1936 vemos que se continúan en ese momento las obras de la edificación de la “ex–església” [sic] suspendidas hasta ese día, que suponemos que se debe referir a algunos arreglos de los desperfectos ocasionados por el incendio.
La antigua rectoría, situada al este (cerca de la actual av. 1r de Maig), fue usada como sede de las Juventudes Libertarias, y pintada toda su fachada con sus colores rojo y negro en diagonal . El 4 de noviembre de 1937, sin embargo, el Pleno del Ayuntamiento mandaba que dichas Juventudes desalojaran ese espacio y, tal como indica el acta de dicha reunión, se acordó “instal•lar una de les classes de l’Escola Nacional en el local que ocupaven les Joventuts Llibertàries a l’ex–Rectoria”, decisión que se corroboraba en el Pleno de 9 de diciembre de 1937.
La construcción de la escuela, por su parte, costó muchos esfuerzos por la problemática de la guerra, pese a la preocupación que la misma constituía para las autoridades locales, tal como vemos reiteradamente en los plenos y por las gestiones que se van efectuando.
Como se ve en el acta de Pleno del 22 de junio de 1938, incluso el cemento que había para construir su techado fue consumido en un momento dado para diversas obras, probablemente en el Castillo, por un paleta de las Brigadas Internacionales, en una de las pocas notas en un pleno en las que se deja constancia de la presencia de éstas .
VARIACIONES EN LOS NOMBRES DE LAS CALLES DURANTE EL CONFLICTO ARMADO
La pl. de la Iglesia (Pi i Margall, en la época) no parece que se viera afectada por los cambios en las denominaciones de nuestras vías que se introdujeron en el Pleno del 10 de diciembre de 1936, durante la Guerra Civil, pero sí varias calles muy próximas a ella.
Así, al bulevar de la República se le dio entonces el nombre de Buenaventura Durruti en honor de José Buenaventura Durruti Domínguez (1896-1936) un anarquista español que había muerto el 20 de noviembre, en Madrid durante la Guerra Civil. A la carretera de Santa Creu de Calafell el de carretera Lina Odena, por Paulina Odena García (1911-1936), joven militante comunista de Barcelona, del PCE, que había muerto en Granada el 14 de septiembre, con motivo de la Guerra Civil. Como vemos, las dos vías más importantes del pueblo se dedicaron a un anarquista fallecido y a una comunista fallecida, el y ella muy conocidos en Catalunya, que habían muerto hacía muy poco, para ayudar a recordar a los caídos por la República.
Con la siguiente calle cuyo nombre se varió nos topamos con una leve duda, ya que se indica que se cambia el nombre de Molinot por el de av. Lenin. No sabemos si se refiere a la actual c/ del Molinot o a la travessera del Molinot —ahora c/ Gauss desde el Pleno de 29 de mayo de 2008—, pero supongo que se debe referir a esta última. El nombre de Lenin se le puso por Vladímir Ilitx Ulianov “Lenin” (1870-1924), que fue el principal líder comunista de la Revolución rusa de octubre de 1917 y el primer presidente de la Unión Soviética. Obviamente, la c/ (o tva.) Molinot recuperó su nombre con el franquismo.
El último cambio fue quitar el nombre del terrateniente Arcadi Balaguer, de derechas, a la calle que tenía su nombre y ponerle c/ Estudis por la escuela que se construía en la misma.
LA PLAZA DURANTE LOS PRIMEROS AÑOS DEL FRANQUISMO
A mediados de 1939, tras la llegada de las tropas franquistas y tras darse el último remate a su edificio casi acabado, por fin se abría el Colegio Lluís Vives, la primera escuela pública de Castelldefels construida como tal.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO LUISVIVES020802A.JPG Y SU PIE]
La plaza Pi i Margall fue rápidamente renombrada como pl. de la Iglesia. El nombre de un presidente de República española, aunque fuera de la primera, no debía ser muy del agrado de las nuevas autoridades. Tampoco lo debió ser el de bulevar de Durruti, que pronto se cambió por el de Santa María. Incluso el afrancesado bulevar se cambió por el de avenida. Hubo más cambios en las denominaciones, claro, como luego estudiaremos.
En los cuarenta, la pl. de la Iglesia (y una parte de sus alrededores) siguió vacía salvo por el edificio religioso que le daba nombre y por la escuela en una de sus esquinas. No sucedía así, sin embargo, con la av. de Santa María que, poco a poco, se había ido llenando de edificios de una planta o dos, así como se iban construyendo otros lentamente en las manzanas situadas más próximas a la carretera. Incluso en dicha zona funcionaba el primer cine de la población, el llamado Cine Cataluña.

En 1947 continua la expansión hacia el oeste del pueblo, autorizándose en la segunda mitad de dicho año la prolongación de la c/ Arcadi Balaguer, que pasaba frente al colegio, para que llegara hasta Montemar por su sector sudoeste (y, más tarde, a que se enlazara dicho nuevo barrio con la carretera).
La construcción de esta enorme urbanización y de otras hacia Sitges y hacia Gavà, así como por la playa y por la Pineda, hizo que —hasta la urbanización en los años noventa del siglo XX del barrio de la Muntanyeta— el plano de la urbe durante medio siglo fuera peculiar, con un reducido cuello de botella situado entre la pl. de la Estación y la pl. de la Iglesia, de medio kilómetro de extensión, y con tres o cuatro enormes áreas urbanizadas tanto al nordeste como al suroeste, así como en la playa.
En cualquier caso, el ‘nuevo centro’ continuaba con su historia, y en el mes de abril de dicho año de 1947, el escultor Enrique Babot, vecino de la población que trabajaba en La Rocalla, daba los últimos toques a una escultura de cemento dedicada a la Caperucita Roja y al Lobo, con materiales pagados por el Ayuntamiento, para que fuera instalada sobre la fuente pública de la pl. de España, ahora sí llamada así, cuyos terrenos —como ya hemos visto— habían sido una donación de Arcadi Balaguer al inicio de la República.
En 1948 se inicia la reconstrucción, de la propia iglesia, tras el enorme deterioro que sufrió durante la Guerra Civil. La misma viviría importantes arreglos y modificaciones, en una obra de la que se encargó Nil Tusquets i Cabirol, arquitecto municipal adjunto, que la rehizo con tres naves y le añadió (o dio su aspecto actual) a la rectoría . Tras finalizarse estas obras, Josep Serra Santa (conocido como Serrasanta) pintó al temple el altar mayor y los ábsides a mediados de 1952, terminando al fresco la pintura de sus paredes laterales en 1957.
EL AYUNTAMIENTO LLEGA A LA PLAZA
El Ayuntamiento tardó en llegar a la plaza, pero pese a ello fue el segundo edificio tras la iglesia.
El consistorio anteriormente, desde como mínimo el siglo XIX hasta inicios de los años treinta, había estado muy cerca de la pl. Major, en un edificio en mal estado en el que trabajaban una o dos personas.
Durante la República, y dada la expansión hacia el sudoeste, cambió su sede a otro lugar y se situó en la carretera de Santa Creu de Calafell (ahora av. Constitució) en la esquina con la actual c/ Dr. Trueta. Pero esa ubicación del edificio del Ayuntamiento era “provisional”, ya que en el año 1926 Arcadi Balaguer Costa ya hemos visto que había donado unos terrenos para la construcción de la nueva Casa Consistorial.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1948_IMAGEN164.JPG Y SU PIE]
A inicios de 1949, con un pueblo que superaba ya los dos mil habitantes, el Pleno municipal presidido por Francisco Casacuberta Roger decidió estudiar la construcción de un nuevo Ayuntamiento que diera faena a los parados del municipio. El 7 de mayo del 1950, siendo alcalde Francisco Viñas Llonch, se aprobaban los planos de la nueva Casa Consistorial, que se inauguraba el 14 de agosto de 1951, durante la Fiesta Mayor. El edificio fue también proyectado por el arquitecto municipal adjunto Nil Tusquets, que luego fue así mismo el encargado de dirigir las obras que llevó a cabo la empresa Construcciones Castelló.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1951_ZERKOWITZ.JPG Y SU PIE]
Cinco mes después tenía lugar el último acto de esta inauguración con la colocación el 24 de enero de 1952, en el aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Castelldefels, de una inscripción en mármol en las escaleras del nuevo edificio, entre la planta baja y la primera, que aún perdura.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1951_GASSÓ_PZAIGLESIA.JPG Y SU PIE]
Muy poco después de construirse el Ayuntamiento, entre finales de 1951 y 1952, se ejecutaba el proyecto de la primera ornamentación y construcción de la pl. de la Iglesia, que duró hasta que ésta fue transformada en zona peatonal en 1999.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1952_PZIGLESIA.JPG Y SU PIE]
Desde entonces hasta finales de los años cincuenta vemos como se va llenando de casas cada vez más el centro, especialmente la av. de Santa María y la c/ Arcadio Balaguer, y que la c/ Iglesia continua siendo un camino arbolado, sin casas. La pl. de la Iglesia ya tiene edificios en sus esquinas con la av. Santa María y con la actual c/ 11 de Setembre (entonces c/ 18 de julio), pero carece de ellos en el tramo comprendido entre las calles de Arcadi Balaguer e Iglesia. Por detrás de la iglesia continuaba sin haber ninguna urbanización.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1957_PLIGLESIAB.JPG Y SU PIE]
LOS AÑOS SESENTA Y SETENTA. EVOLUCIÓN DE LA ESCUELA LLUÍS VIVES Y DE LA CASA CONSISTORIAL
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1963_PLIGLESIAB.JPG Y SU PIE]
Uno de los momentos más recordados de inicios de los sesenta, con abundante material fotográfico, es el de la gran nevada que empezó durante la noche del 24 de diciembre de 1962 y acabó dos días después cubriendo de blanco toda la plaza, con un grosor de nieve en alguna zona de hasta 70 cm.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LAS FOTOS 1962B_PLIGLESIA.JPG y 1962D_PZAIGLESIA.JPG Y SUS PIES]
Pero más allá de la dura meteorología invernal, los problemas con las plazas escolares continuaban. Tras haber pasado un par de décadas desde la apertura de la primera Escuela Lluís Vives, y debido a que continuaba creciendo el número de vecinos y vecinas del término municipal, en el año 1957 (con una población de más de tres mil habitantes) se hizo un estudio para la edificación de una nueva escuela en la misma plaza, que también iba a ser llamada Lluís Vives al ser un complemento de la anterior. El nuevo centro consistiría en tres aulas en una sola planta y se acabó a inicios de los años sesenta en la esquina de la plaza con la subida al Castillo, cuando aún ni siquiera estaba abierta la c/ Iglesia.
Tras su edificación se comprobó en seguida que era pequeña para lo que se precisaba, aprobándose en 1965 la construcción de una segunda planta con tres aulas más sobre las existentes. Sin embargo, en 1968, al quererse edificar la ampliación, se detectaron anomalías en las paredes de carga y en el techo que llevaron a los técnicos a pedir la demolición del edificio y la construcción de uno nuevo.
Dado ello, al principio se pensó en no continuar con la idea de añadir el nuevo espacio y sólo se procedió al reforzamiento y reparación de su estructura, pero ante la imperiosa necesidad de plazas escolares se procedió finalmente a la construcción de las plantas superiores a inicios de los años setenta, cuyas obras acabaron en octubre de 1972.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1970_PZAIGLESIAB.JPG Y SU PIE]
Pero no sólo se elevaba en ese momento el tamaño de esta escuela. La presión del crecimiento demográfico del municipio obligaba a ponerse al día a todas las instituciones públicas presentes en la pl. de la Iglesia, como el propio Consistorio.
En el mes de febrero de 1967, en el Pleno, el aún alcalde Francisco Viñas proponía subir dos pisos más al edificio del Ayuntamiento, decisión que no fue aprobada hasta el Pleno del 7 de febrero de 1971, bajo mandato entonces de Fernando de Ercilla Ayestarán. Poco más de un año después, en abril de 1972, finalizaban también estas obras de ampliación.
Por otro lado, y en general, entre 1960 y 1980 la pl. de la Iglesia cambia notablemente, creciendo por todo el área la altura de los edificios. Se abre por fin y se puebla rápidamente la c/ Iglesia al final de la década de lo sesenta, y en la siguiente se acaban por completar todas las edificaciones en la pl. de la Iglesia.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1971_PZIGLESIA.JPG Y SU PIE]
Otro cambio significativo para la memoria popular sentimental de mucha gente fue que hacia 1970 se sustituyó la estatua que coronaba la fuente de la pl. España. De ser la Caperucita y el lobo pasó a ser un busto del fundador de falange, José Antonio Primo de Rivera, el cual fue retirado con la llegada de la democracia en 1979, al igual que otro del llamado (por los suyos) Generalísimo que estaba en la actual pl. Pau Casals.
DE PI I MARGALL A CARRERO BLANCO. LOS NOMBRES DE LAS CALLES DURANTE EL FRANQUISMO
Obviamente, ya hemos visto como tras la llegada de las tropas franquistas el 24 de enero de 1939 y de la constitución al día siguiente de la nueva junta gestora municipal, algunas calles volvieron a cambiar rápidamente de denominación, aunque no tenemos constancia de la fecha exacta de dicho hecho por no haber sido capaz de encontrar ningún documento oficial en que ello se recoja.
Lo que sí sabemos es que la plaza dejó de ser conocida como pl. Pi i Margall y pasó a denominarse oficialmente como pl. de la Iglesia. Es posible que, realmente, para la mayor parte de la población ese fuera en realidad su nombre más usado (salvo por cuestiones políticas) durante la República y que el nombre oficial nunca fuera muy utilizado por la mayoría de los habitantes del término municipal para designar ese espacio aún sin urbanizar. Con pocos habitantes, la gente conocía las calles o plazas o bien por sus edificios más famosos (como iglesia, Can Roca de Baix, etc.) o bien por su vecinos o conocidos, más que por sus nombres oficiales.
Otro cambio significativo fue el de la carretera de Lina Odena, que pasó a ser conocida como Vía Triunfal (al haber sido efectuada por ella la entrada de las tropas antirrepublicanas). Ya hemos comentado que se cambió también el del bulevar de Buenaventura Durruti, que pasó a conocerse con el nombre mucho más pío y afecto al nuevo régimen ultraconservador de av. Santa María. También los Mártires de Jaca perdieron su placita... que se ha quedado sin nombre.
Pero hubo más variaciones. A la calle que ahora conocemos dedicada al Dr. Trueta se la conoció como c/ José Antonio, nombre puesto en memoria de José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1903–1936), político español durante la IIª República, fundador de la derechista Falange Española, ejecutado al inicio de la Guerra Civil.
A la actual c/ Pompeu Fabra se la llamó c/ Calvo Sotelo, por José Calvo Sotelo (1893—1936), político conservador español, ministro de Hacienda entre 1925 y 1930 durante la Dictadura de Primo de Rivera, que fue asesinado pocos días antes del inicio de la Guerra Civil.
Asimismo, se denominaba como Paseo de la Paz al inicio de la actual av. 1r de Maig, c/ 18 de julio a la actual c/ 11 de Setembre (¡qué cambio de fechas!) y a la c/ Libertad se la continuó llamando igual.
Otro cambio fue el aprobado por el Pleno del Ayuntamiento de 4 de marzo de 1960, que dio el nombre de c/ Pintor Serrasanta a la que se hallaba al lado de la rectoría.
Después de la muerte en atentado en el mes de noviembre de 1973 del almirante franquista Carrero Blanco en Madrid, a partir de enero de 1974 el Ayuntamiento decidió dar un nuevo nombre a la plaza de la Iglesia y denominarla como pl. del Duque Carrero Blanco.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1973_PLANOCENTRO_AMPLIO.BMP Y SU PIE]
LA LLEGADA DE LA DEMOCRACIA
El 3 de abril de 1979 tenían lugar las primeras elecciones democráticas que se celebraban en Castelldefels desde las del 19 de enero de 1934, cuando la República. Cuarenta y cinco largos años, con una Guerra Civil y el franquismo de por medio.
Una de las primeras decisiones del ayuntamiento, cuyo primer alcalde fue Agustín Marina Pérez, fue la de erradicar los nombres franquistas de las calles y darles otros nuevos, más en consonancia con los tiempos de la democracia, como veremos en el siguiente apartado.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1990_CIRCO_TRAS_IGLESIA.JPG Y SU PIE]
La plaza desde su creación se había ido convirtiendo cada vez más en el centro administrativo, de paseo y del comercio de una parte importante de una población que crecía rápidamente (ver tabla al final). Cerca de dos mil personas por año en las últimas dos décadas.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LAS FOTOS 1994_FESTAMAJORHIVERN_ESCACS.JPG, 19900423_SANTJORDI.JPG, 19941206_FESTAMAJORHIVERN.JPG y 20021206_FESTABICICLETA.JPG Y SUS PIES]
Su centralidad aumentó notablemente con la urbanización de toda el gran área de La Muntanyeta que aún quedaba sin edificar a espaldas de la iglesia, pese al crecimiento de la ciudad. La construcción del barrio entre la iglesia, los colegios de Can Roca y de Torre Barona , la montaña del Castillo y Montemar, con una serie de calles nuevas que ya no hacían imprescindible la circulación por la pl. de la Iglesia, comenzó en el mes de octubre de 1992 (hace, pues, poco más de quince años).
Otro cambio notable en el aspecto de la pl. de la Iglesia en estos años es la reconstrucción en 1988 —en hierro pre-oxidado— del campanario que había sido destruido en los inicios de la Guerra Civil.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1996_PLZAIGLESIA.JPG Y SU PIE]
Cerca del núcleo histórico (al lado de la estación, al otro lado de la plaza que lleva su nombre y en un terreno aún casi vacío) y en la segunda mitad de los ochenta, tras haber hecho clases en aulas provisionales durante unos años, se construía también el primer instituto de secundaria, el IES Les Marines. Pocos años después se le uniría, justo al lado, el segundo instituto, el IES Josep Lluís Sert.
En el año 1983 otra importante arteria urbana, cercana a la plaza, la c/ Bisbe Urquinaona, se asfaltaba por primera vez y se remodelaba, facilitando así el acceso desde la pl. de la Iglesia a los poblados barrios de Vista Alegre y el Castillo.
Castelldefels iba cambiando de modo acelerado, a medida que iba creciendo la cifra de sus habitantes y sus necesidades.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1998_ARREGLOS _PLAZA.JPG Y SU PIE]
Los nuevos hábitos ciudadanos y la nueva cultura urbana hizo aconsejable la creación, al igual que ya habían hecho otras ciudades, de una amplia zona peatonal en el centro de la población, cuyas obras se desarrollaron entre 1998 y los inicios del año siguiente. La nueva zona libre de tráfico se inauguró hace diez años, el 9 de mayo de 1999, y fue galardonada dicho año con el Premio de Accesibilidad, modalidad de Urbanismo, que concedía la Diputación de Barcelona.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1999_PLAZAIGLESIA.JPG Y SU PIE]
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 1999_AV SANTA MARIA.TIF Y SU PIE]
Pero, con todo ello, también iba creciendo el propio Ayuntamiento y así el obligado aumento de las necesidades de la gestión municipal obligó a la construcción de una nueva edificación en la zona para albergar unas dependencias municipales diseminadas por toda la ciudad. El nuevo edificio, de cuatro plantas, se situaba justo detrás de la construcción de 1951. Su inauguración oficial tuvo lugar el domingo 2 de julio del 2000.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LAS FOTOS 20090618_PLZAIGLESIACASTELLDEFELS 013.JPG Y 20090618_PLZAIGLESIACASTELLDEFELS 011.JPG Y SUS PIES]
Se construyó sobre los solares de los antiguos locales de la c/ Arcadi Balaguer y de la c/ Dr. Trueta que habían sido desde los años cuarenta —en sus diferentes partes y en diferentes momentos— viviendas de maestros y edificio de correos (con entrada por la c/ Dr. Trueta). La primera planta de las ‘cases dels mestres’ continuó sirviendo para tal fin hasta su demolición a finales de agosto de 1997, en el inicio de la construcción de la nueva sede del Consistorio.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO CASA DELS MESTRES.JPG Y SU PIE]
La planta baja de las viviendas de maestros habían dejado de servir para tal fin hacía tiempo, más de dos décadas, siendo usadas por el Ayuntamiento como sede de la Policía Local durante muchos años, hasta que ésta se trasladó a un nuevo edificio que había sido de la Rocalla en la c/ Major, entre las calles Einstein y Edison (y de forma previa a su paso a su actual ubicación en la pl. Esperanto), dejando el sitio entonces, hacia 1989, a los Departamentos de Cultura, Fiestas, Juventud y Educación del Ayuntamiento.
Una pequeña parte de la planta baja del edificio en el que estaba la Oficina de Correos fue durante mucho tiempo la sede del Juzgado de Paz, siendo utilizada su primera planta por el Departamento municipal de Servicios Sociales.
[AL PUBLICAR EL TEXTO INCLUIR AQUÍ SI ES POSIBLE LA FOTO 20090618_PLZAIGLESIACASTELLDEFELS 028.JPG Y SU PIE]
LOS ÚLTIMOS CAMBIOS DE NOMBRES DE CALLES CON LA DEMOCRACIA
Al igual que era lógico, desde la perspectiva de las autoridades franquistas, cambiar los nombres de las calles como como Durruti o Lenin tras el final de la Guerra Civil, no lo es menos que los nombres políticos por ellos impuestos también tenían que ser cambiados con la llegada del nuevo equipo de gobierno municipal que surgió tras las elecciones democráticas de 1979.
Los nuevos concejales, rápidamente, dos meses después, en el Pleno del 12 de junio de 1979, acordaron proceder al cambio o modificación parcial de las denominaciones de una serie de nombres de vías del término municipal, entre las que se hallaban muchas de las del centro:
• pl. Carrero Blanco.....................................................pl. de la Iglesia
• c/ José Antonio.............................................................c/ Dr. Trueta
• c/ Calvo Sotelo......................................................c/ Pompeu Fabra
• c/ 18 de Julio……………..................................c/ 11 de Septiembre
• av. Paz.......................................................................av. 1r de Maig
• pl. del Generalísimo..................................................pl. Pau Casals
• Vía Triunfal…………………………………………....av. Constitució
Otro cambio significativo es el hecho de que la denominación oficial de todas las vías del callejero municipal, que ahora son en catalán y no en castellano desde finales de los años ochenta. Anteriormente, los nombres de vías, o su alteración, de 1926 (Dictadura de Primo de Rivera), de 1931 (República), del franquismo o las de 1979 (Democracia) fueron en castellano. Los de la República de 1936 (Guerra Civil) sí fueron en catalán, como se ve en el caso de la c/ Estudis, siendo el resto nombres propios iguales en ambos idiomas.
La última modificación que recordamos en el nombre de estos espacios de la zona centro fue el aprobado en el Pleno del Ayuntamiento de 29 de mayo de 2008, siendo alcalde Antonio Padilla Reche, cuando en su punto nº 6 se daba el nombre de Passatge de les Caramelles, a un pasaje entre la c/ Dr. Trueta y la pl. 11 de Setembre.
Alfonso López Borgoñoz
17 agosto, 2009
¿SÍ, A VECES, AL TERRORISMO?
SOLEDAD
Su madre no podía llegar jamás a ayudarla. Está muerta desde septiembre del 2001. Por poco que hubiera podido, sé que mi abuela hubiera venido, como siempre hizo, como lo sabía mi madre en esos momentos (tal vez el que no viniera sea la mejor prueba de que no hay nada tras la muerte).
Me sentí conmovido por la enorme soledad de mi madre en ese instante (pese a no ser cierta, salvo en la percepción de su menta fatigada), por su cabeza sin memoria (que para muchos es cruel, pero sin duda es mucho peor perderla).
Su cerebro, ante la angustia por la desubicación y el olvido, volvió no a su marido o hijos, tampoco a su padre o madre, sino a su mamaíta, ochenta años atrás, a alguna noche, quizás, de la Barcelona de 1929, con mi abuelo, guardia de asalto, corriendo por las calles en defensa de un estado que jamás fue el suyo, pero que le daba de comer.
No volvió a mí, al que en esos momentos ni recordaba haber tenido, y que siempre tiene excusas para no ir a verla más que un rato, sino que llamó al único puerto seguro que había conocido en una época ya lejana en la que todos los amarres, en la noche o en la soledad al atardecer de nuestro cuarto, se nos tornan umbríos y pavorosos.
CUARENTA AÑOS EN LA LUNA…
Enviado el primer Sputnik al espacio casi en secreto, su bip-bip fue pronto detectado en todo el mundo. La sorpresa fue enorme. Los EEUU, sorprendidos e irritados, lanzaron el Explorer I, su primer satélite, de forma apresurada, sólo cuatro meses después el 31 de enero de 1958.
El retraso fue percibido como una derrota, que tendría como resultado espolear una carrera que haría del ruso Gagarin el primer cosmonauta en 1961, seguido menos de un mes después por el estadounidense Shepard, y que llevaría en 1969 a Armstrong y Aldrin a la Luna. Todo en menos de 12 años.
HACIA LA LUNA
La llegada a la Luna estuvo en la mente de rusos y estadounidenses desde el inicio. El 4 de enero de 1959 se lanzaba la sonda soviética Luna 1, la primera en acercarse a nuestro satélite.
Tras los primeros éxitos soviéticos, el presidente Kennedy y el vicepresidente Johnson buscaron un proyecto que atrajera el interés de los estadounidenses, lo que se consiguió con el programa Apolo, cuyo objetivo era alcanzar la superficie selenita antes del fin de la década de los sesenta.
Después de los vuelos previos preparatorios de las diferentes misiones de dicho programa, el módulo lunar Eagle del Apolo 11 se posaba en la Luna a las 20,17 h del 20 de julio de 1969. Horas más tarde, a las 2,56 h, del 21 de julio, Neil Armstrong (n. en 1930) se convertía en la primera persona en poner el pie sobre la superficie lunar, diciendo las célebres palabras: “Es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Edwin E. Aldrin (n. en 1930) caminaba con él poco después sobre nuestro satélite, y ambos tenían la ayuda desde el módulo orbital de Michael Collins (n. en 1930). El evento fue presenciado, según se dice, por unas 500 millones de personas de todo el mundo.
Esta hazaña fue posible gracias al Saturno V, un gigantesco cohete de 110 metros, como un rascacielos de casi cuarenta pisos de altura, cuya construcción fue dirigida por el ingeniero alemán (nacionalizado estadounidense) Von Braun..
A su vuelta, los astronautas fueron aclamados en muchas partes del mundo.
LA COLABORACIÓN ESPAÑOLA
Una de las antenas de 24 m de la Base de Estación de Fresnedillas de la Oliva (Madrid), hoy clausurada (y a la que se le apodaba por su tamaño La Dino), fue empleada en el año 1969 para el seguimiento del Apolo XI en su viaje a la Luna, junto con otras dos situadas en Australia y California.
La base era entonces dirigida por Luis Ruiz de Gopegui (nacido en Madrid en 1929), que luego dirigió también la de Robledo de Chavela, y que ha estado en Castelldefels en diversas ocasiones.
¿POR QUÉ NO LLEGARON LOS RUSOS?
La mejor prueba que tenemos de que los estadounidenses llegaron a la Luna no sólo son las imágenes de la televisión -captadas desde diversas estaciones de seguimiento de todo el mundo-, ni las rocas lunares traídas (muchas de ellas repartidas al poco tiempo en centros de investigación y en diversos regalos a países amigos, como España –¡que las ha perdido!-), sino el hecho que tras doce años de intensa pugna por llegar a nuestro satélite y tras grandes inversiones, los rusos, que siguieron el vuelo, aceptaron que los yanquis se les habían adelantado.
El líder soviético, Leonid Brézhnev (al mando desde 1964), tuvo que lidiar con el problema de no gastar el presupuesto elevadísimo que implicaba ir a la Luna (muchísimo más que todo lo gastado hasta entonces) sin parecer que era derrotado por los estadounidenses.
Tras 1964, en la URSS hubo varios proyectos para ir a la Luna, pero la muerte del gran ingeniero espacial ucraniano Korolyov en 1966, y el fracaso del primer vuelo de la Soyuz en 1967, deshizo la coordinación del programa. Pese a todo, los soviéticos construyeron un módulo de alunizaje y seleccionaron cosmonautas para la misión, pero los sucesivos fracasos de lanzamiento del cohete pensado para ello en 1969 (entre otras causas), obligaron a cancelar el proyecto.
EL ESPACIO DESDE ENTONCES
Medio siglo después, hemos pasado del frenesí de los sesenta a la etapa actual, en la que dependemos cada día más del funcionamiento de los satélites de comunicaciones, meteorológicos, de ubicación geográfica y de investigación (entre otros) en muchos más aspectos de los que pensamos. Sondas espaciales de investigación se han enviado ya a todos los planetas (y a algunos en varias ocasiones). Incluso Plutón será alcanzado pronto... y algunas naves no tripuladas, como las Pioneer y Voyager, están saliendo del Sistema Solar.
En cualquier caso, esto no ha hecho más que empezar. Abramos bien los ojos, lo mejor está aún por llegar...
Alfonso López Borgoñoz
Presidente de la Agrupación Astronómica de Castelldefels
12 julio, 2009
DE REGRESO A CASA
Marisela Ortiz y Nakarówari Leal Ortiz (primera fila, a la izquierda), junto a Joan Sau (alcalde de Castelldefels), Miguel Yepes, Sérvulo González y Alfonso López Borgoñoz, en Castelldefels el 9 de julio de 2009. (Foto: R. Josa)17 mayo, 2009
18 marzo, 2009
SOBRE NÚMEROS Y EL UNIVERSO. Comparando el Cosmos observable con la vida cotidiana
Esto no es raro. Y no únicamente porque vivimos en una sociedad en la que el mundo de las cifras parece cobrar sólo sentido cuando se habla de economía, sino porque incluso los que nos dedicamos a la divulgación (también, supongo que los astrónomos más renombrados) somos muchas veces incapaces de imaginarnos exactamente qué implica en cuanto a tamaños lo que decimos.
Vivimos en una sociedad que, pese a los avances que se han realizado en el conocimiento y en la tecnología, sigue siendo normalmente anumérica, con un escaso sentido crítico ante las cifras y con un cierto nivel de ignorancia sobre ellas.
¿REALMENTE NOS MOVEMOS?
La primera sorpresa suele surgir cuando se mide la velocidad a la que nos movemos por el Universo. Hay un primer cálculo sencillo, que es el de la velocidad de la rotación terrestre por el ecuador. Ésta es fácil de calcular ya que, en principio, surge de dividir 40.000 km (que es aproximadamente lo que mide el círculo máximo de nuestro planeta) entre 24 horas, que es el tiempo en que tarda en dar una vuelta completa.
Esta sencilla operación nos dice que el movimiento de rotación es de unos 1.669 km/hora o, lo que es igual, unos 464 m/seg. Cada segundo (y, obviamente, todos los días a todas horas), un habitante de la zona media del planeta gira hacia el este cerca de medio kilómetro. Cuando se sienta a descansar cinco minutos en un banco un habitante de Colombia, por ejemplo, se mueve, en realidad, casi 140 km.
La cosa mengua al ir hacia el norte o hacia el sur. Cada paralelo, a medida que nos vamos acercando a los polos, va midiendo menos, por lo que allí la velocidad de giro también es menor.
Si esta velocidad parece elevada, la cosa aún aumenta si calculamos la velocidad a la que la Tierra gira en torno al Sol en su movimiento de traslación. Para hacer el cálculo más sencillo, supondremos que nuestra órbita es redonda y que la distancia media al Sol es de 149,5 millones de kilómetros, lo cual es básicamente correcto.
Después, por la sencilla fórmula 2pr, calcularemos la longitud de dicha órbita, que es una especie de circunferencia. En este caso multiplicaríamos estos 149,5 millones de kilómetros por 6,28, lo que nos da una longitud, aproximada, de 939 millones de kilómetros. Esa distancia es la que nuestro planeta recorre anualmente. Dado que la duración media de un año es de 365,24 días (lo que hace que cada cuatro años debamos añadir un día a los bisiestos para que nos cuadren las cuentas), pasado a horas nos da 8.766 horas. Si dividimos la longitud de la órbita entre dichas horas, nos resulta una velocidad de traslación de 107.118 km/h o, lo que es igual, 29,8 km/seg (también cada segundo del año, todos los años).
Pero éstas, aunque sorprendentes para la mayoría, no son las únicas velocidades que nos afectan, ni las más rápidas. Para acabar podemos señalar la velocidad de giro de nuestro Sistema Solar alrededor del centro galáctico, que es de unos 245 km/seg. ¡Si están sentados, agárrense bien a la silla!
Es decir, vivimos en una especie de centrifugadora que se desplaza a toda velocidad por el espacio. Y hay más movimientos, dado que nuestra galaxia, evidentemente, no está quieta y se dirige hacia un misterioso “gran atractor”, conjuntamente con todo el llamado Grupo Local (nota 1).
¿Y LA LUNA DE LOS POETAS?
La Luna, la tranquila Luna, gira en torno a la Tierra a 1 km/seg y su rotación es de 4,626 m/seg. La relación gravitatoria con nuestro planeta ha conducido a ambas velocidades, las cuales son la causa (o el efecto) de que siempre veamos la misma cara de nuestro satélite.
Viendo esta rapidez, uno intuye que, si no fuera por la inercia, la dificultad de llegar a la Luna estribaría, en primer lugar, en cazarla en vuelo y, dada la velocidad de la Tierra, en volver después a nuestro mundo.
Pero se pueden hacer más consideraciones al respecto. ¿A qué distancia está la Luna? La media es de 380.000 km (lo que implica que a veces está más lejos y a veces más cerca). Pero eso, a algunos, nos dice poco, si no podemos evaluar el dato con algo que esté más en nuestro pequeño mundo diario.
Es como el precio de algunos pisos o la estupidez de algunos colegas, sabemos que es enorme pero es difícil hacerse una idea con precisión si sólo tenemos una cifra. Vale la pena el efectuar alguna comparación.
Para ello, usaremos una esfera, que simulará la Tierra, de un metro de eje (diámetro). En este caso concreto, y de una forma intuitiva, ¿a qué distancia se situaría la Luna? (pensemos, además, que nuestro satélite en este caso tendría un eje de sólo unos 27 cm).
Por lo general la gente la suele ponerla a un par de metros de distancia, lo sumo a tres. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el eje de la Tierra mide unos 12.000 km, ello implica que la distancia media entre la Luna y nosotros es de 31,67 veces el eje terrestre, por lo que en realidad, si multiplicamos dicho eje de un metro por 31,67 deberemos situar a la Luna a 31,67 metros de distancia. Y eso es mucho, si nos molestamos en comprobarlo, especialmente si vemos nuestra pequeñita esfera lunar y la algo mayor terrestre (un balón playero muy hinchado).
¿Y el Sol? Bueno, el Sol sería en este caso una enorme circunferencia, que mediría 3,66 veces la distancia media entre la Luna y la Tierra (es decir, 1.390.000 km en el mundo real y 115,9 m en este ejemplo), y estaría situado a cuatrocientas veces la distancia que nos separa de nuestro satélite, lo cual equivale en este caso a situar a nuestro Astro Rey a 12,7 km. Mucho, pues.
Cifras enormes, pero que podemos hacer pequeñas de golpe si nos fijamos en nuestra leve atmósfera, cuya envoltura respirable tiene sólo unos 10 km de altura (no llega, pero la que indico es una distancia fácil de recordar), lo cual es sólo 0,00083333 veces el eje terrestre. Muy poco. Una distancia que es fácil hacerla en un paseo largo.
En nuestro ejemplo anterior, si el eje de la Tierra mide un metro, su atmósfera mediría sólo 0,83 mm. Si la Tierra sólo fuera una enorme naranja de un metro de eje, su piel sería más fina que la de una manzana. Y su superficie igual de lisa (o más).
FACTORES DE ESCALA, TAMAÑOS Y EXPONENTES
John Allen Paulos menciona que un hombre es a un virus como la distancia que hay entre Alfa Centaurus y el propio hombre. Los tamaños son importantes en las cosas (especialmente en ciertos momentos) y, no obstante, muchas veces carecemos de la capacidad de sorprendernos ante las enormidades del Universo.
Un ejemplo claro lo tenemos en los exponentes, para mucha gente, hablar de un 10 exp. 20, 10 exp. 21 o 10 exp. 22, es prácticamente lo mismo. Parece como si la diferencia entre dichas cifras fuera pequeña. Y, sin embargo, no lo es. La diferencia es enorme.
La primera de ellas es sólo la décima parte de la segunda y ésta, a su vez, es sólo la décima parte de la tercera, por lo que se puede deducir, sin dificultad, que la primera es sólo la centésima parte de la tercera o, lo que es lo mismo, se necesitan cien veces un objeto del tamaño de la primera cifra para ocupar el espacio señalado por la tercera. Para muchos esto es obvio matemáticamente, pero es posible que nunca hayan reflexionado en exceso sobre lo que implica en cuanto a proporciones.
Si nos da por medir en metros el Cosmos, vemos que el Sistema Solar (que imaginaremos meramente como la distancia entre el Sol y Plutón (sin contar ni al cinturón de Kuiper ni a la más lejana Nube de Oort) mide unas cuarenta unidades astronómicas, lo que es igual a casi 6 x 10 exp. 12 m (es decir unos 5.982.955.240.000 m).
¿Y cuán grandes suelen ser las galaxias? Ello es más difícil de definir. Si vemos las cifras que se nos dan, vemos que una galaxia como la nuestra mide de diámetro 30 kiloparsecs (kp), lo que es igual a 10 exp. 21 m; la de Andromeda (M 31) mediría 50 kp, o sea 1,5 x 1021 m y la del Triángulo (M 33), algo más pequeña, sólo 2,1 x 10 exp. 20 m. Podemos suponer que las galaxias típicas miden, entonces, de diámetro, entre 10 exp. 20 y algo más de 10 exp. 21 m. Podemos pensar que las diferencias entre unas y otras son pequeñas y, en cambio, lo que en realidad nos indican es que hay galaxias que son la décima parte, o menos, que otras. Es decir que en el interior de las que miden 10 exp. 21 m, cabrían diez de las que miden 10 exp. 20 m.
Una pregunta a los lectores podría ser cuántos sistemas solares como el nuestro cabrían, en línea, en una galaxia del tamaño de 10 exp. 20 m y en una que mida 10 exp. 21 m. En el primer caso, la respuesta sería unos 17 millones y en el segundo, ¡unos 170 millones!. Y, no obstante, cuando volvemos a comparar el radio de 6 x 10 exp. 12 m del Sistema Solar y el diámetro galáctico de 10 exp. 21 m nos siguen sin parecer que sean tan diferentes...
Pero podemos seguir subiendo de tamaño, ampliando la escala. ¿Cuántos metros de diámetro mide el llamado Grupo Local? Se calcula que, aproximadamente, unos 3 millones de años luz, lo cual viene a ser 3 x 10 exp. 23. No es tanto, podemos pensar, si lo comparamos con el tamaño de una galaxia de las grandes, 10 exp. 21 m, y en cambio ¡es una enormidad! Es, sólo en línea recta, unas veinte veces el diámetro de la de Andromeda, unas treinta el de la nuestra y unas trescientas el de la del Triángulo. Y no sólo eso, al ser un volumen, el espacio interior cubierto sería muchísimo más elevado (ver apartado siguiente sobre volúmenes).
Ampliando algo la vista, pasemos a ver el diámetro del Universo observable. Las cifras, claro está, son aún mayores. Pero el cálculo es difícil, los últimos descubrimientos del telescopio espacial han ampliado notablemente nuestro horizonte de visión y parece ser que lo observable debe estar algo por encima de 10 exp. 26, que es más o menos diez mil millones de años luz (hay alguna galaxia que se supone está a unos 13 mil millones de años luz, pero ello no altera significativamente nuestras cifras). La siguiente potencia, 10 exp. 27, nos hablaría de una distancia de más de cien mil millones de años luz. Como se ve, sólo una potencia más (que sigue sin parecer tanto), y ya es una medida completamente imposible según nuestra actual concepción de cómo es el Universo. Cabrían, en línea recta, 1.000.000 de galaxias de las de 10 exp. 20 m.
Un último dato, un núcleo atómico mide 10 exp. -14 m y un átomo entero, unas diez mil veces más 10 exp. -10 m. Esa diferencia no está mal. Si comparamos ahora la primera de dichas medidas, con las del Universo observable, 10 exp. 26, vemos que hay una gran diferencia en la potencia pero, sin embargo, no parece que estemos hablando de dos cosas con unos tamaños tan absolutamente alejados.
VOLÚMENES
Pese a que el volumen también cuenta en todos los niveles, los datos que estamos señalando son lineales normalmente, en base a los diámetros de los objetos.
Como es obvio, si tenemos en cuenta los volúmenes, las cifras se disparan aún más, pero no creemos que valga la pena señalarlos aquí cuando hablamos del Sistema Solar o de galaxias, pero, sin duda, sí hemos de mencionarlos al hablar del Grupo Local o del Universo observable.
Si suponemos a ambos una forma esférica, el Grupo Local tendría un volumen de 2,7 x 10 exp. 68 m3 y el Universo observable de 7,8 x 10 exp. 78 m3 (en el primer caso, la cifra sería de un 1 con 68 ceros detrás y en el segundo caso, serían 78 los ceros que seguirían al 1). Ello implica que en el Universo caben 10.000.000.000 de asociaciones galácticas del tamaño de nuestro Grupo Local. Casi nada.
EL TIEMPO
Las consideraciones en torno al tiempo suelen ser también complicadas. Así, por la experiencia, nos cuesta pensar en un espacio que se dilata y expande (dado que ello no ocurre en el mundo que nos rodea) y, sin embargo, no nos parece causar mayor asombro que el tiempo pase sólo en un sentido, que las causas tengan efecto “algo después”, etc. Parece como si el tiempo se expandiera, si bien, aunque es fácil el que uno pueda desandar sus pasos en el espacio, ello no es posible en el tiempo.
Pero esos pensamientos no son el objeto de este artículo, lo que nos interesa es tratar de comprender qué implican las grandes cantidades de tiempo que han pasado desde el Big Bang, así como lo que aún queda por suceder. A la mayoría, cifras como diez mil millones de años, mil millones de años e incluso cien millones de años, le suenan básicamente igual, a mucho tiempo transcurrido, pero, como veremos hay grandes diferencias a tener muy en cuenta...
Vamos a tratar de ir hacia atrás pensando en algo que nos pueda dar una idea de cambio producido y que, al mismo tiempo, nos sea vagamente familiar. Pese a que el tiempo que nos separa de la construcción de las pirámides es sugerente (algo más de cuatro mil años), hemos de pensar que no es mucho, por lo que no nos sirve. La aparición del hombre actual se produjo en África hace unos treinta mil años. También se nos antoja poco. Sumergiéndonos algo más podemos llegar hasta el surgimiento de los neandertales, esa especie emparentada con la nuestra que, parece ser, se expandió por Europa hace cien mil años. Pero también son excesivamente contemporáneos. ¿Los homínidos de la Sima de los Huesos, en Atapuerca (Burgos)? Sus restos son de hace 300.000 años, pero no estoy seguro de que dentro de algunos millones de años los futuros paleontólogos sepan diferenciar con claridad sus restos en los museos de los de los conservadores actuales que los guardan.
Quizás el homo antecessor, también hallado en Atapuerca, y con una antigüedad superior a los 800.000, podría ser un buen dato. Probable antepasado de los neandertales y, quizás, de los humanos actuales, entre ellos y nosotros ya parece haber un salto evolutivo importante, pero sigue sin ser excesivo (¡y ello que entre dicho homo y los restos alojados en la Sima de los Huesos hay un mayor lapso temporal que entre estos últimos y nosotros!).
Vayamos más para atrás y lleguemos hasta el momento de la extinción de los dinosaurios, hace unos sesenta millones de años, con unos minúsculos mamíferos esperando su momento, medio agazapados.
Desde entonces, las cosas han cambiado mucho y nada es lo que era, ni las especies animales, ni el clima y ni tan sólo los mapas de la superficie de nuestro planeta (debido al movimiento de las placas tectónicas). Como es lógico, podemos esperar que las mismas variaciones se han de producir en los próximos sesenta millones de años.
Cuando llegue ese momento, y sin contar con la acción humana (nota 2), podríamos volver a tener dinosaurios dominando la Tierra. ¿Qué especies poblarán nuestro planeta en esa época tan lejana? Es inimaginable.
¿Y cómo serán nuestros descendientes? Si seguimos sin contar con nuestra posibilidad de alteración genética, y teniendo en cuenta el ritmo al que han ido surgiendo las especies de antropoides y homínidos en los últimos millones de años, quizás nos separen como mínimo de los seres ¿humanos? que procedan de nosotros unas ciento veinte especies intermedias, unos ciento veinte pasos evolutivos, cada uno con su inteligencia, que creen sus civilizaciones y que den paso a otras especies. Y si controlamos la genética de forma eficiente, ¿a qué nuevas especies humanas no darán paso las mutaciones de ingeniería que nosotros seamos capaces de establecer? Tal vez más de ciento veinte, también. El resultado de todo ello serán unos seres cuya “humanidad” difícilmente seamos capaces de reconocer.
Sesenta millones dan para mucho. Cuando lleguen, no les será fácil hallar nuestros restos, ni diferenciarlos de los que nos han precedido ni de los que nos seguirán. No creo probable que nadie lea ya el Quijote (quizás ni tenga capacidad para entender las sensaciones que emanan de dicho texto), ni sea capaz de emocionarse con la despedida de Héctor en La Ilíada, que a nosotros nos parece tan próxima (pese a narrarnos una historia de hace cerca de tres mil años). Serán más diferentes de nosotros que nosotros lo somos de los chimpancés, de los gibones o de las musarañas. Mucho más.
Sin embargo, cuando llegue ese tiempo futuro, sus científicos, al referirse al fin del mundo, cuando un enorme Sol, creciendo como gigante roja se engulla nuestro planeta, dentro de cinco mil millones de años, también dirán que aún quedan por pasar cinco mil millones de años y, así mismo, dirán que la Tierra nació hace unos 4.500 millones de años, como nosotros.
Es decir, desde la perspectiva de la naturaleza, desde la perspectiva del nacimiento del Universo, del Sistema Solar, de la Tierra o del final de estos cuerpos, esos sesenta millones de años, o el doble, son indiferentes.
Y eso es el tiempo, algo que se desliza rápido, aunque no sepamos bien qué es, y que nos separa del pasado por el telón más inamovible que se pueda jamás llegar a crear.
El tiempo y la vida
Pensemos que el surgimiento de la vida pluricelular en la Tierra aconteció hace sólo unos quinientos o seiscientos millones de años. Sólo. La vida unicelular, que surgió hace unos 3.750 millones de años, vivió tranquila durante más de 3.000 millones de años, hasta que ese subproducto suyo, la vida pluricelular, empezó a desarrollarse. Pero, la verdad, es que ese residuo evolutivo, tan absurdamente complejo, apenas inquieta a las bacterias dado que, pase lo que pase, ellas son, muy posiblemente, las reinas ciegas de la creación.
Nuestro mundo se formó hace unos 4.500 millones de años, lo cual implica que hasta que surgió la vida tal vez pasaron “sólo” ochocientos millones de años. No parece mucho cuando nos movemos en estas cifras, pero, claro, cabe más de trece veces el tiempo que nos separa de los dinosaurios y unas mil veces el que nos separa del homo antecessor.
Tiempo mayúsculo y minúsculo
Los inicios del tiempo y del espacio, con la Gran Explosión, tuvieron lugar en un lapso de tiempo no bien establecido, que está sobre los 12.000 millones de años (aunque pudiera haber sido mucho más o mucho menos, según el criterio de datación que se escoja, variando entre unos diez mil millones y unos quince mil millones, nada menos).
Entonces tuvieron lugar una serie de sucesos muy rápidos, que tampoco describiremos, pero que implican una teoría que empieza sus explicaciones a partir del llamado tiempo de Planck, que es igual a 10 exp. -43 segundos, es decir 0,0000000000000000000000000000000000000000001 segundos. Una fracción de tiempo igual que la que necesitamos para... no se me ocurre ningún ejemplo, por breve que sea, ya que todos son mucho más largos.
LAS MEDIDAS DEL SISTEMA SOLAR
Un ejercicio que siempre resulta divertido es el tratar de hacerse una idea sobre las distancias reales que separan entre sí a los planetas de nuestro Sistema Solar, en base a modelos a escala.
Como todos sabemos, en los mapas se suelen sacrificar siempre las escalas de distancia, con el ánimo de que en ellos quepan todos los planetas. El problema es que esto suele conllevar la creencia en un Sistema Solar mucho más pequeño de lo que en realidad es.
Así, hemos elaborado una serie de tablas que esperamos permita a los lectores el poder establecer, de forma razonable, comparaciones entre los distintos cuerpos mayores que pueblan nuestro sistema.
En la tabla I, lo que hemos hecho ha sido dar el valor de la unidad a la distancia al Sol, diámetro y masa de la Tierra y, sobre esa base, calcular, por comparación, cuáles son las distancias, diámetros y masas del resto de los cuerpos de nuestro sistema.
TABLA I: Distancia, diámetro y masa de diferentes cuerpos del Sistema Solar, contando la distancia Tierra-Sol como 1, así como el diámetro y la masa de la Tierra como 1 también (haga click sobre la tabla para ampliarla).
En la siguiente tabla lo hemos querido complicar un poco más. Y así, hemos tratado de establecer todas las medidas en base a la comparación con el diámetro terrestre. Para ello hemos dividido todos los diámetros y distancias del Sistema Solar por dicha cifra.
TABLA II: En base a la hipótesis de un planeta Tierra de sólo 1 m de diámetro, cálculos de las distancias relativas medias al Sol, diámetros y perímetros de los planetas del Sistema Solar, así como de otros objetos de interés, como el Sol y Ceres. Todos los datos "relativos" son los que sirven para facilitar las comparaciones (haga click sobre la tabla para ampliarla).
Diámetro relativo: diámetro del planeta/diámetro terrestre; Distancia (Dist.) al Sol relativa: distancia al Sol/diámetro terrestre y Longitud ecuador (Long. ecuad.) relativo: long. ecuador/diámetro terrestre.
Complicándolo un poco más, si cabe, podemos calcular lo mismo para los satélites más conocidos del Sistema Solar y así nos surgen los datos que presentamos en la tabla III:
TABLA III: En base a la hipótesis de un planeta Tierra de sólo 1 m de diámetro, cálculos de las distancias relativas medias al planeta al que orbitan, diámetros y longitud de su ecuador de los satélites principales del Sistema Solar. Todos los datos, una vez divididos por el diámetro terrestre, se pueden transformar en metros, para mayor claridad (haga click sobre la tabla para ampliarla).
Diámetro (Diám.) relativo: diámetro del planeta/diámetro terrestre; Distancia al planeta (Dist. plan.) relativa: distancia al planeta/diámetro terrestre y Longitud ecuador (Long. ecuad.) relativo: long. ecuador/diámetro terrestre.
* Los datos sobre Caronte son aún dudosos.
UN DIDÁCTICO SISTEMA SOLAR EN MINIATURA
Para hacer más comprensibles las medidas de las tablas, vale la pena el situarnos con un mapa de nuestro pueblo o ciudad (mejor, de la comarca) y empezar a señalar las distancias en él. No elegiremos ninguna ciudad en concreto, dejando a la imaginación del lector ubicar los diferentes puntos donde corresponda en relación a su medio geográfico cercano.
Así, situaremos mentalmente un monumento esférico que tenga el tamaño del Sol en el centro de alguna plaza mayor. Si el tamaño del diámetro de la Tierra fuera de 1 m (como un especialmente gigantesco balón playero), nuestra estrella sería entonces una enorme esfera de casi 109 m de diámetro (un edificio de más de 35 pisos de altura y la anchura de un campo de fútbol, o mucho más del doble del tamaño de la cúpula de la catedral de San Pedro, en el Vaticano). El ecuador de dicha esfera mediría unos 342 m.
En este caso, Mercurio estaría situado a una distancia de unos 4,54 km y Venus a unos 8,48 km. Sus diámetros serían de 38 y de 95 cm y la longitud de sus ecuadores de 1,20 y de 2,98 m.
La Tierra mediría el metro de diámetro que hemos comentado y se situaría a casi 12 km. Su ecuador, que en condiciones normales mide cerca de 40.000 km, se vería reducido a sólo 3,14 m. La Luna, que en la realidad está a 384.000 km, ahora la tendríamos a poco más de 30 m, con un diámetro de 27 cm y con un ecuador lunar de 0,86 m. Probablemente, a muchos, si miden lo que digo, les sorprenderá el dato de lo pequeño y enormemente lejano que está nuestro satélite. Vale la pena comprobarlo. Para hacernos una idea, sería tener una esfera de 1 m en la calle (nuestro planeta) y encima de una terraza, diez pisos por encima, un balón de fútbol, que sería nuestra Luna.
Marte ya empezaría a alejarse más. Con un diámetro de sólo 0,5 m, la mitad que la Tierra, su ecuador mediría 1,67 m y estaría situado a casi 18 km. Sus minúsculos satélites Fobos y Deimos, con unos diámetros de 2,1 y 0,4 cm, y con unos ecuadores que medirían, respectivamente, sólo 0,07 y 0,025 m, estarían muy próximos al planeta, a 0,74 y 1,84 m, aproximadamente.
El minúsculo asteroide Ceres, que sin embargo es el mayor de su tipo, estaría a 32,4 km, con un diámetro de 7 cm y un ecuador de un cuarto de metro.
Después vendrían los dos planetas gigantes de nuestro sistema, los únicos que se pueden comparar algo (lejanamente) al Sol, Júpiter y Saturno. Estarían separados de nuestra estrella por casi 61 km el primero y por casi 112 el segundo, sus diámetros serían de 11,21 y de 9,45 m y sus ecuadores medirían 35,21 y 29,69 m cada uno.
Los satélites conocidos como “galileanos”, Io, Europa, Ganimedes y Calisto, tendrían en los dos primeros casos un tamaño semejante al de la Luna, siendo algo más grandes los otros dos, cuyo ecuador mediría algo menos de metro y medio (superiores al de Mercurio y Plutón en el caso de Ganimedes). Sus distancias orbitales de Júpiter, respectivamente, serían de 33,05, 52,59, 83,88 y 147,62 m. Sin embargo, la fuerza gravitatoria de este planeta es tal, que su acción se nota en, por ejemplo, su satélite Sinope (que no figura en la tabla), al que con sólo un diámetro de 0,3 cm lo mantendría en una órbita muy elíptica a una distancia media de casi 2 km.
Los cuatros satélites de Saturno que hemos elegido para la comparación son más pequeños que los de Júpiter, excepto en el caso de Titán, el segundo satélite por tamaño del Sistema Solar, que también es mayor que Mercurio o Plutón, y que se hallaría a casi 91 m de Saturno. Los otros, Mimas, Encélado y Rea, están a más 14, 18 y 95 m de Saturno, con unos tamaños que nunca pasarían del cuarto de metro. Febe, a un kilómetro, sería otro pequeño satélite muy alejado del gigante anillado.
Urano y Neptuno son los dos últimos planetas de tipo gaseoso. Su lejanía del Sol ya sería considerable, ya que en el primer caso estaría a 225 km y en el segundo a 352 km. Sus tamaños serían inferiores a los de los dos cuerpos citados antes, ya que quedarían reducidos a 4 y 3,88 m de diámetro y sus ecuadores respectivos medirían 12,59 y 12,20 m.
Tritón, el satélite de Neptuno, sería el único algo grande de entre los satélites de Urano y Neptuno, con un tamaño menor que el de la Luna, y se hallaría situado a casi 28 m de Neptuno, según este modelo. Los pequeños satélites de Urano que hemos seleccionado son Miranda, Titania y Oberón, situados a 10, 34 y 45 m del planeta al que orbitan, y con un diámetro que iría desde 0,04 m, en el primer caso, a 0,12 m en los otros dos.
El último planeta de nuestro sistema, el aún casi desconocido Plutón, estaría ya muy lejos, mucho, a más de 463 km, con un diámetro de tan sólo 18 cm, lo cual nos da un ecuador de algo más de 0,5 m. Su también minúsculo satélite tendría un diámetro de 0,09 m y una longitud en su ecuador poco más de un cuarto de metro. Su pequeña distancia de Plutón, que no ha permitido hasta hace poco el fotografiarlos separados, sería de más de metro y medio.
A partir de aquí la atracción gravitatoria del Sol sólo se ejercería sobre los “nidos” de cometas, es decir, el llamado Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort. El primero estaría a 500 km de media y el segundo a una distancia media de ¡más de 2.000.000 km! (seis veces la distancia que separa en la realidad a la Luna de la Tierra).
Por último, la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, está a unas 270.491 unidades astronómicas de distancia (unos 4,3 años luz) y, sin embargo, en nuestro modelo a escala, estaría a unos 3.010.808 km de este Sol de casi 109 m de diámetro. ¡Serían como dos campos de fútbol, situados a una distancia similar a la que nos separa de Venus!
A MODO DE EPÍLOGO
Es posible que el lector haya experimentado un cierto vértigo al ver las cifras. Quizás, incluso, haya notado esa rara sensación en su interior que muchos sentimos al contemplar las primeras imágenes sobre cielo profundo que tomó el Telescopio Espacial.
La maravilla de las matemáticas, incluso en un nivel tan sencillo como el que aquí hemos visto, es que nos permiten, si se usan adecuadamente, establecer modelos lógicos (adaptados a la escala del cerebro humano) sobre el Cosmos que nos rodea. Gracias a dichos modelos podemos adentrarnos más fácilmente en el conocimiento de las cosas y, al hacerlo así, apreciarlas de forma más profunda.
Creo que fue Leonardo da Vinci quien escribió que sólo se podía amar de verdad aquello que se conocía. Es por eso que, seguramente, los mejores textos que el hombre pueda llegar a escribir surgirán a medida que vayamos adentrándonos en la lectura racional del libro del Universo.
Alfonso López Borgoñoz
(Versión ampliada del texto publicado en la revista Universo, en el mes de mayo del año 1999)
NOTAS
1. El Grupo Local lo compone una treintena de galaxias, la mayor parte de las cuales se halla alrededor de la nuestra, de la del Triángulo (M 33) y de la de Andromeda (M 31).
01 diciembre, 2008
BUENAS NOCHES Y BUENOS CIELOS
Es tiempo de ceder con cariño este espacio a un nuevo autor, con nuevas ideas que puedan encender más y mejor, desde esta primera página, el interés por la astronomía y la astronáutica de los y las que la leen. Especialmente en este 2009, cuando tenemos por delante muchas actividades en conmemoración de nuestra ciencia y cuando estamos a punto de celebrar, en julio, la llegada del hombre a la Luna hace cuarenta años.
Los gravísimos problemas motivados por los bajos presupuestos dedicados por los gobiernos -central o autonómicos-, así como por las empresas, a la educación y a la investigación ya han sido discutidos y es seguro que nos van a lastrar en el futuro. En tiempos de crisis, más que nunca, hay que pensar en que la relación entre conocimiento (científico) y desarrollo está más que demostrada. Y más si queremos que éste último sea sostenible y justo para toda la humanidad.
El avance de las ciencias del espacio continúa dependiendo en exceso del trabajo en aplicaciones concretas más que de nuestros deseos de aprender. Vamos sabiendo cada vez más, es cierto, pero menos de lo que podríamos con otro tipo de planteamientos por parte de los responsables últimos de la industria espacial. Eso sí, tenemos una gran esperanza en lo que vamos a poder contemplar pronto desde ventanas casi mágicas como la que en breve será plenamente operativa en La Palma.
Decíamos en enero de 2001 que creíamos en la belleza e importancia de la exploración del Cosmos, aunque no fuera estrictamente útil, y rememorábamos a Kavafis ‘Si vas a emprender el viaje a Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento (...) Ten siempre a Ítaca en la memoria (...). Más no apresures el viaje (...) . Aunque [al llegar] pobre la encuentres, no te engañará Ítaca. Rico en saber y vida, como has vuelto, comprendes ya que significan las Ítacas’.
Marchamos paso a paso. El que algunos gobiernos oculten ya su inversión en investigación espacial para la guerra implica que, al menos, les da vergüenza llamarla por su nombre. Quizás, con el tiempo, les dé vergüenza el gasto en sí. Seamos optimistas, aunque la jactancia con la que algunos publicitan estas inversiones no invite a la alegría.
Recordando a Walt Whitman, he pensado siempre que valía la pena gozar todo lo que pudiera del Universo, mirando todo lo lejos que fuera capaz, tratando de captar el espacio ilimitado que nos rodea. Pese a mis muchos errores y descuidos, me voy contento con el trabajo realizado y con la revista, así como con una enorme confianza en el futuro que le aguarda a la misma y a nuestra afición.
Alfonso López Borgoñoz
(Publicado en la revista Astronomía -Tribuna de Astronomía y Universo- en enero de 2005. Mi último editorial en ella)
30 noviembre, 2008
MÁS LEJOS...
He vuelto a releer su carta, y otras, el día antes de enviar este texto, cuando ya el tiempo me apremiaba y debía escribir para este primer número de la revista del año, del siglo y del milenio, momento en que parece que la voz se ha de tornar especialmente grave y pausada, y la mirada lánguida, escrutando un futuro que, como siempre, es demasiado esquivo para poder ser contemplado.
En realidad, volviendo al mítico film, no sé si la película no hablaba ya de un futuro de aplicaciones más que de exploración. Recordemos que el hallazgo del segundo monolito se produce durante una serie de trabajos más o menos rutinarios sobre nuestro satélite y que el último viaje (bueno, el penúltimo) tiene lugar como consecuencia de ese descubrimiento.
Creo que las aplicaciones son necesarias, y que el conseguirlas buenas quizás es más complicado que la exploración en sí misma. Los ingenieros, como me dijo una vez Josep Amat –profesor de la UPC-, no sólo tienen que hacer ciencia de la mejor, sino que además deben hacer que funcione. Obtener cosas realmente útiles tiene tanto de exploración, sin duda, como el conseguir las inútiles.
El problema es que creo que García-Castañer no hablaba tanto de las aplicaciones entendidas como ampliación del conocimiento tecnológico, sino como una rutina mediocre abotargada que todo lo inunda (lo seguro antes que probar suerte con lo desconocido).
Particularmente, sigo viendo la belleza del conocimiento y de la exploración aunque no sean estrictamente útiles. Sin duda, nunca se ha de perder de vista que las cosas tienen un coste y que deben tener un retorno socialmente válido para todos, pero no puedo dejar de recordar ahora los versos de Kavafis en los que dice “Si vas a emprender el viaje a Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento (...) Ten siempre a Ítaca en la memoria. Llegar allí es tu meta. Más no apresures el viaje. (...) Ítaca te regaló un hermoso viaje. Sin ella el camino no hubieras emprendido. Mas ninguna otra cosa puede darte. Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca. Rico en saber y vida, como has vuelto, comprendes ya que significan las Ítacas”.
La isla a la que se debe llegar siempre es a la de la aplicación final -desde una perspectiva social-, pero lo hermoso –a escala individual- está en el mismo viaje. Tal vez el emprender esos trayectos inciertos debiera ser nuestro destino, al menos es lo que algunos quisiéramos. Y no es tiempo perdido, ya que sin viajes e ilusiones individuales, quizás no hayan retornos sociales.
Muy posiblemente, la mejor manera que tenga de saludar a este 2001, que tímidamente y sin ruido ya ha llegado, es, como decía en uno de sus discos Lluís Llach, al rememorar él también a Kavafis, el de tratar de ir más lejos, siempre mucho más lejos.
Alfonso López Borgoñoz
(Editorial Tribuna de la Astronomía y Universo, enero 2001, primer número de todo un milenio)
04 noviembre, 2008
SOÑANDO MUNDOS
En diciembre de 2009 se cumplirán cuatrocientos años justos desde que Galileo descubría cuatro nuevos mundos orbitando otro planeta (los satélites de Júpiter) y cuarenta años ya en julio desde que Neil Armstrong pisara el suelo lunar.
Nuevos mundos, nuevas posibilidades. El ansia de conocer otras realidades ha sido constante en el ser humano. La curiosidad, en ocasiones, no fue todo lo positiva que debiera haber sido, pero probablemente también era irrefrenable.
En esa línea, muchos vamos siguiendo, casi nerviosos, los resultados que, cada poco, nos van llegando de las investigaciones sobre otros sistemas solares. ¡Hace sólo poco más de diez años que atisbábamos esos planetas y ya nos parece que los descubrimientos van demasiado poco a poco!
Los avances, que parecen tímidos y reiterativos en ocasiones (otro mundo, otro cinturón de asteroides, otro eclipse lejano –muy lejano-...) son en realidad pasos muy importantes en la consolidación del conocimiento que tenemos sobre los llamados exoplanetas. Minúsculos datos que surgen a veces, de improviso, sirven para afianzar o hace caer pequeñas hipótesis sobre dichos cuerpos, que a veces, obligan a reajustar marcos conceptuales más amplios.
Y todo ello a la espera del siguiente paso, cada vez más cercano, que será el de captar otras tierras y sus atmósferas.
¿Habrá otros mundos como el nuestro? ¿Será la vida necesaria? Los resultados de la búsqueda de la misma en nuestro propio Sistema Solar, sin ir más lejos, son desalentadores. No creo que sea fácil que surja, pero probablemente tampoco que se mantenga a largo plazo. Un planeta cuyas condiciones varíen mucho con el paso del tiempo, una gravedad diferente, una mayor o menor lejanía del Sol (que afecta a la existencia de agua líquida), la falta o exceso de presión atmosférica, la falta –incluso- de ozono y de otros gases que evitan la llegada de radiaciones no deseables desde el espacio (como la ultravioleta), marcan algunas de las limitaciones (hay más) que nos hacen ver que algo tan intrascendente como meramente esperar este próximo fin de año sea casi un milagro y tal vez una rareza cósmica mucho menos frecuente de lo que nos pensamos. La inteligencia debe ser aún menos frecuente. Y la inteligencia bien aprovechada, aún mucho menos.
Como Galileo, hace cuatro siglos, estamos empezando a descubrir nuevos mundos. Tal vez nunca pongamos el pie en ellos, pero, no lo olvidemos, nadie nos podrá quitar el placer de tratar de llegar a conocer su existencia y de haber soñado el pasear por ellos, aprendiendo muchas cosas al desvelar sus secretos.
Alfonso López Borgoñoz
(publicado en la revista Astronomía, en diciembre de 2008)
07 octubre, 2008
SEMANA DE LA CIENCIA 2008
Y, sin duda, deben volver las actividades a ella asociadas porque, para qué negarlo, la gente (con cargo público o sin) vive mayoritariamente de espaldas a las mismas, aunque ambas estén con nosotros todos los días, desde el teléfono móvil ó los satélites, hasta las medicinas, las nuevas energías o los nuevos materiales, o nuestros propios vehículos.
Casi parece absurdo celebrar algo que está tan presente. ¿Se imagina alguien una semana del coche o de la televisión? No parece que tengan sentido, pese a la crisis, dada su presencia pública constante. Sin embargo, pese a que la investigación goza, junto a sus resultados, de un lugar a nuestro alrededor mucho más continuo e importante, ello no se suele ver ni valorar. Por ello debemos recurrir a apoyarla, festejándola un poco, para recordar su existencia y facilitar la comunicación de sus avances, así como para estimular su recuerdo y preservación, como igual sucede con algunas especies en peligro de extinción o con algunas grandes cuestiones humanitarias. Curioso.
También vale la pena que comentemos los presupuestos públicos del estado para el 2009. La verdad es que, por una vez, alegra el que, pese a la crisis, se vaya a seguir apostando económicamente por la investigación, aunque en menor cuantía de lo que merece (si hubiera más inversión privada, quizás no sería tan completamente imprescindible el aumento sostenido del gasto público en esta materia en España). Por lo que creemos, no se van a recortar los presupuestos dedicados a ella y, así, los fondos para la investigación, desarrollo e innovación civil crecerán un 6,7% con 8.191 millones de euros (cantidad sensiblemente menor al aumento que experimentó en el 2008, en el que se llegó al 17,4%) La crisis finalizará, como todas, y sin duda, será el conocimiento (y nunca su ausencia) el que nos saque, antes o después, de ella.
Por cierto, ¿qué mejor inicio para esta Semana de la Ciencia y para el Año de la Astronomía, que recordar que los principios del telescopio que usó Galileo tal vez fueran un hallazgo de un gerundense llamado Joan Roget a fines del siglo XVI y no de artesanos holandeses? En esta revista veremos como la posibilidad de que el ingenio óptico que revolucionó la astronomía surgiera nuestro país es algo más que una hipótesis incierta al haber datos que la hacen muy probable.
Alfonso López Borgoñoz
(Publicado en la revista Astronomía, página 5, en su editorial de noviembre de 2008)
26 agosto, 2008
EL ESPACIO SIGUE LLAMANDO...
Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad.
Peligro constante. No se asegura el retorno con vida.
Honor y reconocimiento si se tiene éxito”
(Texto de Shackleton, buscando tripulación para su expedición a la Antártida)
No es fácil atraer al público al mundo del conocimiento. Sin embargo Shackleton, pese a su desolador anuncio publicado en la prensa británica de hace un siglo, consiguió llenar sin problemas su barco hacia el Polo Austral con un montón de voluntarios.
Escribo este comentario ante la noticia de los miles de inscritos en toda Europa para acceder a una de las cuatro plazas de astronauta que la Agencia Espacial Europea ha sacado a concurso este año. De momento, la primera criba ya la han superado cerca de mil personas. Muchas aún para las vacantes que se ofrecen... Las pruebas, pues, deberán continuar sin bajar el listón.
¡Qué afición tenemos los humanos por enfrentarnos a nuevos retos, aunque en ello nos vaya la vida! La arqueología y la historia nos han legado las proezas de muchos valerosos marinos fenicios, griegos, chinos, portugueses, españoles, franceses e ingleses (y de otros muchos países) que conocían los detalles de su salida pero poca cosa más... Aunque en muchos casos había ansia de oro, no hay duda que los expedicionarios tenían otros medios en su época para conseguir dinero. Partir por mar hacia la nada nunca fue para ninguno de ellos la opción más sencilla...
Cuesta alejarse de la pasión por el Cosmos, aunque se vaya reduciendo el presupuesto que se destina a su exploración. Algo más de cincuenta años después del Sputnik, para muchos el Universo sigue siendo el mismo lugar fascinante al que saben que, pese a todas las dificultades, hay que seguir yendo.
Es por eso que los nuevos intentos, imaginativos y participativos, que nos siguen acercando a la aventura de la conquista del espacio son siempre bienvenidos.
Destaca en ese afán el intento el próximo jueves día 9 de octubre de lanzar un millar de microcohetes por miles de escolares de toda Europa (España incluida, claro), tras haber preparado ellos mismos los pequeños ingenios voladores. La actividad se hace en conmemoración del décimo aniversario de la Comunidad de Ciudades Ariane, una asociación sin ánimo de lucro -que preside el español Juan de Dalmau-, cuyo objetivo consiste en ayudar al desarrollo de las ciudades, como Barcelona o Madrid, que contribuyen a las actividades relacionadas con el cohete Ariane.
No sé si es necesario ni si vale la pena volver a la Luna o ir a Marte, como no sé si vale la pena saltar más alto en las Olimpíadas. Pero sé que, al igual que seguirán cayendo los récords en atletismo, estaremos en ambos mundos vecinos en este siglo, a poco que se pueda...
Alfonso López Borgoñoz
(Publicado en Astronomía el 1 de octubre de 2008, como Editorial)
07 julio, 2008
NO HAY PASO PEQUEÑO, SI ES CONSTANTE
La caída en el número de personas que tratan de estudiar estas materias ha motivado, además, una reducción en la nota que se precisa para acceder a las mismas. Sin duda, ello no implica por fuerza una pérdida de calidad (si el mantener un flujo en los y las que aprueban no obliga al profesorado a bajar el horizonte de conocimientos que se debe requerir al considerar la aptitud de nadie para un título), pero tampoco ayuda a mejorar el nivel.
Así, no parece fácil que la confianza, débil, de la mayor parte de empresas e instituciones públicas en la importancia de invertir en ciencia y tecnología para el desarrollo y la innovación vaya hacia arriba. Si la gente no elige estudiar estos temas, es fácil entender que a la hora de presupuestar inversiones en ello los entes que deciden sean reticentes. La ciencia y la tecnología, su interés, puede que cada vez se vaya viendo más lejano para la mayor parte de los habitantes de España, en todos los ámbitos, pese a vivir en un mundo extraordinariamente tecnificado y científico.
El problema es que ya no va a bastar con el que inventen ellos (o ellas, claro). Cada vez hay menos ellos en todo el mundo, salvo en los llamados países emergentes. El mismo problema de falta de ‘vocaciones’ científicas y tecnológicas en la juventud se da en todos los países desarrollados, incluso en Japón. De entrada, es más fácil, rápido, con menor esfuerzo y menos incierto el ganar más dinero en otros ámbitos.
Por eso, como indicamos en el título de este escrito, no hay paso pequeño, si es constante. Y de ahí que a partir de este mes empecemos en nuestra revista a poner en su portada el logotipo del Año Internacional de la Astronomía 2009, de cuya organización somos miembros de su Nodo Nacional y en la que colaboramos activamente.
Es casi un deber celebrar la ciencia, sus logros, en cada ámbito, así como recordar, mes a mes, cómo hace cuatrocientos años, en momentos mucho más complejos, Galileo, Kepler y muchos otros supieron estar a la altura de las circunstancias, aceptando que lo que podían comprobar era lo que debían defender. No sólo es ciencia, es también política. Y de la buena.
Alfonso López Borgoñoz
(publicado en la revista Astronomía, como editorial, en Septiembre de 2008)
07 junio, 2008
AMNISTÍA INTERNACIONAL. EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES EN LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
"Sin el trabajo de organizaciones como Amnistía Internacional, el mundo sería un lugar mucho peor"
Francisco Reardon, defensor de los derechos de los presos en Brasil.
"Amnistía Internacional está presente cuando muy poca gente está dispuesta a continuar estando“.
Ray Chioto, periodista de Zimbabwe detenido y torturado.
“Soy consciente de la cantidad de veces que me habéis salvado la vida y habéis hecho posible nuestro trabajo”
Wangari Maathai, Premio Nóbel de la Paz 2004, dirigiéndose a todos los miembros de Amnistía Internacional.
DEMASIADO IMPORTANTE...
En una escena de la película Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?[1], uno de sus personajes, el general estadounidense Ripper, explicaba a un capitán, lo que pensaba sobre el arte de la guerra:
“Mandrake, recuerde lo que dijo Clemenceau sobre que la guerra era demasiado importante para dejarla en manos de los generales. Cuando dijo esto, hace cincuenta años, seguramente tenía razón. Pero hoy en día la guerra también es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos. No tienen ni el tiempo, ni los conocimientos ni la inclinación para dedicarse a la estrategia”.No sé si la frase sobre la guerra es de Clemenceau. De hecho, creo que no. Pero tengo la impresión de que algunas cosas que se enuncian en la frase de Ripper puede que sean ciertas, aunque por motivos diferentes a los suyos y con unas conclusiones que apuntan en un sentido completa y totalmente opuesto.
Sin duda, la guerra es algo demasiado importante para dejarla sólo en manos de los altos mandos del ejército, y también en la de sus mandos bajos. También es demasiado importante para delegarla en manos sólo de arqueólogos, botánicas, bomberos o catadoras de vinos. Y como es evidente, también es lo suficientemente importante como para no dejarla en manos solamente de los políticos y de las políticas.
La guerra es cosa de todos, ya que la acabamos pagando todos, y muy cara.
Pero también la paz (y las condiciones de la misma) es demasiado importante como para dejarla sólo en las manos de ningún colectivo concreto. Es cosa de todos y todas.
Así mismo, también tiene suma importancia el trabajo por la mejora de la base sobre la que se asienta el difícil y complejo entramado jurídico que nos relaciona con los estados y con los gobiernos que los rigen (cualquiera de ellos).
Nos afecta a todos y todas. Son la base de nuestra relación personal con el mundo. Todas esas reglas y cuestiones (y las decisiones sobre ellas) son algo demasiado importante para que decidan sobre las mismas sólo gobiernos, militares o ciclistas, sean del color, religión o tipo que sean.
Y es lógico que nos preocupemos. Los y las que gobiernan, sea cual sea su origen, y desde siempre, no han parecido muchas veces tener —tal como decía Ripper en la frase mencionada— ni el tiempo suficiente, ni los conocimientos adecuados ni la inclinación necesaria para resolver bien todos los problemas que la defensa de unos mínimos derechos básicos implican, ni para sus compatriotas ni, mucho menos, para los habitantes de otros países...
La suma de sus preocupaciones (muy variadas y complicadas) y su sistema de priorización, no siempre ha guardado una relación directa con la defensa de los intereses concretos de una gran mayoría de las personas de todo el mundo, aunque quizás sí en casos concretos de su propio estado.
NO NACEMOS EN UNA COMPLETA DESNUDEZ… (DEL TODO)
Antes de la Declaración Universal de Derechos Humanos los seres humanos nacíamos en total desnudez, sólo con nuestras manos. Básicamente, en la mayor parte de países del mundo, sólo éramos una mera mano de obra para los y las que controlaban el poder. Cada estado regulaba las vidas de sus habitantes según creía pertinente y según la relación de fuerzas que sustentaba al grupo dominante.
Ahora la cosa ha cambiado algo. Aunque de momento levemente, hasta que no funcione de verdad el Tribunal Penal Internacional y sus sanciones se apliquen.
Seguimos naciendo sin ropa, sí, pero cargamos en el momento de la palmadita en la espalda ya con una mochila invisible, tal vez el regalo más grande que las anteriores generaciones nos hayan legado (nunca ha sido más cierta esa frase que se atribuye a Newton acerca de que si vemos más lejos, es porque estamos subidos a hombros de gigantes), ya que nazcamos donde nazcamos, desde el más puro inicio, tenemos una serie de derechos inalienables.
Si alguna vez vienen algunos de esos marcianos malvados de serie B con pinta de escarabajo, ¿qué enseñarles para demostrarles que teníamos algo por lo que ser salvados? ¿la muralla china? ¿las pirámides? ¿nuestros conocimientos sobre mecánica cuántica o sobre la relatividad de Einstein? ¿la teoría darwinista de la evolución? Quizás lo mejor sería la Declaración universal de Derechos Humanos y algunos de los múltiples tratados conexos, con todas sus regulaciones, y que pese a sus múltiples defectos (que se deben pulir) nos tratan de mostrar con una gran parte de nuestra dignidad y cuyo respeto posibilitaría que todos nos pudiéramos sentir seres humanos.
Porque, quizás, eso es lo que nos hace personas en el ámbito social, nuestros derechos.
Como vemos, la correcta mejora de la regulación de estos derechos por todos y todas es algo demasiado importante. El contenido de esa mochila, nos afecta a nosotros y a vosotras, y a nuestros descendientes, ya para siempre.
Si me preguntan que libro me llevaría a una isla desierta, siempre contesto que El Quijote, aunque no se si un manual sobre cómo construir barcos sería más adecuado. Pero si hubiera dudas sobre si realmente estaba habitada o no, llevaría sin duda la Declaración Universal de Derechos Humanos, ya que sus principios, muy probablemente, serían la mejor manera de asentar las bases sobre las que entablar una relación.
UNA VELA EN LA OSCURIDAD
Tal vez fuera por todo ello (y más cosas) que Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional (que lamentablemente falleció hace ahora poco más de un año, el pasado 25 de febrero de 2005), y una larga serie de gente que colaboró con él desde el principio, empezaron a trabajar hace 45 años (en 1961). En realidad, su trabajo había empezado antes, pero en ese año se asentaron las bases de la que creo fue una gran idea.
Vieron, como hemos dicho al principio, que no sólo la guerra, sino también la paz y todos los derechos más básicos y fundamentales contenidos en la carta de los Derechos Humanos, que se había aprobado en las Naciones Unidas hacía sólo 13 años, eran una competencia de todos y cada uno de nosotros, y que esa preocupación era indelegable.
No sólo cuando se ejercía en favor de la propia causa, sino, especialmente, cuando con nuestra débil luz tratábamos de iluminar la vida de nuestros semejantes.
Pero no sólo vieron eso, se apercibieron de que o nos mojábamos todos y todas, o nadie se iba a preocupar mucho porque todo pasara del papel jurídico a nuestras vidas y a las del resto de los seres humanos.
Había que presionar a los gobiernos y a todos y todas los y las que podían violar los enunciados del derecho humanitario de forma constante, e investigar para saber qué estaba pasando. Se precisaba gente que empujara y unos investigadores y unas investigadoras independientes que pudieran llegar hasta la información y transmitirla.
DERECHOS EN LA ENCRUCIJADA
Cabe recordar ahora algo obvio, y es que, como sé que todos sabemos, la lucha por la regulación del poder, contra los antojos de la fuerza, ha sido constante desde los inicios de la humanidad. Lo es incluso en el colegio... La búsqueda de la mayor seguridad jurídica, que es lo que viene determinado por un mundo en el cual el derecho prevalece, ha sido siempre un ideal, que ha guiado a cientos de generaciones.
Así, un antiguo código como el de Hamurabi, o el conocido precepto bíblico del ‘ojo por ojo, diente por diente’, tal vez fueran un avance en su momento, ya que suponían un control de la venganza del poder. Por cada diente, sólo un diente. Por cada ojo, sólo un ojo. No era bueno, pero tal vez fuera mejor que nada (es decir que el o la que más poder tenía, decidiera en cada caso cuantos dientes u ojos).
Aunque ahora no parece ser el tiempo de reivindicarlo, con una guerra indefinida contra un terror indefinido en marcha, el derecho —mejor o peor—, cuando es respetado, es desde hace miles de años la única fuente de seguridad para todos los seres humanos que tratan de huir de la arbitrariedad[2], tal como se recoge en numerosos tratados, como en el artículo 7[3].1 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales “Nadie podrá ser condenado por una acción o una omisión que, en el momento en que haya sido cometida, no constituya una infracción según el derecho nacional o internacional. Igualmente no podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción haya sido cometida”[4].
También es preciso indicar como los diferentes derechos se han ido arrancando al poder en una dura pugna a lo largo de muchos siglos por gentes de todo el mundo, en la búsqueda de un mínimo de seguridad y dignidad. El paso del concepto de vasallo al de ciudadano, fue muy importante en este contexto, y la luces de la Ilustración ya alumbraron los primeros principios de derechos inalienables de los seres humanos frente a sus estados, a fines del XVIII.
Por último, señalar en este apartado que los derechos humanos son fruto de una lenta elaboración y de una definición más o menos concreta, para la que se precisaba de un consenso amplio entre los y las que los redactaron y los y las que los defendían, y de una aceptación posterior por muchas estados para poder ser utilizables como tales (consensus omniun gentium).
Pensemos que los derechos humanos son Derecho, con mayúsculas, y no principios éticos personales de quien o quienes los sustentan, y por ello discutibles. Tampoco son principios religiosos concretos. Y tienden a tratar de buscar la universalidad, el consenso intercultural, como única manera de extenderlos entre todos los humanos.
Resulta lógico que fuera necesario, para poder luchar por esos derechos, el tratar de definirlos de la forma más certera y más universal. El problema dejó de ser filosófico o religioso, para pasar a ser jurídico.
Un paso muy importante en este avance fue, precisamente, el de los principios enunciados en la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), dado que la misma supuso un importante cambio en la perspectiva internacional del trabajo sobre derechos humanos. Cierto que después cada uno de sus artículos precisaba un ulterior desarrollo normativo posterior, como pasó, por ejemplo, con la tortura. Pero era un primer paso firme a partir del cual seguir avanzando.
Según esa declaración, los seres humanos no solo tenían derecho frente a sus propios estados, sino que los tenían frente a todo simplemente por ser seres humanos, independientemente de donde vivieran o de las circunstancias geográficas o culturales en las que hubieran nacido[5]. Sus derechos fundamentales eran inalienables y eternos.
Tal como señala Michael Ignatieff[6], esta declaración forma parte de una amplia reorganización del orden normativo internacional tras los horrores que se vivieron durante la segunda guerra mundial:
“Antes de la segunda guerra mundial, sólo los Estados eran sujetos del derecho internacional. Con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, se otorgó a los derechos de los individuos un reconocimiento jurídico internacional. Por primera vez, a los individuos —fuera cual fuese su raza, religión, género, edad o cualquier otra característica— se les garantizó unos derechos que podían oponer a las leyes estatales injustas o a las costumbres opresivas”Nuestros derechos, a partir de ese momento, nos eran comunes a todos, y, seguramente, debíamos defenderlos entre todos. No sólo dentro de las fronteras de cada estado, sino también fuera.
La declaración era, sin embargo un pacto entre estados, ¿podrían los estados avanzar en la defensa de estos principios ellos solos?
LOS INICIOS DE AMNISTÍA INTERNACIONAL.
DERECHOS HUMANOS, DERECHOS DE TODOS, EXIGIBLES POR TODOS
Tras aprobarse la Declaración Universal de Derechos Humanos, los avances fueron más o menos rápidos en algunas partes y en algunos temas, y muy lentos en otros. Para mucha gente en los años cincuenta, hacía falta un mecanismo, más allá de los estatales o paraestatales, que permitiera ejercer una presión para que su implantación en todo el mundo se fuera dando a un ritmo aceptable
Y tal vez valga la pena hacer aquí ya un poco de historia, muy breve, sobre los inicios de Amnistía Internacional para entender un poco mejor como esta organización es lo que ha llegado a ser hoy y avanzar un tanto más en entender el porqué del importante papel de las organizaciones no gubernamentales en la defensa de los derechos humanos.
Todo, de hecho, empezó con una campaña a la que se le dio el nombre de “Llamamiento por la Amnistía, 1961” (Appeal for Amnesty, 1961), que fue iniciada por Peter Benenson conjuntamente con Eric Baker y el abogado Louis Blom-Cooper, teóricamente de un año de duración, que se lanzó el 28 de mayo de 1961 mediante un artículo firmado por Benenson titulado The Forgotten Prisoners (Los Presos Olvidados[7]), publicado inicialmente en el periódico británico The Observer[8], que empezaba así:
“Abra el periódico —cualquier día de la semana— y encontrará una noticia sobre cualquier lugar del mundo en el que alguien está encarcelado, está siendo torturado o va a ser ejecutado porque sus opiniones o su religión son inaceptables para su gobierno. Hay varios millones de tales personas en prisión (...). El lector siente una desagradable sensación de impotencia. Pero si estos sentimientos de rechazo que experimentan personas de todo el mundo pudieran unirse en una acción común podría hacerse algo eficaz.”Después, recordaba los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos en los que se habla de libertad de pensamiento, conciencia y religión, así como a la libertad de opinión y expresión. Señalaba que el problema no era que ese derecho estuviera recogido en una Constitución, sino que se impidiera su ejercicio. Era necesaria la actuación de personas independientes, muchas, todas las posibles, para lograr un real avance en la posibilidad de disfrutar en todo el mundo de esos derechos.
Se definía por primera vez a los llamados prisioneros y prisioneras de conciencia, la base del trabajo de la nueva entidad en aquel momento, como cualquier persona sobre la que se ejerciera un control físico (por encarcelamiento o por otras maneras) por haber expresado (en cualquier forma de palabras o símbolos) cualquier opinión que él honradamente mantuviera y que no abogara o justificara la violencia personal.
Finalmente, el texto acaba con la siguiente frase:
“El éxito de la campaña de amnistía de 1961 depende de cuan rápida y poderosamente sea posible conseguir el apoyo de la opinión pública. También depende de la amplitud de su composición, de que sea internacional en su carácter y políticamente imparcial en su dirección (...). Cuánto se puede conseguir cuando los hombres y mujeres de buena voluntad se unen se pudo ver durante el año mundial de los refugiados. Inevitablemente, la mayor parte de la acción (...) puede ser llevada a cabo sólo por los gobiernos. Pero la experiencia nos enseña que en materias tales como las presentes, los gobiernos están preparados sólo para seguirlas en el caso de que la opinión pública lidere el proceso. La presión de la opinión desde hace cientos de años consiguió la emancipación de los esclavos. Es ahora el momento para que los seres humanos insistamos en pedir la misma libertad para nuestras mentes que para nuestros cuerpos”[9].El motivo concreto que llevo a Benenson a ello fue su indignación al leer un artículo en el mes de noviembre de 1960[10] por la condena a siete años de prisión —bajo la dictadura de Salazar— de dos estudiantes en Portugal... sólo por haber brindado en favor de la libertad en un café de Lisboa.
“Me empujó a actuar la lectura de un artículo sobre dos estudiantes portugueses que habían sido detenidos y condenados a prisión por brindar por la libertad en un restaurante de Lisboa. El hecho me enfureció tanto en ese momento que subí las escaleras de la iglesia de St Martins-In-The-Fields, tras salir del metro, y entré para ver que se podía hacer para movilizar a la opinión mundial.Como consecuencia de ello, y conjuntamente con Baker y Blom-Cooper, pensó que era necesario bombardear con cartas de protesta a la dictadura de Salazar, en las que se mostrara la posición completamente contraria a estos abusos por parte de gentes de todo el mundo, de personas individuales, sin nombres conocidos a escala internacional, independientes...
Me di cuenta de que los abogados por sí mismos no tenían suficiente poder para influir en el curso de la justicia en los países no democráticos. Era necesario pensar en un grupo más numeroso de personas que aprovechara el entusiasmo de la gente de todo el mundo que estaba deseosa de que existiera un mayor respeto por los derechos humanos.
Hubo un tiempo en que los campos de concentración y los lugares infernales del mundo estaban en la oscuridad. Ahora están iluminados por la luz de la vela de Amnistía Internacional, la vela rodeada de alambre de espino. La primera vez que encendí la vela de Amnistía Internacional, tenía en mente el viejo proverbio chino: «Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad»“[11].
La pregunta —que se contestó afirmativamente al poco tiempo— era ¿podrían ser los presos de conciencia liberados sólo gracias al poder de cartas sencillas, enviadas de forma masiva? ¿podía una organización no gubernamental, independiente, que defendiera los mismos derechos en todas partes tener una influencia real en las condiciones de vida de gentes de todo el mundo?
Los objetivos que se proponían en su primer momento los tres impulsores del llamamiento por la amnistía eran relativamente sencillos, trabajar imparcialmente por la liberación de las personas encarceladas por sus opiniones, procurarles un juicio justo y público con las debidas garantías, ampliar el derecho de asilo, ayudar a los refugiados políticos a encontrar trabajo e instar la creación de mecanismos internacionales efectivos para garantizar la libertad de opinión.
Pronto, muy pronto, se obtuvieron más de mil muestras de apoyo a la idea de organizar campañas internacionales de protección de los derechos humanos. En sólo doce meses, la incipiente organización ya había enviado delegaciones a cuatro países para vigilar los derechos de los prisioneros y de las prisioneras, se había preocupado de doscientos diez casos y ya había organizado ramas nacionales en siete países diferentes. Diferentes grupos adoptaban presos y presas de conciencia concretos y presionaban por su liberación a los gobiernos.
¿Era ésa, como ya hemos visto al principio, una tarea sólo para los sindicatos, para los partidos políticos, para los gobiernos o las organizaciones gubernamentales? ¿Quién debía asumir la defensa de los presos y presas de conciencia, especialmente de los más olvidados, sin distinciones, en un mundo fuertemente dividido? ¿todos y todas?
Y no se trataba de suplir ni a los poderes civiles ni a los militares, sino sólo la de presionar, de forma conjunta.
Visto lo que se veía, y lo que se ve, en todo el mundo, y tal como venimos defendiendo, estaba claro que los derechos humanos era una materia demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos y las políticos que ejercían sus labores en los gobiernos o en la oposición.
Eran y son demasiado importantes para dejarlos en manos de las mayorías y de las minorías, o de los ejércitos regulares o de los grupos armados. Eran y son demasiado importantes para dejarlos en manos de cualquiera, de otros.
Para Irene Khan, actual secretaria de Amnistía Internacional, Peter Beneson “creía en la capacidad del ciudadano de a pie para generar un cambio extraordinario y con la fundación de Amnistía Internacional nos dio a cada uno de nosotros la oportunidad de hacer que las cosas cambien”. Según ella “en 1961, gracias a la visión de Peter Benenson, nació el activismo en defensa de los derechos humanos. En 2005, nos ha dejado como herencia un movimiento de derechos humanos de alcance mundial que no se extinguirá nunca”.
Esta acción se convertiría, tras una larga historia, en un movimiento de defensa de los derechos humanos de ámbito mundial y, en medio de todo, en una organización de alcance internacional —Amnistía Internacional—, en continua expansión y discusión sobre las bases de su trabajo, que se ha ocupado de varios miles de casos de víctimas de violaciones de derechos humanos y ha servido de estímulo a millones de personas en todo el mundo para defender los derechos humanos.
A MODO DE CONCLUSIÓN (aunque sólo de este texto, no de la lucha...)
Amnistía Internacional tiene el convencimiento que sólo fundamentando actitudes y conductos basadas en el respeto y la solidaridad, mediante la educación, es posible construir un mundo en el cual los derechos humanos sean más respetados.
Tal vez existen derechos indelegables, por más que muchos crean que no sólo se podían, sino que se debían delegar.
En la ceremonia conmemorativa del vigésimo quinto aniversario de Amnistía Internacional, Benenson encendió lo que se ha convertido en el símbolo de la organización, una vela rodeada de alambre de espino, y pronunció estas palabras:
“La vela no arde por nosotros, sino por todos aquellos que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidos camino de la prisión, que fueron torturados, que fueron secuestrados o víctimas de ‘desaparición’. Para eso es la vela.”Tal vez una de las mejores cosas que nos ha legado el siglo XX sea ver como la lucha de los no implicados y de las no implicadas ha servido de forma efectiva para mejorar las condiciones de vida de las víctimas de las violaciones de derechos humanos en todo el mundo.
Nosotros debemos impulsar la creación de normas de salvaguarda. Tal vez no ocuparnos del redactado, que debe ser de expertos, pero sí el impulso de aquello que la legislación internacional deba asumir y el control de lo que se escriba.
Siempre ha sido así, el derecho pone límites al poder sin límites, y a los que principalmente nos deben preocupar encauzar esos límites es a las personas normales
Tal vez los derechos humanos no deban ser idolatrados, ya que como todo derecho está y debe estar sujeto a revisión por ciudadanos de todo el mundo en cada momento. Según Isaiah Berlin, sólo puede recabarse un apoyo universal para ellos si su función se limita a proteger y mejorar la capacidad de los individuos para llevar las vidas que desean.
Para acabar volveré de nuevo a la frase de Ripper. Hoy en día la guerra continúa siendo demasiado importante para dejarla en manos de los políticos y de las políticas. Por lo que vemos en la llamada “guerra contra el terror”, sin duda, cada vez es más necesario que se alcen las voces independientes en defensa de los derechos humanos de las personas que, en todo el mundo y en nombre de dicha guerra, se ven privadas de sus derechos más básicos en la búsqueda de una seguridad que muchos millones de personas han perdido del todo por culpa de esa guerra.
Mientras se celebran cumbres sobre terrorismo y se es incapaz de definir lo que es ello, pero se está de acuerdo en emplear toda la fuerza para acabar con no se sabe qué, es preciso cada vez más la unión de todos en la defensa de los principios que emanan e la Declaración Universal de 1948 que aún sigue vigente y de muchos de los principios que en 1961 vieron nacer a Amnistía Internacional.
Según Jonathan Power “Quizá Amnistía Internacional no haya cambiado el mundo todavía, pero tampoco lo ha dejado tal como lo encontró”[12].
Alfonso López Borgoñoz,
Presidente de Amnistia Internacional Catalunya
(Texto de la conferencia pronunciada el 10 de marzo de 2006 en la Universidad de Barcelona en los cursos sobre Derechos Humanos del Institut de Drets Humans de Catalunya)
NOTAS
[1] Extraña traducción del título original del film Dr. Strangelove or how I learned to stop worrying and love the bomb, dirigida en el año 1964 por Stanley Kubrick,
[2] Ahí está una de las bases del razonamiento crítico de Amnistía Internacional a muchas de las actuales normas que se impulsan en algunos de los países occidentales, rompiendo con una larga tradición, ya que muchas de las nuevas prácticas pueden suponer el acabar con el Estado de derecho y la separación de poderes al asignar determinadas atribuciones fundamentales al ejecutivo. El miedo al terror puede acabar con el derecho. La organización ha expresado su profunda inquietud ante el hecho de que los ejecutivos traten de sortear la función de la policía, las autoridades fiscales y los jueces sin que haya un sistema eficaz de control y equilibrio. “Si no se acusa a las personas de un delito reconocible y se les garantiza íntegramente el derecho a ser juzgadas por un tribunal independiente e imparcial, el acceso sin trabas a todas las pruebas en su contra y el derecho a preparar una defensa completa y eficaz, no se podrá remediar la profunda injusticia y afrenta para los derechos humanos y el Estado de derecho que va a significar la promulgación de la Ley de Prevención del Terrorismo” ha manifestado Amnistía Internacional, en el caso de un proyecto de ley que se iba a aprobar en el Reino Unido.
[3] Cuyo enunciado es ‘No hay pena sin ley’.
[4] Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, de 4 de Noviembre de 1950, revisado en conformidad con el Protocolo n° 11 (Fecha de entrada en vigor 1 de noviembre 1998).
[5] Nada cae de un árbol, y se crea de golpe. Ni siquiera pasó eso con la célebre manzana de Newton y la ley de gravitación universal. De hecho, la existencia de unos valores y derechos mínimos universales se habían predicado desde siempre por diferentes religiones. El problema es que en tanto religiones, en tanto materia de fe, no eran propiamente universales. Tal vez lo primeros pasos en la búsqueda de unos derechos laicos, aceptables por todos (o no), pero sujetos a discusión, los tenemos en todo un movimiento que surge tras la conquista de América, que estudia los derechos de los nativos de las tierras recién descubiertas, que sigue con la Ilustración y las revoluciones burguesas, que continúa con los movimientos abolicionistas de la esclavitud y con los movimientos internacionalistas de trabajadores. En este caso, el paso dado es que es una Declaración Universal, aceptable en principio por todos, sin exclusiones, aunque puesta en práctica por nadie.
[6] M. Ignatieff “Los derechos humanos como política” pág. 31, incluido en M. Ignatieff “Los derechos humanos como política e idolatría”. Traducción de F. Beltrán Adell. Editorial Paidós. Barcelona, 2001.
[7] Los presos olvidados eran ocho, Agostino Neto (que después sería presidente de Angola), el rumano Constantin Noica, el estadounidense Ashton Jones, el sudafricano Patrick Duncan, el griego Tony Abiaticlos, el húngaro Mindszenty, el checoeslovaco Josef Beran, y el español Antonio Amat, un abogado encarcelado por tratar de formar una coalición de partidos democráticos en la España franquista. También se hablaba del caso de Tierno Galván.
[8] Pero no sólo se publicó en este diario. El diario francés Le Monde lo publicó de forma simultánea, y al día siguiente otros diarios lo reprodujeron, como The New York Herald Tribune (EEUU), Die Welt (RFA), Le Journal de Genève (Suiza), Politiken (Dinamarca) y Dagblatt (Suecia), así como posteriormente otros diarios de Holanda, Italia, Sudáfrica, Bélgica, Irlanda y la India. “Incluso en Barcelona, un periódico, asumiendo un riesgo con el régimen de Franco, mencionó su publicación” (pág. 163 de J. Power “Como agua en la piedra. La historia de Amnistía Internacional”. Trad. de F. Chueca. Editorial Debate. Madrid, 2001).
[9] En este artículo fundacional del 28 de mayo de 1961 se citaba el caso de un abogado español, Antonio Amat, que trató de crear una coalición de grupos democráticos y ha estado en prisión sin juicio, desde noviembre de 1958 y se mencionaba el proceso a Tierno Galván, entonces profesor de universidad y posteriormente, en la década de los setenta y principios de los ochenta, Alcalde de Madrid.
[10] J. Power op. cit. pág. 162
[11] Palabras pronunciadas por Peter Benenson en 1994, tomadas del vídeo: Peter Benenson appreciation [En agradecimiento a Peter Benenson]. Amnistía Internacional, 1994.
[12] Entrevista a Jonathan Power publicada en la sección ‘La Contra’, en la contraportada del diario La vanguardia, de 19 de enero de 2002.
03 junio, 2008
OBJETIVO: LA LUNA
Y mientras seguimos de vez en cuando, aunque ciertamente con menor énfasis, los diferentes eventos astronáuticos vividos hace medio siglo en la URSS o en los EEUU, una nueva conmemoración empieza a otearse en el horizonte, y es que estamos sólo a un año del cuadragésimo aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Sí, hace de ello cuarenta años, ya.
Se inicia este verano una larga cuenta atrás que, en su momento, se vivió con una enorme intensidad por todos los aficionados al espacio, mientras se iban viendo cada poco los progresos estadounidenses y se pensaba en una hipotética reacción sorpresa procedente de la enigmática URSS.
Ha pasado mucho tiempo (más del que quisiéramos algunos, tal vez) y, sin embargo, muchos continuamos recordando con afecto algunos aspectos de aquella época (no todos, evidentemente), y seguimos viendo con admiración el programa Apolo, que entre el mes de abril de 1968 y el primer paso de Armstrong sobre la Luna el 20 de julio de 1969, pudo enviar al espacio seis misiones históricas como fueron las del Apolo VI (4/IV/1968, sin tripulación, para probar el cohete Saturno V), la del Apolo VII (20/X/1968), la del Apolo VIII (21/XII/1968), la del Apolo IX (3/III/1969), la del Apolo X (18/V/1969) y la del mismo Apolo XI (16/VII/1969). Todo a una velocidad de vértigo, con un hito del programa Apolo cada dos meses y medio, de media.
Como también sabemos, tras algunas pocas misiones más, no se ha vuelto a nuestro satélite. Cada cierto tiempo alguien (en EEUU, Europa o ahora en China) dice que dentro de una década -más o menos- volverá allí. Seguramente algún día eso será cierto.
Ahora tenemos más cercano en nuestro imaginario, quizás, a Marte. Por allí andan en estos momentos la reciente Phoenix Mars Lander y los robots exploradores Spirit y Opportunity. Dichas naves están sobre el planeta rojo para conocerlo mejor, pero también, de alguna manera, para preparar el siguiente paso que es el enviar seres humanos a pisar su superficie.
Quizás ese viaje sea innecesario, peligroso y, como mínimo, incómodo (un viaje muy muy largo, con frío y con carencia de oxígeno, gravedad y presión...). Sin embargo, aunque sé que muchos tal vez no estarán de acuerdo, a la larga, sin duda, deberemos ir allí, aunque parezca estúpido. E incluso espero que eso sea pronto. No es lo mismo ver fotos de una playa que estar en ella…
Alfonso López Borgoñoz
(Editorial Revista Astronomía, julio y agosto 2008)
28 abril, 2008
JUEGOS
Gracias a ellos (a los bazares chinos), puedo jugar con mi hija a juegos tradicionales de aquí, ya que en las jugueterías españolas, ahora, sólo hay juguetes hechos en China...
31 marzo, 2008
CARGA DOCENTE...
Esta carga suele ser objeto, además, de debate sobre la cantidad de la misma que debe ‘soportar’ cada miembro del profesorado, dado que se considera que se debe tratar de reducir en aras de que los profesores o profesoras puedan realizar otras tareas, como las de investigación, que son las que realmente cuentan.
En un momento en que, como cada poco (casi cada año), se vuelve a tratar el tema de los cambios en la universidad española, resulta curioso comprobar cómo se va sofisticando más la evaluación del trabajo de investigación, con complicadas discusiones sobre métodos, y, sin embargo, sigue existiendo un vacío enorme en la evaluación de la calidad de la enseñanza (aunque reconocemos que su valoración no es sencilla). Sin embargo, lo peor es el sentimiento de que ello, para muchos, no parece tener mayor importancia...
Si bien la investigación es básica en el desarrollo de cualquier estado, y eso lo seguimos defendiendo sin dudarlo como siempre, no es menos cierto que la mejor formación para nuestros estudiantes no pasa por tener un profesorado sólo con una acreditada solvencia investigadora, que se pasen todo el curso de congreso en congreso (dejando, al carecer lógicamente del don de la ubicuidad, su carga docente a becarios u otros profesores), sino que más bien tiene que ver con sistemas en los que los investigadores trabajan en centros de investigación, según sus méritos, y en los que la posibilidad de enseñar se deje a aquellas personas que puedan acreditar unos méritos mínimos en el conocimiento de la enseñanza, en sí, universitaria y de cada materia en cada uno de sus múltiples apartados de conocimiento.
El problema -no sólo en España-, es la dificultad del acceso a centros de investigación pura -con una retribución digna- especialmente en algunas áreas. Es algo más fácil (pero sólo algo) tratar de ‘quedarse’ en la universidad una vez se han acabado los estudios superiores, tras pasar licenciaturas, postgrados y doctorados, así como años de becas de investigación (no de docencia, claro) entre sus paredes, con una paga muy mala.
Los buenos enseñantes que publican poco, no suelen valorarse en mucho (salvo excepciones), a veces incluso por el alumnado, ya que se suele valorar sólo de forma especial el estar con profesores de prestigio, grado subjetivo que se obtiene por lo general tras una fecunda labor investigadora. Y esa subjetividad nace, claro está, de la posibilidad de ‘medir’ un currículum vitae.
Lo positivo en la actualidad, no sólo aquí, es estudiar con un Premio Nobel, aunque éste no sepa hablar en público ni se aprenda gran cosa con él, y aunque su carga docente sea realmente soportada por un amplio equipo.
Alfonso López Borgoñoz
(publicado en 'Astronomía', como editorial en mayo de 2008)
25 febrero, 2008
SON ELLOS...
Como ya indicábamos en marzo, al hablar de los temores que para muchos representa el que los iraníes estén desarrollando su programa espacial para un doble uso (de paz y de guerra), los dos grandes progenitores técnicos directos de la carrera espacial, el ucraniano Korolev y el germanoestadounidense Von Braun, dieron sus primeros pasos prácticos en cohetería ideando misiles cuyos objetivos humanos no les eran ajenos en absoluto. De hecho, incluso Von Braun pudo comprobar el éxito de sus lanzamientos contra Londres, el cual fue apreciado incluso por el bando de sus bombardeados, que le dieron importantes cargos tras la guerra para aprovecharse de sus conocimientos.
Ni siquiera España es ajena a este juego. Nuestro gobierno hacía público en julio pasado que uno de los dos primeros satélites íntegramente españoles sería dedicado a su uso por el Ministerio de Defensa. No es que critiquemos la decisión, pero es curioso que la mitad justa del importante esfuerzo se dedique a defensa (y no una quinta o cuarta parte, por ejemplo, lo que hubiera estado más en sintonía con el presupuesto de la investigación militar con respecto a la civil en España).
No es que vivamos entre nubes de algodón, pero nos sigue molestando el comprobar, día a día, el que para todos los gobiernos, de todos los colores, el espacio no es sólo un importante ámbito de trabajo donde ampliar nuestro conocimiento y mejorar la vida de los hombres y mujeres sobre nuestro planeta, sino que, especialmente, es un lugar en el que ir poniendo en práctica diferentes estrategias para el control del mismo y de los que nos movemos bajo él.
Todo lo anterior viene a colación por haber visto en febrero como las autoridades estadounidenses derribaban su satélite espía USA 193, aparentemente fuera de control y con graves riesgos para los seres humanos si el mismo caía sobre la superficie terrestre por efecto de la hidracina que contenían sus depósitos. Para rusos y chinos (y otros), la excusa de su interceptación y destrucción no estaba tan clara. Temían que sólo fuera una prueba muy costosa (de entre 30 y 40 millones de euros) de destrucción de satélites desde tierra.
La verdad es difícil de saber, especialmente cuando sabemos que destrucciones similares ya las han hecho algunas de las potencias que acusan de ello a los EEUU. Ignoramos si la cantidad de hidracina era ahora de verdad más preocupante que en los otros casos de satélites que han ido cayendo (unos 328 en cinco años, según The New York Times), o si el miedo era sólo a que la tecnología cayera en manos rivales o si realmente era un simulacro de guerra de las galaxias...
De momento, muy poca claridad, más miedo y preocupación, y un nuevo montón de escombros inundando el espacio, con los graves riesgos de futuro cercano a ellos asociados. Confiaremos en que la destrucción del satélite haya sido un mal menor, pero se deberían establecer protocolos rígidos a nivel internacional para decidir estas cosas cuando seguro vuelvan a suceder en el futuro. Y hasta entonces, y como deseaba el jefe galo Abraracurcix, sólo nos cabe desear que el cielo no se caiga sobre nuestras cabezas.
Alfonso López Borgoñoz
(versión levemente ampliada del Editorial que se publicó en Astronomía, pág. 5 abril 2008)
China y los Juegos Olímpicos
Sin duda, habrá una China orgullosa de lo que se ha hecho, pero sin duda también habrá otra que estará esperando de las autoridades de todo el mundo y de los visitantes (deportistas o no) que vayan a la gran nación asiática algo más que buenas palabras para con el gobierno.
Hace falta que todos tratemos de demostrar de forma palpable nuestro rechazo pacífico, sin ningún paliativo, al trato que los gobernates de ese país dan a sus gobernados.
¿Jugarán lo perros también en el más allá?
Laura, mi hija de seis año, lo conocía, claro, desde siempre... Se quedó muy apenada y sólo espera que cuando ella vaya a la nube de los hombres muertos, pueda pasar a la nube de los perros muertos y volver a jugar con Chip, aunque sólo sea un esqueleto.
19 febrero, 2008
El País apto para cualquier cosa...
Estimado Sr. Defensor del Lector de El País,De forma muy correcta y rápida (al día siguiente, martes, 29 de enero de 2008 12:31) me contestó el propio Defensor del Lector, con el siguiente mensaje:
Le escribo en referencia a la colección sobre los programas televisos de Íker Jiménez que su diario ha regalado este domingo y que se distribuye a partir de esta semana, creo, con el mismo.
Desde mi punto de vista, uno de los elementos más importantes para un medio de comunicación es la credibilidad de toda su oferta informativa. De toda, ya que no es fácil para el lector saber en todos los temas cuándo el rigor es de primera clase o cuándo éste no existe.
Es por ello que para el lector sea fundamental el tener confianza en que desde un medio de comunicación se le ofrecen las mejores informaciones que son posibles obtener, y que elo se hace de una forma razonable, sin presentar investigaciones mal hechas o con búsqueda de datos a medias.
No me es positivo -como lector- darme cuenta que lo que se me dice a veces es creíble, a veces es engañoso y a veces sólo se ha comprobado a medias. No tengo 'el algodón que no engaña' que, pasado por encima del diario, me permita tener un buen conocimiento crítico de todo lo que leo. Los errores de Íker Jiménez son bien conocidos en los medios científicos y periodísticos desde hace tiempo, y ello ha sido puesto de relieve en numerosas ocasiones.
No es que sea tan inocente como para pensar en medios de comunicación puros, pero tampoco me conformo con la creencia de que, en el fondo, a éstos -y a los que trabajan en ellos- les es igual patrocinar un tipo de mensajes que otro, y que no les importe hacer pasar como investigación seria lo que es sólo fruto de la ficción.
Y la credibilidad no sólo es buena para un medio de comunicación, sino para cualquier trabajador o empresario. Un objeto vendido como plata en una joyería lo suelo entender como tal (no suelo hacer pruebas para comprobarlo). Si me lo venden por la calle, de entrada no me lo creo. Pero si las joyerías empiezan a vender como plata algunos objetos que no lo son... ¿Me va a tocar hacer pruebas complejas que no domino cada vez que mi triste economía me permita tratar de comprar un regalo de ese noble metal a alguien?
Y eso molesta. Si venden bajo la misma imagen noticias que son verosímiles junto a otras noticias que no lo son en absoluto, se me plantean dudas... el rigor, ¿será siempre el mismo?
Los directivos de los medios de comunicación se deben dar cuenta de que si se pone de moda mentir sobre fantasmas, extraterrestres, godzillas o jugadores de fútbol, su deber será seguir dando -pese a ello- la mejor verdad demostrable y razonable, así como su opinión sobre ello si quieren, de forma lo más diferenciada posible.
Y, si se deja hablar a Íker -ante todo libertad de expresión- ofrecer conjuntamente un reportaje bien documentado sobre sus posibles inexactitudes, ambigüedades y errores.
¿Hasta qué punto es fiable un medio de comunicación (no sus periodistas) cuando apuestan más por la posible venta de un producto que por el rigor en su información?
Si se admiten planteamientos como los de Íker y se les da mucha publicidad y vida (más que a otros periodistas de la misma empresa), ¿hasta qué punto creerse lo que nos digan desde ese medio de comunicación cuando no conocemos al periodista que escribe?
¿Cómo saber dónde sitúan en cada caso en la dirección de ese medio su ánimo de explicar la verdad más probable (por ser la que es sostenida por las mejores pruebas y razonamientos existentes) y no la ficción que más dinero pueda llegar a darles?
¿Hay mentiras buenas y mentiras malas, cuando se dan desde un medio de comunicación que aspira a ser serio?
Muchas gracias por su atención,
Alfonso López Borgoñoz
Castelldefels, 28 de enero de 2008
Estimado lector:
La difusión y venta junto al diario EL PAIS de una colección de programas de Cuarto Milenio que dirige Iker Jiménez y que emite la cadena de televisión Cuatro, que es gestionada por el Grupo Prisa, ha generado su protesta así como la de otros lectores.Entiendo y comparto sus razones ya que la mayoría de los reportajes de esa colección de programas tendría un difícil encaje en las páginas del diario. De hecho, en sus más de de treinta años de historia la parapsicología, las apariciones o los ovnis han sido ignorados por EL PAIS y cuando han sido abordados se ha hecho siempre con un criterio razonable alejado de cualquier actitud crédula.
La decisión de ofrecer ese coleccionable a los lectores del diario responde, como es obvio, a razones estrictamente comerciales cuya valoración, como se me ha recordado, no forma parte de las competencias del Defensor del Lector de acuerdo con su Estatuto, que acota sus funciones a los contenidos del periódico y a vigilar que el tratamiento de las informaciones sea acorde con las normas éticas y profesionales del periodismo. Siempre será discutible si el diario ve comprometido su prestigio en función de la calidad de los productos que comercializa que cada día son más variados. Pero le aseguro que éste defensor no puede ni quiere entrar a valorar sus prácticas comerciales, ni a garantizar la calidad de esos productos.
Atentamente
José Miguel Larraya
Agradezco la respuesta y la entiendo. Mi crítica no es hacia él. Es un Defensor sólo del Lector y no del Consumidor.
La posición de PRISA queda clara. Es mercadotecnia, no tiene porque ser verdad en absoluto aunque el que la vende la venda como verdad posible y probable (aunque no haya pruebas de ningún tipo a favor y sí millones en contra).
Puede ser cualquier producto milagro si los de mercadotecnia quieren, como esas maravillosas almohadas que lo curan todo o esos productos adelganzantes que se ofrecen por la emisora de radio de la Cadena Ser. No importa el engaño, no importa la mentira.
Sólo es dinero, sólo es negocio, no es un problema para ellos de ética ni de verdad al servicio de la información.
El tema ha sido objeto de muchos escritos de blogs, mucho mejor que aquí, entre los que destacan los publicados por Javier Armentia, en el blog de ARP-APC ("El País de la pseudociencia") y por Luis Alfonso Gámez, en su propio blog ("¿Se puede hacer algo contra la telebasura paranormal?").
05 febrero, 2008
IRÁN SE UNE A LA FAMILIA ESPACIAL
Pese a todo, el cohete y el proyecto de satélite despertaron una cierta alegría en los que pensamos que en el espacio cabemos todos, de oriente a occidente, especialmente si sirven para ampliar nuestro conocimiento sobre nuestro entorno.
Desgraciadamente, ese sentimiento de vio matizado con una indudable preocupación por el perfil del actual gobierno de ese país. Pero, y es bueno recordarlo, la verdad es que eso también nos pasa con las autoridades de la mayoría de países que tienen cohetes en la actualidad.
Aunque el perfil militar del lanzamiento iraní no es ningún secreto, como tampoco lo es lo que el mismo implica desde una perspectiva geoestratégica en un Medio Oriente convulso, tampoco podemos olvidarnos que no son los primeros (ni serán los últimos) en unir el desarrollo de una industria espacial, con el perfil bélico de algunos de sus gobernantes y con el interés de éstos por la energía nuclear (en este caso para uso pacífico, según han declarado fuentes oficiales de esta misma nación).
Cabe recordar que los principales artífices del programa espacial ruso, como Korolev, adquirieron su experiencia en cohetería gracias al diseño de misiles balísticos intercontinentales en un contexto de guerra fría y desarrollo atómico. Lo mismo cabe decir de los estadounidenses, que el 31 de enero conmemoraron el 50 aniversario del lanzamiento al espacio de su primer satélite -el Explorer I-, y dónde muchos de sus ingenieros, con Von Braun a la cabeza, también habían desarrollado antes cohetes de uso militar. Es difícil tirar la primera piedra, y más cuando ninguna de esas dos potencias (ni la China ni la India), ha renunciado aún ni a bombas atómicas ni a misiles, reactivando cada cierto tiempo proyectos militares en el espacio.
Tal vez lo mejor para el espacio fuera que algunos gobiernos no sean los que son. Pero eso no sólo sería bueno para el Cosmos, sino principalmente para los habitantes de los países que los sufren y que ven como algunos de sus derechos humanos más básicos son violados sistemáticamente, en uno de los casos con unos JJOO de fondo.
Si las autoridades de Irán quieren lanzar satélites de investigación, que éstos bienvenidos sean. Si tienen otras intenciones detrás, ello no será culpa de la ciencia.
Alfonso López Borgoñoz
(publicado en Astronomía pág. 5 marzo de 2008)

