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31 agosto, 2013

TECNOLOGÍAS DE LA VIGILANCIA Y DERECHOS HUMANOS

QUIS CUSTODIET IPSOS CUSTODES? (Juvenal)

Cumplir el sueño de Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional, sobre la posibilidad de una ciudadanía global en guardia constante para la defensa de los derechos humanos en todo el mundo, parece ser ahora más sencillo de alcanzar que nunca. 

En la actualidad se puede movilizar a la opinión pública en favor de los derechos de otras personas con mucha más rapidez que nunca en el pasado, antes de que -en muchos casos- las situaciones de violencia se tornen irreversibles para las víctimas de violaciones graves de derechos humanos. Antes que, por ejemplo, la muerte les llegue o las torturas o malos tratos continúen...

También en estos momentos se ve facilitada la transmisión de información en muchas ocasiones sobre dichas violaciones más allá de las fronteras nacionales, pese a los intentos de bloqueo por parte de los estados.

Sin embargo, las nuevas tecnologías también generan nuevas maneras de violar derechos fundamentales. Y debemos trabajar con las ventajas que las aplicaciones de última generación nos proporcionan, pero también tener en cuenta los riesgos y actuar en consecuencia. 

Las grandes empresas de comunicaciones, que se sabía se habían plegado en muchos casos a las exigencias de gobiernos como, por ejemplo, el de China (ver “Mordaza a la libertad de expresión en China. El papel de Yahoo!, Microsoft y Google” -Índice AI: POL 30/026/2006-), vemos ahora que en realidad también lo han hecho ante las demandas de muchos otros, tal como Snowden ha denunciado, entre ellos todos los europeos y los EEUU, los cuales están entre los países que más información demandan a Facebook, e incluso Microsoft también reconoce las peticiones

En otros informes anteriores, Amnistía Internacional (AI) ya había documentado dicha situación, pero quizás nunca como ahora se había vivido la preocupación de un modo tan intenso a nivel global. Así, en la introducción 'La calle toma el liderazgo' de Salil Shetty, secretario general de la organización, incluida en el 'Informe Anual 2012' de AI se decía que Google y otras compañías cooperaban con los gobiernos en violaciones de derechos humanos "Las empresas digitales y de comunicaciones son objeto de un escrutinio cada vez más minucioso pues se enfrentan a la exigencia de los gobiernos de respetar leyes a todas luces ilegales, que vulneran los derechos humanos, como el derecho a la intimidad y a la libertad de expresión e información. Se ha demostrado que empresas que aparentemente se dedican a la expresión y el intercambio de opiniones (y se benefician de ello), como Facebook, Google, Microsoft, Twitter, Vodafone y Yahoo, están colaborando en la comisión de algunas de estas violaciones de derechos humanos". Así mismo, también en el año 2012, en el informe “Business and freedom of expression on the internet AI written statement to UN Human Rights Council” -Referencia IOR4100412- Amnistía Internacional decía que “the organisation has also highlighted the collaboration of businesses -including Google, Yahoo and Microsoft- in some of these violations”-).

Pese a que de nuevo algunas de las grandes empresas han intentado exculparse mediante una carta al presidente de los EEUU (enlace con más información al respecto), han habido nuevas denuncias que indican que lo hicieron sin mayor problema  o que incluso cobraron por ello. Google y otrs grandes empresas aún se opone a la voluntariedad de su cooperación, sin embargo.

Y la cosa se ha ido liando, con denuncias de espionaje entre gobiernos, con acusaciones entre gobiernos de que las agencias de seguridad de los países espiados han participado también en dichas operaciones (como las de España o Francia), y con negación de todo ello, de parte o de nada según quien hable

Y la ley se cita, pero no queda claro de que lado queda en manos de las autoridades. La ley son ellos. Nadie controla realmente a nadie (el primer juez encargado de autorizar los registros y escuchas del Centro Nacional de Inteligencia -CNI- de España,  Ramón Trillo, tenía una relación muy estrecha con este, hasta el punto de que su hija fue contratada por el centro al que debía controlar).

Y pueden que se admita que se ha ido demasiado lejos en el espionaje, pero no se admite por razones morales o éticas o de derechos humanos, sino sólo por mero oportunismo político, con unas justificaciones muy rancias. La crisis en breve quedará cerrada, seguramente, todo el mundo espía a todo el mundo y todo el mundo lo sabe y no pasa nada. Es un 'asunto' de autoridades que éstas están dispuestas a perdonarse entre ellas. Pero la ciudadanía, cuyos derechos se han visto atacados y restringidos sin defensa de nadie, quizás deba tener otra opinión... 

No se pueden ni se deben perder derechos. 

El primero es el de la libertad, y luego, si se quiere, debe ser el de la seguridad, que debe ser para afianzar el primer derecho, y no al revés. Por esa senda, si se confunde, se cae en estados policiales.

Y no hay garantías jurídicas, ni se exigen, ni nadie lucha por ellas. Los propios gobiernos se avergüenzan de lo que hacen, porque saben que no está bien. 

Si éticamente tuvieran claro que lo que hacen es correcto, cambiarían las leyes para admitirlo. Pero no son capaces. Lo que hacen está prohibido por las normas internacionales y las nacionales, pero ni dentro ni fuera de las fronteras deben rendir cuentas de sus actos.

La defensa de la privacidad, en jaque
Y luchar contra las agencias de inteligencia y las grandes empresas de telecomunicaciones para conseguir salvaguardas para nuestros derechos no es fácil, tal como indica Eric King, actual responsable de investigación de Privacy International, una organización no gubernamental (ONG) que defiende el derecho a la privacidad en todo el mundo y combate la vigilancia (y otras intrusiones) de gobiernos y empresas en la vida privada de las personas.

Para King tal vez uno de los nuevos retos, tras el éxito del Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas, sea el de luchar por una normativa internacional que permita controlar las tecnologías de la vigilancia que, sin ningún control, ahora ya están usando los gobiernos, grupos de oposición y empresas de todo el mundo.

Él precisamente lidera el proyecto Big Brother Incorporated  una investigación sobre el comercio internacional indiscriminado de tecnologías de vigilancia, que incluye datos sobre dicho tema en muchos países, entre ellos España.

Para King, se debería controlar la exportación de este material y exigirse unos mínimos en la normativa de concesión de permisos de venta similares a los que se van a plantear para el comercio de armas. 

En su opinión hay que dejar de aceptar que las agencias de inteligencia, sus actuaciones y sus responsables directos o indirectos (los gobiernos) están por encima de la ley. 

Es un hecho además que los gobiernos mienten sobre las actividades de estas agencias. King señaló como Obama había dicho que la agencia de seguridad estadounidense NSA no había sobrepasado la ley en sus actuaciones, pero que, sin embargo, 'The Washington Post' había demostrado que sí lo habían hecho y de forma reiterada.

Incluso pueden controlar las cámaras de nuestros ordenadores y móviles y grabarnos a distancia sin nuestro consentimiento (y sin enterarnos, claro)

Twitter y 15M
Algunas de las posibilidades 'respetuosas' del seguimiento de redes sociales por expertos ya se pudieron ver con la monitorización en tiempo real para una investigación científica de la comunicación por Twitter de activistas del Movimiento 15M mediante los datos libremente expuestos por dichas personas en esa red social. 

Los datos permitieron ver a los investigadores todos los flujos de información exactamente de dónde partían y a dónde iban a parar, así como cuándo. 

Pero en esta investigación académica, financiada con fondos europeos, hubo un respeto total por la privacidad de los usuarios y usuarias de la red social cuyos mensajes o tweets se estudiaron. Sólo se trabajó con datos que eran públicos.

En este vídeo se ve una representación visual de los tweets o ‘mensajes’ intercambiados entre usuarios envueltos en el movimiento 15M. fue seguida en tiempo real por miembros del Instituto Universitario de Investigación en Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza, así como de otras universidades, como la de Barcelona (enlace al estudio). 

Empresas y programas dedicados a la vigilancia
Pero hay muchos ámbitos mucho menos respetuosos y escrupulosos con los derechos. El ‘Gran hermano’ de Orwell ya no queda tan lejos. El nivel de escrutinio de nuestras actividades que permiten las nuevas tecnologías de vigilancia a los gobiernos y organizaciones que las usan es sorprendente, pese a que muchos ya sospechábamos que era enorme  (ver este diccionario del espionaje digital)

Y lo mejor para las entidades que las utilizan es que están fuera de todo examen público y no deben rendir cuentas a nadie… Se gestionan por agencias de vigilancia gubernamentales y sus actividades suelen carecer de un marco legislativo adecuado que permita un mínimo control judicial o de cualquier otro tipo. Sólo están en manos sus actuaciones secretas directamente de los responsables de las propias agencias de inteligencia y no informan de lo que hacen a nadie más que a los gobiernos de los que dependen.

Y ese es el punto fuerte de esas tecnologías para los que las controlan y el punto débil para los que trabajan a favor de los derechos humanos en todo el mundo, debido a que su uso puede poner en grave riesgo las actividades y la vida de muchas personas u organizaciones que los defienden en todo el planeta.

Dos ejemplos de empresas de vigilancia: Gamma International y Trovicor
Hay empresas, como Gamma International, según Privacy International, que han desarrollado aplicaciones que permiten interceptar SMS y controlar la ubicación de los teléfonos móviles de miles y miles de personas en un momento dado, y situarlas en tiempo real de forma precisa en un mapa en un área no mayor de dos metros de distancia. Una visita a su página web nos permite tener una cumplida información del enorme alcance de su capacidad de implementar tecnologías de la vigilancia adecuadas a cualquier cliente (sea una dictadura o una democracia) en cualquier parte del mundo, para lo que el mismo desee, sea esto lo que sea. .

Mediante su programa FinFisher, aplicación espía que se instala en ordenadores (ya sea en objetivos determinados o de forma indiscriminada en un país) y que tiene la capacidad de tomarlos bajo su control y capturar fácilmente todos sus datos (incluso los encriptados) así como sus comunicaciones por Internet o por voz (puede interceptar llamadas por Skype o enviar un registro cada vez que se teclea el ordenador ). El programa se describe a sí mismo como una “solución tecnológica para la intrusión gubernamental y la monitorización remota”. ¡Se comercializa –en atención a su posible público- en versiones en árabe, inglés, alemán, francés, portugués y ruso! No nos consta si en español también… Hay campañas para detectar su uso en todo el mundo.

No hay en la actualidad articulada ningún tipo de defensa global contra este tipo de tecnologías, que se exportan sin problema a decenas de países donde hay graves violaciones sistemáticas de los derechos de su ciudadanía como Egipto, Bahrein y otros, pero también (así mismo sin control) a muchos países de la Unión Europea, tanto en la actualidad como en el pasado reciente. 

El pasado 12 de marzo, la ONG Reporteros sin Fronteras nombró a Gamma International, Trovicor, Hacking Team, Amesys  y Blue Coat  como las cinco “Corporaciones enemigas de Internet”, describiéndolas como empresas “mercenarias de la Era Digital” por su venta de productos que han sido o están siendo usados por gobiernos para violar los derechos humanos y la libertad de información. 

Aunque recomendamos pasarse por las páginas web de todas ellas, y buscar las denuncias contra las mismas efectuadas por diferentes organizaciones no gubernamentales (ver al final de este texto la nota 1), en esta ocasión de entre las cinco citadas, además de a Gamma International sólo destacaremos a Trovicor, cuyo curioso lema es “Haciendo del mundo un lugar más seguro”. Sus ventas y programas de ayuda y formación en Bahrein y otros países (junto con Gamma Internacional) han sido denunciadas ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) el pasado mes de febrero por las organizaciones Reporteros Sin Fronteras, Privacy International, el European Center for Constitutional and Human Rights, el Bahrain Center for Human Rights y Bahrain Watch  por colaborar en la violación de los derechos humanos en dicho país

Es curioso comprobar que Trovicor  pese a las graves denuncias en su contra, ¡tiene un amplio código de responsabilidad social en su web!.

La vigilancia en EEUU y el Reino Unido
Gracias a las denuncias de Snowden, se ha avanzado mucho en el conocimiento de las prácticas de vigilancia en muchos estados y de las graves violaciones de derechos cometidas por los mismos. En especial han salido a la luz pública los casos de actividades de agencias de los EEUU y del Reino Unido, aunque también en menor medida de otros estados, como Alemania.

En EEUU, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés)con una cifra de 35000 trabajadores y 10.800 millones anuales de presupuesto (lo que es una enormidad de gente sólo en esta agencia -hay más, como la CIA y otras sólo en los EEUU- dedicada al espionaje de todo el mundo en todo el mundo, sea amigo, enemigo o indiferente, según publicaba en su página 1 The New York Times International Weekly del jueves 14 de noviembre de 2013), usa un programa propio de vigilancia electrónica en masa (de alto secreto hasta hace poco) llamado PRISM (enlace a información de Amnistía Internacional y enlace con información de Wikipedia) que tiene como objetivo el seguimiento electrónico de personas que viven fuera de los EEUU, aunque también su vigilancia incluye a estadounidenses que mantienen contacto con personas del extranjero. Los datos ‘capturados’ incluyen correos electrónicos, vídeos, chat de voz, fotos, direcciones IP, notificaciones de inicio de sesión, transferencia de archivos, detalles sobre perfiles en redes sociales... 

Otra aplicación de vigilancia estadounidense es XKeyscore, que, como PRISM, permite, entre otras cosas, captar sistemáticamente las actividades de todas las personas que usan Internet, accediendo clandestinamente a los mensajes de importantes redes sociales, a operadores de almacenamiento y transferencia de datos y a proveedores de servicios de mensajería electrónica. Es capaz de rastrear y leer el contenido de correos electrónicos, mensajes públicos y privados en Facebook y otras actividades en redes sociales, así como el historial del navegador, e incluso detecta la nacionalidad de los que los escriben, mediante la investigación de sus giros idiomáticos.

En el Reino Unido el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ, por sus siglas en inglés) usa otro programa llamado Tempora. Para su uso, se ha precisado y precisa de la colaboración de empresas de telecomunicaciones como BT, Verizon Business, Vodafone Cable, Level 3, Global Crossing, Viatel e Interoute (más información del original en alemán). Tempora usa sistemas clandestinos de vigilancia electrónica de datos, y puede llegar a guardar millones de llamadas durante varios días (mientras se van explorando), así como todos los mensajes electrónicos de su país durante treinta días.

Desde las Naciones Unidas
Las Naciones Unidas también se están preocupando por este fenómeno de vigilancia global sin control por parte de los gobiernos y su grave impacto en la libertad de expresión.

Según señaló Marcelo Daher (de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos), hay prácticas de vigilancia en todas las regiones, saltándose la ley, con intromisión arbitraria en todos los medios de comunicación, y con un impacto serio en el trabajo de muchas personas y organizaciones que defienden los derechos humanos, así como de periodistas, de empresas y, se puede decir, de todo el mundo. 

Los deseos de escrutinio de lo que está pasando se enfrenta a la gran resistencia a trabajar de acuerdo con la ley y a la rendición de cuentas pública de estas agencias de inteligencia, que son apoyadas siempre por sus gobiernos. 

La vigilancia además es extraterritorial en muchos casos, lo que comporta que su aplicación colisiona con el derecho internacional. 

Las medidas de vigilancia y control son desproporcionadas con los objetivos que se persiguen alcanzar. Incluso es una limitación seria para el propio trabajo de los diplomáticos.

Como es obvio, a los estados les parece bien su propia vigilancia, pero les molesta que les vigilen el resto de países, incluso sus aliados teóricos. 

Hay, sin duda, una necesidad urgente de prestar más atención a este tema, en favor de la protección del derecho a la privacidad.

¿Tecnología por encima de la ley?
El uso indiscriminado de estos programas de vigilancia no es legal, pero las agencias de inteligencia se sitúan a sí mismas, ante la pasividad de las autoridades de todo tipo, en un supuesto plano superior dados los ‘secretos’ intereses de ‘seguridad nacional’ que dicen defender los que las controlan (ver también este enlace).

Pero esto no puede seguir siendo así. 

Estas tecnologías pueden ser tan peligrosas para los derechos de las personas -y para sus vidas en muchos casos- casi como las armas, y no pueden estar encima de la ley. 

Debe exigirse el cumplimiento escrupuloso de la normativa de derechos humanos, que es la principal aliada de la seguridad de las personas en todo el mundo, y no la que preconizan las agencias estatales de seguridad. 

Principios Internacionales sobre la Aplicación de los Derechos Humanos a la Vigilancia de las Comunicaciones (2)
Una enorme red de organizaciones, preocupadas por el uso de estas tecnología, hicieron público el pasado 10 de julio de 2013 unos Principios Internacionales sobre la Aplicación de los Derechos Humanos a la Vigilancia de las Comunicaciones.Entre las entidades firmantes estaban, entre otras muchas, Privacy Internacional y Reporteros Sin Fronteras.

El problema de las vigilancia electrónica para Amnistía Internacional
Para Amnistía Internacional, que también está muy preocupada y le ha dedicado una sesión en su última Reunión del Consejo Internacional (una especie de asamblea global de la organización), hay que estar atentos a las posibilidades que brinda a la labor en favor de los derechos humanos los nuevos sistemas de comunicación que se van desarrollando en todo el mundo, al tiempo que se sigue velando globalmente por el mantenimiento y salvaguarda del derecho a la libertad de expresión, de información y a la privacidad e intimidad. Se han realizado varios comunicados al respecto, que se pueden ver este agosto y julio en las páginas de noticias de la Sección Española.

Y no sólo ello en el ámbito de los nuevos sistemas de comunicación, sino también en el de los medios tradicionales, por lo que denuncian las prácticas de los gobiernos en contra de dichos derechos (enlace con más información).


Notas
1.- Mucho se puede decir también de las tres empresas restantes. En breve, recordar que que uno de los lemas de Hacking Team (entre otros) es precisamente ‘Los datos interesantes nunca están en las webs, están en los aparatos’. De Amesys vale la pena mencionar que desde el pasado mes de julio está siendo investigada judicialmente en Francia por complicidad en violaciones graves de derechos humanos al haber proporcionado al régimen libio de Muamar el Gadafi los medios tecnológicos para identificar la voz de los disidentes y sobre Blue Coatque ha vendido equipos a Siria, China y Sudán para facilitar el bloqueo de Internet, aunque también lo ha hecho a muchos otros países.

31 mayo, 2010

PRESENTACIÓN INFORME ANUAL 2010 DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

Como recuerdo de unos intensos días en Madrid, como memoria de que no debemos olvidar que la jurisdición universal es aún una deuda pendiente con millones de víctimas de violaciones de derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, en todo el mundo...

07 junio, 2008

AMNISTÍA INTERNACIONAL. EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES EN LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS

"Sin el trabajo de organizaciones como Amnistía Internacional, el mundo sería un lugar mucho peor"
Francisco Reardon, defensor de los derechos de los presos en Brasil.
"Amnistía Internacional está presente cuando muy poca gente está dispuesta a continuar estando“.
Ray Chioto, periodista de Zimbabwe detenido y torturado.
“Soy consciente de la cantidad de veces que me habéis salvado la vida y habéis hecho posible nuestro trabajo”
Wangari Maathai, Premio Nóbel de la Paz 2004, dirigiéndose a todos los miembros de Amnistía Internacional.

DEMASIADO IMPORTANTE...
En una escena de la película Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?[1], uno de sus personajes, el general estadounidense Ripper, explicaba a un capitán, lo que pensaba sobre el arte de la guerra:
“Mandrake, recuerde lo que dijo Clemenceau sobre que la guerra era demasiado importante para dejarla en manos de los generales. Cuando dijo esto, hace cincuenta años, seguramente tenía razón. Pero hoy en día la guerra también es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos. No tienen ni el tiempo, ni los conocimientos ni la inclinación para dedicarse a la estrategia”.
No sé si la frase sobre la guerra es de Clemenceau. De hecho, creo que no. Pero tengo la impresión de que algunas cosas que se enuncian en la frase de Ripper puede que sean ciertas, aunque por motivos diferentes a los suyos y con unas conclusiones que apuntan en un sentido completa y totalmente opuesto.

Sin duda, la guerra es algo demasiado importante para dejarla sólo en manos de los altos mandos del ejército, y también en la de sus mandos bajos. También es demasiado importante para delegarla en manos sólo de arqueólogos, botánicas, bomberos o catadoras de vinos. Y como es evidente, también es lo suficientemente importante como para no dejarla en manos solamente de los políticos y de las políticas.

La guerra es cosa de todos, ya que la acabamos pagando todos, y muy cara.

Pero también la paz (y las condiciones de la misma) es demasiado importante como para dejarla sólo en las manos de ningún colectivo concreto. Es cosa de todos y todas.

Así mismo, también tiene suma importancia el trabajo por la mejora de la base sobre la que se asienta el difícil y complejo entramado jurídico que nos relaciona con los estados y con los gobiernos que los rigen (cualquiera de ellos).

Nos afecta a todos y todas. Son la base de nuestra relación personal con el mundo. Todas esas reglas y cuestiones (y las decisiones sobre ellas) son algo demasiado importante para que decidan sobre las mismas sólo gobiernos, militares o ciclistas, sean del color, religión o tipo que sean.

Y es lógico que nos preocupemos. Los y las que gobiernan, sea cual sea su origen, y desde siempre, no han parecido muchas veces tener —tal como decía Ripper en la frase mencionada— ni el tiempo suficiente, ni los conocimientos adecuados ni la inclinación necesaria para resolver bien todos los problemas que la defensa de unos mínimos derechos básicos implican, ni para sus compatriotas ni, mucho menos, para los habitantes de otros países...

La suma de sus preocupaciones (muy variadas y complicadas) y su sistema de priorización, no siempre ha guardado una relación directa con la defensa de los intereses concretos de una gran mayoría de las personas de todo el mundo, aunque quizás sí en casos concretos de su propio estado.

NO NACEMOS EN UNA COMPLETA DESNUDEZ… (DEL TODO)
Antes de la Declaración Universal de Derechos Humanos los seres humanos nacíamos en total desnudez, sólo con nuestras manos. Básicamente, en la mayor parte de países del mundo, sólo éramos una mera mano de obra para los y las que controlaban el poder. Cada estado regulaba las vidas de sus habitantes según creía pertinente y según la relación de fuerzas que sustentaba al grupo dominante.

Ahora la cosa ha cambiado algo. Aunque de momento levemente, hasta que no funcione de verdad el Tribunal Penal Internacional y sus sanciones se apliquen.

Seguimos naciendo sin ropa, sí, pero cargamos en el momento de la palmadita en la espalda ya con una mochila invisible, tal vez el regalo más grande que las anteriores generaciones nos hayan legado (nunca ha sido más cierta esa frase que se atribuye a Newton acerca de que si vemos más lejos, es porque estamos subidos a hombros de gigantes), ya que nazcamos donde nazcamos, desde el más puro inicio, tenemos una serie de derechos inalienables.

Si alguna vez vienen algunos de esos marcianos malvados de serie B con pinta de escarabajo, ¿qué enseñarles para demostrarles que teníamos algo por lo que ser salvados? ¿la muralla china? ¿las pirámides? ¿nuestros conocimientos sobre mecánica cuántica o sobre la relatividad de Einstein? ¿la teoría darwinista de la evolución? Quizás lo mejor sería la Declaración universal de Derechos Humanos y algunos de los múltiples tratados conexos, con todas sus regulaciones, y que pese a sus múltiples defectos (que se deben pulir) nos tratan de mostrar con una gran parte de nuestra dignidad y cuyo respeto posibilitaría que todos nos pudiéramos sentir seres humanos.

Porque, quizás, eso es lo que nos hace personas en el ámbito social, nuestros derechos.

Como vemos, la correcta mejora de la regulación de estos derechos por todos y todas es algo demasiado importante. El contenido de esa mochila, nos afecta a nosotros y a vosotras, y a nuestros descendientes, ya para siempre.

Si me preguntan que libro me llevaría a una isla desierta, siempre contesto que El Quijote, aunque no se si un manual sobre cómo construir barcos sería más adecuado. Pero si hubiera dudas sobre si realmente estaba habitada o no, llevaría sin duda la Declaración Universal de Derechos Humanos, ya que sus principios, muy probablemente, serían la mejor manera de asentar las bases sobre las que entablar una relación.

UNA VELA EN LA OSCURIDAD
Tal vez fuera por todo ello (y más cosas) que Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional (que lamentablemente falleció hace ahora poco más de un año, el pasado 25 de febrero de 2005), y una larga serie de gente que colaboró con él desde el principio, empezaron a trabajar hace 45 años (en 1961). En realidad, su trabajo había empezado antes, pero en ese año se asentaron las bases de la que creo fue una gran idea.

Vieron, como hemos dicho al principio, que no sólo la guerra, sino también la paz y todos los derechos más básicos y fundamentales contenidos en la carta de los Derechos Humanos, que se había aprobado en las Naciones Unidas hacía sólo 13 años, eran una competencia de todos y cada uno de nosotros, y que esa preocupación era indelegable.

No sólo cuando se ejercía en favor de la propia causa, sino, especialmente, cuando con nuestra débil luz tratábamos de iluminar la vida de nuestros semejantes.

Pero no sólo vieron eso, se apercibieron de que o nos mojábamos todos y todas, o nadie se iba a preocupar mucho porque todo pasara del papel jurídico a nuestras vidas y a las del resto de los seres humanos.

Había que presionar a los gobiernos y a todos y todas los y las que podían violar los enunciados del derecho humanitario de forma constante, e investigar para saber qué estaba pasando. Se precisaba gente que empujara y unos investigadores y unas investigadoras independientes que pudieran llegar hasta la información y transmitirla.

DERECHOS EN LA ENCRUCIJADA
Cabe recordar ahora algo obvio, y es que, como sé que todos sabemos, la lucha por la regulación del poder, contra los antojos de la fuerza, ha sido constante desde los inicios de la humanidad. Lo es incluso en el colegio... La búsqueda de la mayor seguridad jurídica, que es lo que viene determinado por un mundo en el cual el derecho prevalece, ha sido siempre un ideal, que ha guiado a cientos de generaciones.

Así, un antiguo código como el de Hamurabi, o el conocido precepto bíblico del ‘ojo por ojo, diente por diente’, tal vez fueran un avance en su momento, ya que suponían un control de la venganza del poder. Por cada diente, sólo un diente. Por cada ojo, sólo un ojo. No era bueno, pero tal vez fuera mejor que nada (es decir que el o la que más poder tenía, decidiera en cada caso cuantos dientes u ojos).

Aunque ahora no parece ser el tiempo de reivindicarlo, con una guerra indefinida contra un terror indefinido en marcha, el derecho —mejor o peor—, cuando es respetado, es desde hace miles de años la única fuente de seguridad para todos los seres humanos que tratan de huir de la arbitrariedad[2], tal como se recoge en numerosos tratados, como en el artículo 7[3].1 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales “Nadie podrá ser condenado por una acción o una omisión que, en el momento en que haya sido cometida, no constituya una infracción según el derecho nacional o internacional. Igualmente no podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción haya sido cometida”[4].

También es preciso indicar como los diferentes derechos se han ido arrancando al poder en una dura pugna a lo largo de muchos siglos por gentes de todo el mundo, en la búsqueda de un mínimo de seguridad y dignidad. El paso del concepto de vasallo al de ciudadano, fue muy importante en este contexto, y la luces de la Ilustración ya alumbraron los primeros principios de derechos inalienables de los seres humanos frente a sus estados, a fines del XVIII.

Por último, señalar en este apartado que los derechos humanos son fruto de una lenta elaboración y de una definición más o menos concreta, para la que se precisaba de un consenso amplio entre los y las que los redactaron y los y las que los defendían, y de una aceptación posterior por muchas estados para poder ser utilizables como tales (consensus omniun gentium).

Pensemos que los derechos humanos son Derecho, con mayúsculas, y no principios éticos personales de quien o quienes los sustentan, y por ello discutibles. Tampoco son principios religiosos concretos. Y tienden a tratar de buscar la universalidad, el consenso intercultural, como única manera de extenderlos entre todos los humanos.

Resulta lógico que fuera necesario, para poder luchar por esos derechos, el tratar de definirlos de la forma más certera y más universal. El problema dejó de ser filosófico o religioso, para pasar a ser jurídico.

Un paso muy importante en este avance fue, precisamente, el de los principios enunciados en la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), dado que la misma supuso un importante cambio en la perspectiva internacional del trabajo sobre derechos humanos. Cierto que después cada uno de sus artículos precisaba un ulterior desarrollo normativo posterior, como pasó, por ejemplo, con la tortura. Pero era un primer paso firme a partir del cual seguir avanzando.

Según esa declaración, los seres humanos no solo tenían derecho frente a sus propios estados, sino que los tenían frente a todo simplemente por ser seres humanos, independientemente de donde vivieran o de las circunstancias geográficas o culturales en las que hubieran nacido[5]. Sus derechos fundamentales eran inalienables y eternos.

Tal como señala Michael Ignatieff[6], esta declaración forma parte de una amplia reorganización del orden normativo internacional tras los horrores que se vivieron durante la segunda guerra mundial:
“Antes de la segunda guerra mundial, sólo los Estados eran sujetos del derecho internacional. Con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, se otorgó a los derechos de los individuos un reconocimiento jurídico internacional. Por primera vez, a los individuos —fuera cual fuese su raza, religión, género, edad o cualquier otra característica— se les garantizó unos derechos que podían oponer a las leyes estatales injustas o a las costumbres opresivas”
Nuestros derechos, a partir de ese momento, nos eran comunes a todos, y, seguramente, debíamos defenderlos entre todos. No sólo dentro de las fronteras de cada estado, sino también fuera.

La declaración era, sin embargo un pacto entre estados, ¿podrían los estados avanzar en la defensa de estos principios ellos solos?

LOS INICIOS DE AMNISTÍA INTERNACIONAL.
DERECHOS HUMANOS, DERECHOS DE TODOS, EXIGIBLES POR TODOS
Tras aprobarse la Declaración Universal de Derechos Humanos, los avances fueron más o menos rápidos en algunas partes y en algunos temas, y muy lentos en otros. Para mucha gente en los años cincuenta, hacía falta un mecanismo, más allá de los estatales o paraestatales, que permitiera ejercer una presión para que su implantación en todo el mundo se fuera dando a un ritmo aceptable

Y tal vez valga la pena hacer aquí ya un poco de historia, muy breve, sobre los inicios de Amnistía Internacional para entender un poco mejor como esta organización es lo que ha llegado a ser hoy y avanzar un tanto más en entender el porqué del importante papel de las organizaciones no gubernamentales en la defensa de los derechos humanos.

Todo, de hecho, empezó con una campaña a la que se le dio el nombre de “Llamamiento por la Amnistía, 1961” (Appeal for Amnesty, 1961), que fue iniciada por Peter Benenson conjuntamente con Eric Baker y el abogado Louis Blom-Cooper, teóricamente de un año de duración, que se lanzó el 28 de mayo de 1961 mediante un artículo firmado por Benenson titulado The Forgotten Prisoners (Los Presos Olvidados[7]), publicado inicialmente en el periódico británico The Observer[8], que empezaba así:
“Abra el periódico —cualquier día de la semana— y encontrará una noticia sobre cualquier lugar del mundo en el que alguien está encarcelado, está siendo torturado o va a ser ejecutado porque sus opiniones o su religión son inaceptables para su gobierno. Hay varios millones de tales personas en prisión (...). El lector siente una desagradable sensación de impotencia. Pero si estos sentimientos de rechazo que experimentan personas de todo el mundo pudieran unirse en una acción común podría hacerse algo eficaz.”

Después, recordaba los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos en los que se habla de libertad de pensamiento, conciencia y religión, así como a la libertad de opinión y expresión. Señalaba que el problema no era que ese derecho estuviera recogido en una Constitución, sino que se impidiera su ejercicio. Era necesaria la actuación de personas independientes, muchas, todas las posibles, para lograr un real avance en la posibilidad de disfrutar en todo el mundo de esos derechos.

Se definía por primera vez a los llamados prisioneros y prisioneras de conciencia, la base del trabajo de la nueva entidad en aquel momento, como cualquier persona sobre la que se ejerciera un control físico (por encarcelamiento o por otras maneras) por haber expresado (en cualquier forma de palabras o símbolos) cualquier opinión que él honradamente mantuviera y que no abogara o justificara la violencia personal.

Finalmente, el texto acaba con la siguiente frase:
“El éxito de la campaña de amnistía de 1961 depende de cuan rápida y poderosamente sea posible conseguir el apoyo de la opinión pública. También depende de la amplitud de su composición, de que sea internacional en su carácter y políticamente imparcial en su dirección (...). Cuánto se puede conseguir cuando los hombres y mujeres de buena voluntad se unen se pudo ver durante el año mundial de los refugiados. Inevitablemente, la mayor parte de la acción (...) puede ser llevada a cabo sólo por los gobiernos. Pero la experiencia nos enseña que en materias tales como las presentes, los gobiernos están preparados sólo para seguirlas en el caso de que la opinión pública lidere el proceso. La presión de la opinión desde hace cientos de años consiguió la emancipación de los esclavos. Es ahora el momento para que los seres humanos insistamos en pedir la misma libertad para nuestras mentes que para nuestros cuerpos”[9].
El motivo concreto que llevo a Benenson a ello fue su indignación al leer un artículo en el mes de noviembre de 1960[10] por la condena a siete años de prisión —bajo la dictadura de Salazar— de dos estudiantes en Portugal... sólo por haber brindado en favor de la libertad en un café de Lisboa.
“Me empujó a actuar la lectura de un artículo sobre dos estudiantes portugueses que habían sido detenidos y condenados a prisión por brindar por la libertad en un restaurante de Lisboa. El hecho me enfureció tanto en ese momento que subí las escaleras de la iglesia de St Martins-In-The-Fields, tras salir del metro, y entré para ver que se podía hacer para movilizar a la opinión mundial.

Me di cuenta de que los abogados por sí mismos no tenían suficiente poder para influir en el curso de la justicia en los países no democráticos. Era necesario pensar en un grupo más numeroso de personas que aprovechara el entusiasmo de la gente de todo el mundo que estaba deseosa de que existiera un mayor respeto por los derechos humanos.

Hubo un tiempo en que los campos de concentración y los lugares infernales del mundo estaban en la oscuridad. Ahora están iluminados por la luz de la vela de Amnistía Internacional, la vela rodeada de alambre de espino. La primera vez que encendí la vela de Amnistía Internacional, tenía en mente el viejo proverbio chino: «Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad»“[11].

Como consecuencia de ello, y conjuntamente con Baker y Blom-Cooper, pensó que era necesario bombardear con cartas de protesta a la dictadura de Salazar, en las que se mostrara la posición completamente contraria a estos abusos por parte de gentes de todo el mundo, de personas individuales, sin nombres conocidos a escala internacional, independientes...

La pregunta —que se contestó afirmativamente al poco tiempo— era ¿podrían ser los presos de conciencia liberados sólo gracias al poder de cartas sencillas, enviadas de forma masiva? ¿podía una organización no gubernamental, independiente, que defendiera los mismos derechos en todas partes tener una influencia real en las condiciones de vida de gentes de todo el mundo?

Los objetivos que se proponían en su primer momento los tres impulsores del llamamiento por la amnistía eran relativamente sencillos, trabajar imparcialmente por la liberación de las personas encarceladas por sus opiniones, procurarles un juicio justo y público con las debidas garantías, ampliar el derecho de asilo, ayudar a los refugiados políticos a encontrar trabajo e instar la creación de mecanismos internacionales efectivos para garantizar la libertad de opinión.

Pronto, muy pronto, se obtuvieron más de mil muestras de apoyo a la idea de organizar campañas internacionales de protección de los derechos humanos. En sólo doce meses, la incipiente organización ya había enviado delegaciones a cuatro países para vigilar los derechos de los prisioneros y de las prisioneras, se había preocupado de doscientos diez casos y ya había organizado ramas nacionales en siete países diferentes. Diferentes grupos adoptaban presos y presas de conciencia concretos y presionaban por su liberación a los gobiernos.

¿Era ésa, como ya hemos visto al principio, una tarea sólo para los sindicatos, para los partidos políticos, para los gobiernos o las organizaciones gubernamentales? ¿Quién debía asumir la defensa de los presos y presas de conciencia, especialmente de los más olvidados, sin distinciones, en un mundo fuertemente dividido? ¿todos y todas?

Y no se trataba de suplir ni a los poderes civiles ni a los militares, sino sólo la de presionar, de forma conjunta.

Visto lo que se veía, y lo que se ve, en todo el mundo, y tal como venimos defendiendo, estaba claro que los derechos humanos era una materia demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos y las políticos que ejercían sus labores en los gobiernos o en la oposición.

Eran y son demasiado importantes para dejarlos en manos de las mayorías y de las minorías, o de los ejércitos regulares o de los grupos armados. Eran y son demasiado importantes para dejarlos en manos de cualquiera, de otros.

Para Irene Khan, actual secretaria de Amnistía Internacional, Peter Beneson “creía en la capacidad del ciudadano de a pie para generar un cambio extraordinario y con la fundación de Amnistía Internacional nos dio a cada uno de nosotros la oportunidad de hacer que las cosas cambien”. Según ella “en 1961, gracias a la visión de Peter Benenson, nació el activismo en defensa de los derechos humanos. En 2005, nos ha dejado como herencia un movimiento de derechos humanos de alcance mundial que no se extinguirá nunca”.

Esta acción se convertiría, tras una larga historia, en un movimiento de defensa de los derechos humanos de ámbito mundial y, en medio de todo, en una organización de alcance internacional —Amnistía Internacional—, en continua expansión y discusión sobre las bases de su trabajo, que se ha ocupado de varios miles de casos de víctimas de violaciones de derechos humanos y ha servido de estímulo a millones de personas en todo el mundo para defender los derechos humanos.

A MODO DE CONCLUSIÓN (aunque sólo de este texto, no de la lucha...)
Amnistía Internacional tiene el convencimiento que sólo fundamentando actitudes y conductos basadas en el respeto y la solidaridad, mediante la educación, es posible construir un mundo en el cual los derechos humanos sean más respetados.

Tal vez existen derechos indelegables, por más que muchos crean que no sólo se podían, sino que se debían delegar.

En la ceremonia conmemorativa del vigésimo quinto aniversario de Amnistía Internacional, Benenson encendió lo que se ha convertido en el símbolo de la organización, una vela rodeada de alambre de espino, y pronunció estas palabras:
“La vela no arde por nosotros, sino por todos aquellos que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidos camino de la prisión, que fueron torturados, que fueron secuestrados o víctimas de ‘desaparición’. Para eso es la vela.”
Tal vez una de las mejores cosas que nos ha legado el siglo XX sea ver como la lucha de los no implicados y de las no implicadas ha servido de forma efectiva para mejorar las condiciones de vida de las víctimas de las violaciones de derechos humanos en todo el mundo.

Nosotros debemos impulsar la creación de normas de salvaguarda. Tal vez no ocuparnos del redactado, que debe ser de expertos, pero sí el impulso de aquello que la legislación internacional deba asumir y el control de lo que se escriba.

Siempre ha sido así, el derecho pone límites al poder sin límites, y a los que principalmente nos deben preocupar encauzar esos límites es a las personas normales

Tal vez los derechos humanos no deban ser idolatrados, ya que como todo derecho está y debe estar sujeto a revisión por ciudadanos de todo el mundo en cada momento. Según Isaiah Berlin, sólo puede recabarse un apoyo universal para ellos si su función se limita a proteger y mejorar la capacidad de los individuos para llevar las vidas que desean.

Para acabar volveré de nuevo a la frase de Ripper. Hoy en día la guerra continúa siendo demasiado importante para dejarla en manos de los políticos y de las políticas. Por lo que vemos en la llamada “guerra contra el terror”, sin duda, cada vez es más necesario que se alcen las voces independientes en defensa de los derechos humanos de las personas que, en todo el mundo y en nombre de dicha guerra, se ven privadas de sus derechos más básicos en la búsqueda de una seguridad que muchos millones de personas han perdido del todo por culpa de esa guerra.

Mientras se celebran cumbres sobre terrorismo y se es incapaz de definir lo que es ello, pero se está de acuerdo en emplear toda la fuerza para acabar con no se sabe qué, es preciso cada vez más la unión de todos en la defensa de los principios que emanan e la Declaración Universal de 1948 que aún sigue vigente y de muchos de los principios que en 1961 vieron nacer a Amnistía Internacional.

Según Jonathan Power “Quizá Amnistía Internacional no haya cambiado el mundo todavía, pero tampoco lo ha dejado tal como lo encontró”[12].

Alfonso López Borgoñoz,
Presidente de Amnistia Internacional Catalunya

(Texto de la conferencia pronunciada el 10 de marzo de 2006 en la Universidad de Barcelona en los cursos sobre Derechos Humanos del Institut de Drets Humans de Catalunya)

NOTAS
[1] Extraña traducción del título original del film Dr. Strangelove or how I learned to stop worrying and love the bomb, dirigida en el año 1964 por Stanley Kubrick,
[2] Ahí está una de las bases del razonamiento crítico de Amnistía Internacional a muchas de las actuales normas que se impulsan en algunos de los países occidentales, rompiendo con una larga tradición, ya que muchas de las nuevas prácticas pueden suponer el acabar con el Estado de derecho y la separación de poderes al asignar determinadas atribuciones fundamentales al ejecutivo. El miedo al terror puede acabar con el derecho. La organización ha expresado su profunda inquietud ante el hecho de que los ejecutivos traten de sortear la función de la policía, las autoridades fiscales y los jueces sin que haya un sistema eficaz de control y equilibrio. “Si no se acusa a las personas de un delito reconocible y se les garantiza íntegramente el derecho a ser juzgadas por un tribunal independiente e imparcial, el acceso sin trabas a todas las pruebas en su contra y el derecho a preparar una defensa completa y eficaz, no se podrá remediar la profunda injusticia y afrenta para los derechos humanos y el Estado de derecho que va a significar la promulgación de la Ley de Prevención del Terrorismo” ha manifestado Amnistía Internacional, en el caso de un proyecto de ley que se iba a aprobar en el Reino Unido.
[3] Cuyo enunciado es ‘No hay pena sin ley’.
[4] Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, de 4 de Noviembre de 1950, revisado en conformidad con el Protocolo n° 11 (Fecha de entrada en vigor 1 de noviembre 1998).
[5] Nada cae de un árbol, y se crea de golpe. Ni siquiera pasó eso con la célebre manzana de Newton y la ley de gravitación universal. De hecho, la existencia de unos valores y derechos mínimos universales se habían predicado desde siempre por diferentes religiones. El problema es que en tanto religiones, en tanto materia de fe, no eran propiamente universales. Tal vez lo primeros pasos en la búsqueda de unos derechos laicos, aceptables por todos (o no), pero sujetos a discusión, los tenemos en todo un movimiento que surge tras la conquista de América, que estudia los derechos de los nativos de las tierras recién descubiertas, que sigue con la Ilustración y las revoluciones burguesas, que continúa con los movimientos abolicionistas de la esclavitud y con los movimientos internacionalistas de trabajadores. En este caso, el paso dado es que es una Declaración Universal, aceptable en principio por todos, sin exclusiones, aunque puesta en práctica por nadie.
[6] M. Ignatieff “Los derechos humanos como política” pág. 31, incluido en M. Ignatieff “Los derechos humanos como política e idolatría”. Traducción de F. Beltrán Adell. Editorial Paidós. Barcelona, 2001.
[7] Los presos olvidados eran ocho, Agostino Neto (que después sería presidente de Angola), el rumano Constantin Noica, el estadounidense Ashton Jones, el sudafricano Patrick Duncan, el griego Tony Abiaticlos, el húngaro Mindszenty, el checoeslovaco Josef Beran, y el español Antonio Amat, un abogado encarcelado por tratar de formar una coalición de partidos democráticos en la España franquista. También se hablaba del caso de Tierno Galván.
[8] Pero no sólo se publicó en este diario. El diario francés Le Monde lo publicó de forma simultánea, y al día siguiente otros diarios lo reprodujeron, como The New York Herald Tribune (EEUU), Die Welt (RFA), Le Journal de Genève (Suiza), Politiken (Dinamarca) y Dagblatt (Suecia), así como posteriormente otros diarios de Holanda, Italia, Sudáfrica, Bélgica, Irlanda y la India. “Incluso en Barcelona, un periódico, asumiendo un riesgo con el régimen de Franco, mencionó su publicación” (pág. 163 de J. Power “Como agua en la piedra. La historia de Amnistía Internacional”. Trad. de F. Chueca. Editorial Debate. Madrid, 2001).
[9] En este artículo fundacional del 28 de mayo de 1961 se citaba el caso de un abogado español, Antonio Amat, que trató de crear una coalición de grupos democráticos y ha estado en prisión sin juicio, desde noviembre de 1958 y se mencionaba el proceso a Tierno Galván, entonces profesor de universidad y posteriormente, en la década de los setenta y principios de los ochenta, Alcalde de Madrid.
[10] J. Power op. cit. pág. 162
[11] Palabras pronunciadas por Peter Benenson en 1994, tomadas del vídeo: Peter Benenson appreciation [En agradecimiento a Peter Benenson]. Amnistía Internacional, 1994.
[12] Entrevista a Jonathan Power publicada en la sección ‘La Contra’, en la contraportada del diario La vanguardia, de 19 de enero de 2002.

25 enero, 2007

MENORES SOLDADO

El próximo día 12 de febrero se conmemora (que no es lo mismo que decir que se celebra), el día internacional de los menores soldado, en recuerdo de esos cientos de miles de chavales y chavalas, entre (a veces) 6 y 18 años, cuya vida pasa en las peores condiciones imaginables en milicias armadas, a las órdenes por lo general de señores de la guerra que han hecho de la violencia más absoluta su método personal de supervivencia.

Precisamente sobre este tema he tenido la suerte de poder publicar un artículo, escrito conjuntamente con Patty Masip, en el número 1 de marzo de 2007 de una revista muy interesante llamada Revista de Estudios de la Violencia, que edita el ICEV (Institut Català d'Estudis de la Violència).

La referencia del artículo (en PDF) es
"Los niños y las niñas en los conflictos armados" de Alfonso López Borgoñoz, miembro de la comisión internacional de la sección española de Amnistía Internacional y Patricia Masip, vocal de comunicación del Comité ejecutivo de Amnistía Internacional Catalunya (Revista d'Estudis de la Violència, nº 1 marzo 2007 pp. 1 a 24).

Una versión con algunas actualizaciones hasta agosto de 2007 de dicho trabajo, elaborada en html, es posible encontrarla directamente haciendo click en este enlace.